La Dermatitis de la Ubre

Luís Miguel Jiménez

Servet Talavera SL

luismi-che@servettalavera.es

 

La piel de la ubre es una piel fina, suave y con poca adhesión al tejido subcutáneo, a diferencia de la piel de los pezones que está firmemente adherida al tejido subcutáneo. La piel de la ubre está preparada para poder aumentar su tamaño, esto es, dilatarse a medida que la vaca empieza a prepararse para la producción, una vez que empieza la calostrogénesis. Debido a este hecho, las vacas que tienen un mayor número de lactaciones tienden a tener la piel de la ubre mucho más fina que las vacas de primer parto o que las novillas que no han parido.

La microbiota de la ubre y su función defensiva

Existe una microflora en la piel de la ubre, que se conoce con el nombre de microbiota de la ubre, está compuesta por microorganismos como bacterias, virus, hongos y parásitos. La importancia de esta microbiota radica en su implicación en la función defensiva frente a posibles infecciones mediante, por ejemplo, la producción de sustancias inhibitorias de posibles microorganismos agresores. Existen bacterias como Staphylococcus spp., Corynebacterium spp., hongos como Malassezia spp., e incluso ácaros como Demodex.

La piel de la ubre es muy susceptible a infecciones por diferentes agentes patógenos, así pues, se infecta fácilmente, por ejemplo por virus como poxvirus, herpesvirus o incluso papilomavirus ocasionando cierto dolor y disconfort en la vaca. Por supuesto, estas infecciones también se producen por bacterias y por hongos, que suele ser lo más común.

Definición, causas predisponentes y patogenia de la dermatitis de la ubre o UCD

La dermatitis de la ubre, dermatitis hendida de la ubre o UCD (Udder Cleft Dermatitis), o intertrigo es una lesión que se produce en la inserción dorsal de la ubre justo en la línea media ventral, entre los dos cuartos delanteros. Hay que considerar que la denominación de intertrigo, que en ocasiones se aplica a esta dermatitis, en realidad está mal aplicado puesto que esta lesión, a diferencia de la dermatitis, se produce por fricción entre dos superficies de la piel teniendo como consecuencia una contaminación bacteriana.

Normalmente se produce en vacas adultas y es más frecuente en vacas recién paridas ya que hay inflamación y edema y, como hemos indicado, la piel en esta situación es más fina.

Uno de los factores asociados a esta lesión es la producción de leche, siendo más común en rebaños que tienen una producción por encima de 10.900 kg, otro factor asociado se cree que puede ser el uso de pediluvios, aunque esto es una hipótesis. Suele ser más común en vacas multíparas, a partir de la tercera lactación y mucho tiene que ver el ángulo de inserción de la ubre en la pared abdominal, de esta manera, cuanto mayor sea este ángulo, menor será la probabilidad de padecer la dermatitis.

La causa por la que se produce esta dermatitis se debe, en principio, a un incremento de la presión sanguínea, lo que desencadena una maceración de la piel, así como una necrosis isquémica.

Foto 1

Existe también una dermatitis también ulcerativa que se produce entre la cara medial del muslo y la cara externa de la ubre que se conoce como eccema húmedo, siendo más común en novillas y que tiene como agente causal a Fusobacterium necrophorum.

La controvertida etiología de la dermatitis de la ubre

La etiología de esta lesión es muy controvertida y no está del todo clara. Por ejemplo, en el año 2000, Beattie y Taylor argumentaron que la bacteria Treponema spp. podría ser uno de los microorganismos responsables de la dermatitis, y también agente causal de la dermatitis interdigital.

Se pueden aislar bacterias aerobias como Trueperella pyogenes, Eschericia coli y Staphylococcus aureus. También bacterias anaerobias como Bacterioides pyogenes, Fusobacterium necrophorum y diferentes especies de clostridios. También se puede contaminar con diversas especies de hongos como Geotrichum spp., Candida spp y Malassezia spp.

En cualquier caso, en esta lesión se pueden aislar gran cantidad de microorganismos, sobre todo bacterias, pero no está claro que sean agentes causales o contaminantes.

Dentro de la etiología de esta patología también se cree que puede tener importancia la parasitación por Stephanofilaria stilesi, parásito de la familia Filariidae, pudiendo ser responsable del origen de la lesión.

Cuando la causa se debe a esta estefanofilaria, suelen ser lesiones que aparecen a finales de la primavera y principios de verano. Estas lesiones no solamente se circunscriben a la ubre sino también a los pezones y se extienden a la cara ventral del abdomen. En este caso esta lesión recibe el nombre de “úlcera de verano”. Las filarias hembras enquistadas debajo de la epidermis depositan microfilarias que directamente o por vía hemolinfática van a la piel.

Una vez que la lesión está formada, se puede transmitir de una vaca a otra a través de insectos, especialmente moscas. La mosca involucrada en la transmisión suele ser “Haematobia irritans” o mosca de los cuernos. A nivel de campo se ha identificado este agente, aunque no hay ningún caso reportado.

