Manejo en las diferentes etapas productivas para aumentar las tasas de curación

 

Introducción


Terneras


Novillas


Vacas en lactación


Vacas secas

 

Introducción

Unas buenas pautas de manejo son fundamentales para prevenir todo tipo de patologías y problemas, entre los que se incluyen los procesos inflamatorios de la ubre. Existen una serie de recomendaciones que pueden aplicarse en las diferentes etapas productivas de la vaca de leche para evitar la aparición de las mamitis y aumentar las tasas de curación de los animales afectados.

 

Terneras

Heredabilidad:

diferentes rasgos heredables ayudan a disminuir la incidencia de la enfermedad.

 

Toma de calostro:

sin ser decisiva para prevenir las mamitis, la toma de calostro es necesaria en las primeras horas de vida de los terneros.

 

Lactación:

se realizará con leche maternizada o procedente de vacas sanas para evitar que aumenten los reservorios de gérmenes en animales jóvenes.

 

Mamitis contagiosas e instalaciones:

medidas orientadas a prevenir la aparición de mamitis por S. aureus.

 

Pezones supernumerarios:

pueden suponer un factor de riesgo para la futura vaca.

 


Heredabilidad:

Una forma de prevenir las mamitis consiste en reducir los factores de riesgo en la futura vaca de leche. Existen diferentes rasgos heredables que ayudan a disminuir la incidencia de la enfermedad, por lo que cuando se proceda a seleccionar animales, se escogerán vacas:

Recientes experimentos llevados a cabo por el Departamento de Agricultura de EE. UU. (U.S.D.A) han obtenido como resultado una vaca clonada resistente a mamitis por Staphylococcus aureus: los genes del animal producen lisostafina, una proteína que permite a las células secretoras resistir los ataques de la bacteria.

A pesar de todo, únicamente un 10% de las resistencias a las mamitis puede ser controlado por métodos genéticos; el 90% restante debe corregirse con apropiadas medidas de manejo.


Toma de calostro:

A pesar de ser fundamental para prevenir otras enfermedades infecciosas (inmunidad pasiva), la toma de calostro no es decisiva para evitar la aparición de procesos inflamatorios en la ubre; de hecho, una vaca recién parida con elevada concentración de inmunoglobulinas (sobre todo de IG1) tiene grandes posibilidades de desarrollar una mamitis incluso de mayor severidad debido a la interferencia del calostro con la función inmunitaria (los anticuerpos actuarían como opsoninas, atrayendo polimorfonucleares neutrófilos y macrófagos).

De todas formas, el calostro debe administrarse dentro de las 4 primeras horas de vida de los terneros, ya que, además de aportar defensas al recién nacido, contiene altas concentraciones de determinadas vitaminas (E, A y D) que no atraviesan placenta, aún mayores en vacas que hayan sido suplementadas. Lo mismo sucede con el selenio, a pesar de que este elemento sí atraviesa la placenta.


Lactación:

La lactación de las terneras debe hacerse con leche maternizada o procedente de vacas que no padezcan mamitis. La importancia de esta medida radica en que ciertos animales nacen ya infectados con gérmenes tan peligrosos como S. aureus (probablemente por contaminación vía vaginal), y el empleo de leche mamítica aumentaría los reservorios del germen; además, la gran cantidad de bacterias que contiene podría provocar disbiosis en abomaso e intestino con posible diarrea. Otro aspecto de interés no demostrado es el posible desarrollo de resistencias a antibióticos en las futuras vacas.

Si la vaca recién parida tiene mamitis, el calostro procedente de esa vaca tendrá un volumen menor, bajará la concentración, de IG1 y proteína, subirá el recuento de células somáticas y el pH. Lógicamente habrá un fallo en la transferencia pasiva.

Si no fuese posible ofrecer a las terneras leche con garantías, se recomienda pasteurizar a 76ºC durante 15 minutos, con esto reducimos el número de microorganismos. Si esta práctica se realiza con calostro, irá en detrimento de la transferencia pasiva de proteínas puesto que la concentración sérica de IG1 será menor, al igual que la lactoferrina y la concentración de los neutrófilos (J. Lakritz y col. American Journal of Veterinary Research, septiembre 2000).

El consejo más acertado es dar leche de vacas sanas o en su defecto, leche maternizada.


Mamitis contagiosas e instalaciones:

Los boxes individuales ayudan a prevenir la aparición de mamitis por S. aureus y S. agalactiae.

Además de las prácticas recomendadas anteriormente, para prevenir eficazmente la aparición de mamitis contagiosas por S. aureus y S. agalactiae es necesario evitar que las terneras se succionen a sí mismas o unas a otras. Para ello son aconsejables los boxes individuales, que deben mantenerse en el mejor estado posible.


