Del destete a la pubertad: desarrollo mamario

El crecimiento de la novilla es de vital importancia. Una novilla debe parir con 22-24 meses de edad, por lo tanto debe quedarse preñada a los 13-15 meses de edad. Aunque lo más importante no es la edad sino el tamaño, en definitiva el peso. Una novilla que pare a los 24 meses sin estar desarrollada seguramente tendrá problemas al parto y con toda seguridad su potencial productivo no será el esperado. Por otro lado, un crecimiento exagerado con una gran ingestión de energía puede ocasionar una menor vida productiva y una menor producción de leche. Esto se debe a que el desarrollo de la glándula mamaria no ha sido el correcto y en vez de formarse células alveolares capaces de producir leche se ha formado tejido adiposo.

La novilla debe recibir un buen aporte de proteínas hasta la pubertad. Por tanto, la alimentación en este etapa es decisiva porque estamos reduciendo el tiempo hasta la etapa productiva. Además, la producción será superior, aumentando la rentabilidad económica de la novilla. El crecimiento mamario en la pubertad es mucho menor que durante la gestación, pero durante la pubertad es crítico para el futuro potencial de producción de leche (Sejrsen, 1978; Sejrsen et al., 1987; Johnsson, 1988; Troccon y Petit, 1989; Waldo et al., 1997).

A partir del tercer mes de vida, la glándula mamaria crece a un ritmo más rápido que el resto del cuerpo, de una manera alométrica (Shina y Tucker, 1969). En esta fase hay un desarrollo de la almohadilla grasa y de los conductos, pero los alveolos están todavía sin formarse (fig. 9). Estos conductos necesitan tejido adiposo para su formación. Al final del crecimiento alométrico, la glándula mamaria pesa entre 2-3 kg, de los cuales 0,5-1 kg es parénquima. El parénquima normalmente contiene entre un 10-20% de epitelio, un 40-50% de tejido conectivo y un 30-40% de tejido adiposo (Sejrsen et al., 1982). En comparación, una glándula mamaria en lactación puede pesar unos 25 kg (Sejrsen y Folgader, 1991). En lactación el parénquima contiene 40-50% de células epiteliales (conductos y alveolos), 15-20% lumen y aproximadamente un 40% de tejido conectivo (Harrison et al., 1983). Muchos estudios sugieren que la glándula mamaria retorna a un crecimiento isométrico al inicio de la pubertad (Sinha y Tucker, 1969; Pritchard et al., 1972; Sejrsen et al., 1982). El cese del crecimiento alométrico está directamente relacionado con la maduración de los ovarios.

Existen estudios en los que tras realizar una ovariectomía en la primera semana de vida se suprime por completo el desarrollo mamario en terneras. Esto no sucede en corderas (Wallace, 1953). Una ovariectomía en terneras de 2,5 meses de edad provoca una reducción en el desarrollo mamario. En dos de ocho terneras ovariectomizadasa los 2,5 meses de edad no existía parénquima mamario (Purup et al., 1993), en las otras seis la cantidad de parénquima se redujo a un 10-15%. No hay duda de que la nutrición es el factor más importante para que las novillas alcancen antes o después la pubertad (Moran et al., 1989; Schillo et al., 1992).

Una vez que se ha procedido a su destete, se agrupan los individuos de la misma edad en lotes de 3-5 animales hasta los cuatro meses de edad y de 6-12 animales hasta los seis meses. Deben tener un espacio mínimo por animal de 1,5 m2. A partir de los seis meses las terneras se agruparán en lotes que varían según el tamaño de las granja. Se asume que al existir más contacto entre distintos animales existe un alto riesgo de infecciones, por eso se debe controlar el estado sanitario de los animales constantemente. En esta etapa las terneras son muy susceptibles a enfermedades parasitarias, como la coccidiosis, que pueden tener un impacto importante sobre la ganancia de peso diaria. Se necesita un plan sanitario preventivo para evitar este tipo de enfermedades causantes de signos clínicos como la diarrea. Hay que asegurarse de que el corral esté en las mejores condiciones higiénicas posibles, manteniendo en todo momento una cama limpia y confortable. El comedero debe estar cerca del bebedero y este a una distancia mínima del suelo de 20 cm.

El objetivo prioritario es que los partos se produzcan lo antes posible. Para ello, la ganancia diaria de peso en este periodo es fundamental. El crecimiento va a determinar la edad a la que la novilla alcanza su pubertad y por lo tanto su edad fértil. El peso que alcance la novilla a la pubertad y el que alcance al parto va a depender directamente del peso que gane diariamente. Las novillas pequeñas producirán menos leche y además tendrán más probabilidades de padecer distocias durante el parto.