Ciclo Stephanofilaria

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Prevalencia de la dermatitis de la ubre

Con respecto a la prevalencia de esta afección, son dos los estudios que se han realizado. Uno de ellos tuvo lugar en Suecia en 2014, se hizo en 6 rebaños con 1084 vacas, la prevalencia fue del 18,5% (Persson Waller et al.). El otro gran estudio se realizó en 2015 en Holanda, con 948 vacas de 20 explotaciones, la prevalencia fue del 5,2% (Riekerink et al.).

Lesiones y signos clínicos

Las lesiones que se producen son desde cambios leves en la piel con eritema, pequeñas costras, así como pústulas, hasta lesiones mucho más graves como úlceras, secreción serosanguinolenta e incluso necrosis y secreciones purulentas.

El signo clínico de estas lesiones es un característico mal olor, parecido al de una metritis o una retención de placenta. La lesión puede tener al comienzo una superficie de 2-3 cm de longitud y alcanzar hasta 10-20 cm. Suele haber engrosamiento de la piel, exudado serosanguinolento, eritema y desaparición de folículos pilosos. En raras ocasiones hay bajada en la producción de leche, inapetencia o incluso fiebre.

Una dermatitis puede empezar de forma incipiente con una simple costra hasta acabar con una gran úlcera. 

Foto 2 y Foto 3

Existen varios grados de lesión como podemos ver en una clasificación realizado por Lisa Ekman, esta autora clasifica la dermatitis de la ubre en moderada y severa, aunque dentro del grado de la dermatitis severa hay varios niveles.

 

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                          Por cortesía de Lisa Ekman

 

 

 

Un diagnóstico clínico simple y un mal pronóstico

El diagnóstico es muy simple, básicamente la mejor pista es el olor y posteriormente la visualización. Lo que se debe hacer es realizar un raspado con el fin de visualizar al microscopio los posibles agentes causales.   

El pronóstico no es bueno ya que se trata de una úlcera tórpida con una evolución lenta, llegando incluso a durar 3 meses o más. Un hecho relevante es que en muchas explotaciones se presentan más de un caso a la vez.

Es importante considerar que el riesgo de que una vaca con una úlcera desarrolle una mastitis clínica aumenta en un factor x 3. Esto se puede deber a que la úlcera es un reservorio de microorganismos. También se ha descrito que en alguna ocasión, sobre todo cuando la herida es muy profunda, se puede producir una embolia pulmonar ocasionando la muerte de la vaca (Hansen y Nissen 2010). 

Existen recuperaciones espontáneas, esto es, sin usar ningún tipo de tratamiento. En un primer estudio realizado en 2016 por Bouma et al. se registraron un 61% de recuperaciones espontáneas. Estudios más recientes, en 2020 (Lisa Ekman et al.) registró un 38% de casos que se recuperaron en 4- 8 semanas siendo en las vacas con 3 o más partos en las que existía una menor tasa de recuperación.

Tratamiento: no hay eficacia completa

Con respecto al tratamiento, no existe un tratamiento eficaz al 100%, cada veterinario o ganadero tiene el suyo propio. Lo que se aconseja en todos los casos es lavar bien esta herida con agua y jabón, así como aplicar antisépticos como agua oxigenada y soluciones con povidona yodada.

Se han usado tratamientos tópicos con cobre y zinc. En este caso, el zinc produce una recuperación de la piel estimulando el crecimiento de células epiteliales y el cobre tiene un efecto antimicrobiano, y a su vez estimula la formación de vasos sanguíneos.

Se experimentó con alginogel enzimático con enzimas lactoperoxidasa y glucosa oxidasa, tratamiento de heridas usado en medicina humana (Van Werven et al, 2018), siendo efectivo para úlceras severas.

Otro de los tratamientos aconsejados y muy extendido es el uso de pomadas con sustancias desinfectantes como povidona yodada a la que se le adiciona antibióticos y antifúngicos, debido a la gran variedad de microorganismos implicados.

También es aconsejable usar algún antiparasitario por la posible existencia de filarias y/o moscas.

Conclusiones

Como conclusión, se puede decir que la dermatitis de la ubre es una patología que está muy difundida por las explotaciones, existiendo casi siempre alguna vaca con esta lesión. Podríamos decir que la prevalencia en España sería muy similar al estudio realizado en Holanda, cerca del 5%. Es una lesión cuya etiología es muy controvertida, existiendo gran variedad de gérmenes implicados donde muchos de ellos sin lugar a duda actúan como contaminantes.

Esta dermatitis se debe tratar lo antes posible debido a que aumenta el riesgo de que se desarrolle una mastitis clínica y, por supuesto, por un problema de bienestar, así como por el riesgo de la complicación más grave, que es una embolia pulmonar que acaba con la vida de la vaca. Este tratamiento ayuda a que el proceso de cicatrización se acelere.