Pezones supernumerarios:

Un aspecto importante en esta fase es la eliminación quirúrgica de pezones supernumerarios, ya que pueden suponer un factor de riesgo (mamitis de verano) puesto que muchos poseen tejido glandular. Más adelante acumularán suciedad e impedirán el perfecto acoplamiento de la pezonera. También deben tenerse en cuenta en la selección de animales.

 

Novillas

Prevención de mamitis contagiosas:

se deben aplicar las mismas medidas higiénicas que a las vacas, ya que pueden padecer igualmente la enfermedad.

 

Instalaciones:

es recomendable separar las novillas de las vacas adultas, ya que son un reservorio importante de bacterias productoras de mamitis.



Alimentación:

debe cuidarse durante el periodo de preparto para evitar la aparición de edemas en la ubre.


Otras prácticas:

el corte de colas contribuye a una mayor limpieza en la zona de la ubre.

 


Prevención de mamitis contagiosas:

Las novillas son un reservorio de gérmenes productores de mamitis e incluso pueden padecer la enfermedad. Al igual que las terneras, los animales pueden mamarse entre sí, estimulando la lactación y transmitiendo gérmenes directamente de la boca al pezón. Los pezones succionados pueden detectarse fácilmente, puesto que suelen ser algo más largos y brillantes de lo normal. Para evitar el amamantamiento se recomienda el uso de “narigones” provistos de pinchos. Estos sólo afectan al animal si intenta mamar a otra vaca, impidiendose así que lo haga.

En las novillas, al igual que en la vaca seca, los microorganismos (S. aureus, estafilococos coagulasa negativos, Streptococcus dysgalactiae, Arcanobacterium pyogenes, Mycoplasma) colonizan el orificio del pezón y llegan incluso hasta el tapón de queratina. Se deben aplicar las mismas medidas higiénicas que se utilizan con las vacas: desinfección de corrales con productos clorados, fenoles, etc.

Estudios realizados en la Universidad de Lousiana detectaron que el 95% de las novillas estaban infectadas. De ellas el 35% eran causadas por S. Aureus (Nickerson). Por el contrario en Argentina se realizaron estudios en dos granjas en las cuales el 70 y 60% de las novillas respectivamente, dieron resultados negativos y el porcentaje de infecciones por S. aureus era prácticamente despreciable.

Es muy importante luchar contra los vectores, principalmente las moscas; los establos deben mantenerse en lo posible libres de estos insectos, ya que son transmisores de gérmenes como S. aureus (Musca domestica) o S. dysgalactiae (Hydrotea irritans). Se recomienda para ello:

Es necesario recordar que la vía de entrada de los microorganismos es el esfínter del pezón, desde donde pasan por el conducto hasta producir la infección. Por esta razón deben mantenerse los pezones en el mejor estado posible y aislados de gérmenes.


Instalaciones:

Las novillas deben separarse de las vacas adultas, ya que estas últimas son un reservorio importante de bacterias productoras de mamitis (ubre, vías respiratorias altas, labios, piel de pezones, ojos, vagina, recto, etc.). Una práctica habitual pero poco recomendable es mantenerlas con las vacas en periodo seco. Aunque de difícil vigilancia, el mejor lugar para las novillas es el campo abierto, a pesar de que ni siquiera en él quedan libres de infectarse.

 


Alimentación:

El preparto es un periodo crítico, ya que en muchos casos el esfínter se encuentra totalmente abierto debido a la presión ejercida por la leche acumulada (mayor en novillas), con el consiguiente riesgo de aparición de edemas (se ha demostrado la relación de los edemas con la incidencia de mamitis y lesiones en la piel de la ubre). De hecho los factores de riesgo más importantes son la aparición de edemas, sangre en leche y fugas de leche antes del parto. Debido a esto se aconseja llevar a cabo una alimentación no muy forzada. Los edemas también están relacionados con dietas ricas en sodio y potasio procedente de la sal.


Otras prácticas:

Una práctica habitual es el corte de colas; estudios publicados por el NMC en 1997 demostraron la reducción en la incidencia de mamitis cuando se recurría a esta práctica y al control de moscas conjuntamente (Samuel P. Galphin, Jr., 1997). Otro estudio publicado en The Australian Cattle Veterinarian (septiembre 2000, vol. 15, pp. 10-11) asegura que la amputación de la cola no aporta beneficios a la glándula mamaria (la Australian Veterinary Association incluso la desaconseja). Lo que sí ha sido demostrado es que contribuye a una mayor limpieza en la zona de la ubre, y todo lo que disminuya su exposición a gérmenes sirve de ayuda para reducir el riesgo de infecciones. Sin embargo, estudios recientes (Eicher, 2006; Stull,  2002) consideran que esta práctica atenta contra las normas básicas de Bienestar Animal, motivo por el cual debe replantearse su uso.