Las novillas sobrealimentadas padecerán distocias en el parto y por otro lado, y más importante, tendrán un menor desarrollo mamario debido al exceso de energía, se desarrollarán menos célulasalveolares y el parénquima se sustituirá por grasa, lo que reducirá la capacidad de producción (Nacional Research Council, 2001). Por todas estas razones el manejo de la alimentación es decisivo

La pubertad debe producirse cuando las novillas han alcanzado el 40-50% de su peso adulto, aproximadamente sobre los 12 meses de edad, con un peso de 280-300 kg. El parto debe ocurrir cuando la novilla haya alcanzado el 80-85% de su peso adulto, 550-625 kg de peso, con una altura de 1,30 metros y una condición corporal de 3,25 a 3,75. Entre los 2-4 meses de edad el objetivo es que las terneras ganen 1 kg/día. Desde los 4 a los 6 meses el objetivo de ganancia de peso será de 900 g/día. La ganancia media de peso desde el nacimiento hasta el parto debe ser de 700 a 800 g/día.

Para comprobar la ganancia de peso diaria lo ideal es usar una báscula calibrada. No en todas las explotaciones disponen de una, debido a la inversión, el tiempo y la mano de obra que se requiere para el movimiento de los animales. Existe una técnica muy sencilla para determinar el peso de las novillas de una manera muy precisa. Se trata de la medida del perímetro torácico. La herramienta necesaria es una cinta no elástica que se debe colocar justo detrás de las extremidades delanteras y detrás de la escápula, se unen los extremos de la cinta y se registran los datos (fig. 11). En la figura 10 se muestran cómo el perímetro torácico aumenta con la edad de la ternera. En la cinta de medición está la
correspondencia del perímetro torácico con el peso corporal.

La ganancia de peso se calcula como el cociente entre la diferencia de las mediciones del perímetro dividido entre el número de días entre dos mediciones consecutivas.

La altura a la cruz también es de utilidad para determinar si el crecimiento de la novilla es el adecuado. La cruz es el punto más alto de la espalda, localizado justo detrás de la base del cuello. Basta para medirla una simple regla ajustable colocada junto a las manos (un poco más adelantada que la cinta que se usa para medir la circunferencia torácica) adaptada a un nivelador que descansa sobre la cruz y paralelo al suelo 

El manejo reproductivo es importante para cumplir el objetivo de que las novillas paran a los 23-24 meses de edad. Así, la detección del celo es crucial en aquellos casos en los que se usa la inseminación artificial (Ferguson y Galligan, 1993). En muchos casos se insemina cuando se detecta el celo (Stevenson et al., 2008), es entonces cuando la eficiencia reproductiva es superior a la de las vacas lactantes ya que las novillas expresan el celo de una manera más frecuente y más larga (Nebel et al., 1997).

La sincronización del celo ha demostrado ser útil para optimizar la inseminación artificial (Xu y Burton, 2000), aunque muchos productores todavía usan la detección visual (Rivera et al., 2004). Dentro de los programas de sincronización de celo está el uso de prostaglandinas y progesterona antes de la inyección de prostaglandinas. Cuando usamos una prostaglandina (PGF2α) se busca que actúe sobre un cuerpo lúteo. Para ello se inyectan dos dosis de PGF2α con un intervalo de 11-14 días. La mayoría de las novillas saldrán en celo siete días después de la última dosis de PGF2α (Jochle et al., 1982). Este programa requiere de un cuerpo lúteo y muchas novillas prepúberes carecen de él y por lo tanto no saldrán en celo. El uso de progesterona intravaginal siete días antes de la inyección de PGF2α puede ser útil. En los últimos años lo que más se usa es la sincronización de la ovulación con inseminación a tiempo fijo, evitando tener que detectar los celos (Peeler et al., 2004). En este sentido se idearon los métodos Ovsynch y Presynch.

El protocolo Ovsynch consiste en administrar una inyección de GnRH, a los siete días una inyección de PGF2α, 48 horas más tarde otra de GnRH e inseminar a las 16-24 horas (Pursley et al., 1995). El problema es que al administrar la primera inyección de GnRH hay pocas novillas que tengan un folículo dominante. Se sugirió una variante del Ovsynch denominada Co-Synch, en el cual la segunda aplicación de la GnRH coincide con la inseminación. El uso de semen sexado junto a un tratamiento de sincronización de la ovulación puede ayudar a mejorar la eficiencia reproductiva en novillas, especialmente en aquellos rebaños en los que no haya una buena detección de celos (De Vries et al., 2008).

Cuando la novilla está preñada en cierto sentido nos podemos olvidar de ella, hay que seguir cuidando la alimentación y el alojamiento. Un sistema de pastoreo es ideal siempre y cuando exista forraje suficiente, pero si esta circunstancia no se da, habrá que suplementar con concentrado. Las novillas deben tener acceso a minerales como magnesio, cloro, sodio, potasio y azufre. El objetivo, una vez más, es que exista una ganancia de peso diaria que determine un crecimiento gradual.

Cuando la novilla está preñada de siete meses deberá trasladarse al grupo de preparto. Se debe alimentar con una dieta de transición con forrajes de alta calidad y también concentrados. En esta etapa el sodio y el potasio se deben restringir para evitar los edemas de ubre. También es importante no sobrealimentar a las novillas y evitar condiciones corporales >3,75, puesto que en estas situaciones puede aumentar la incidencia de partos distócicos por el estrechamiento del canal pélvico. Sin embargo, las novillas subalimentadas también pueden requerir ayuda durante el parto y la incidencia de mortalidad neonatal puede ser más elevada.