Eicher S D, Cheng W W, Sorrells A d and Schutz M M 2006 Behavioral and physiological indicators of sensitivity or chronic pain following tail docking Journal of Dairy Science 89: 3047-3051.

Stull C L, Payne M A, Berry S L and Hullinger P J 2002 Evaluation of the scientific justification for tail docking in dairy cattle Journal of the American Veterinary Medical  Association 9: 1298-1303

 

Vacas en lactación

Rutina de ordeño

 

Estimulación y ambiente:

la eyección de la leche atiende tanto a un estímulo hormonal como nervioso. Es fundamental que el animal no se vea sometido a situaciones estresantes, ya que puede interrumpirse la bajada de la leche.


Preparación de los pezones:

para ser ordeñados deben estar limpios, secos y bien estimulados.


Ordeño:

lo ideal es trabajar con máquinas que extraigan la máxima cantidad de leche en el menor tiempo posible. El ordeñador debe permanecer pendiente del proceso.

 

Desinfección de pezones posordeño:

es fundamental, ya que tras el ordeño queda una película de leche sobre los pezones que constituye un excelente caldo de cultivo para microorganismos.
 

Otras recomendaciones.

 

Instalaciones

 

Ventilación:

una buena ventilación ayuda a prevenir la aparición de mamitis, eliminando la humedad y evitando la concentración de gases tóxicos.


Plaza fija:

en ella son frecuentes los problemas de mamitis ambientales.


Cama caliente:

para evitar complicaciones, la zona de descanso de los animales y los accesos a la sala de ordeño deben mantenerse en las mejores condiciones higiénicas posibles.


Cubículos:

es el modelo de instalaciones más recomendable, siempre que se respeten las medidas necesarias y se lleve a cabo un mantenimiento diario.


Otras recomendaciones.

 

Alimentación:

una alimentación equilibrada y en perfecto estado ayuda a prevenir la aparición de mamitis secundarias a problemas ruminales.


Secado:

si se realiza de forma brusca se corren menos riesgos de padecer infecciones clínicas.

 


Rutina de ordeño

Estimulación y ambiente:

La secreción láctea depende exclusivamente de hormonas hipofisarias. Se sintetiza a partir de componentes que llegan a la glándula mamaria por el torrente sanguíneo, quedando acumulada en los alvéolos. La eyección de la leche es una función maternal que atiende tanto a un estímulo hormonal como nervioso. Mediante una acción mecánica (ternero u ordeñadora) se produce la liberación de oxitocina, que contrae las células mioepiteliales, produciéndose la consecuente salida de la secreción láctea. Para ello es fundamental que el animal se encuentre tranquilo, ya que de lo contrario se puede liberar adrenalina (antagonista de la oxitocina), interrumpiéndose la bajada de la leche. Las situaciones estresantes son, por lo tanto perjudiciales. Entre ellas se cuentan:

reparación de los pezones:

Para ser ordeñados, los pezones deben estar limpios, secos y bien estimulados. El ordeñador se colocará guantes desechables para no contribuir a aumentar la carga bacteriana con la mano desnuda. Los humanos somos un reservorio importante de microorganismos causantes de mamitis, ya que en las grietas de nuestra piel se acumulan gérmenes como S. aureus o S. agalactiae (este último puede sobrevivir en las manos hasta 10 días). Todos los pezones se encuentran contaminados, por lo que será necesaria una preparación previa que dependerá del estado de limpieza inicial.

Se puede realizar una limpieza y estimulación en seco, consiste simplemente en tirar los primeros chorros (despunte) y después limpiar con papel o paños individuales.

Si los pezones están muy sucios no quedará otro remedio que lavar con agua. Se recomienda mojar la mano del ordeñador y frotar para arrastrar los gérmenes hacia la punta. Debe evitarse aplicar directamente el chorro de la manguera, ya que suele alcanzar también al resto de la ubre, patas, etc. Determinadas instalaciones (en Israel y EE. UU.) cuentan con baños y secadores de aire caliente en la sala de espera que actúan únicamente sobre las ubres (en teoría).

Es aconsejable la instauración de un baño desinfectante, siempre y cuando los pezones estén limpios (no se puede utilizar si existe suciedad). Actúa rápidamente (25-30 segundos), y puede aplicarse mediante spray o en copa, recubriendo siempre toda la superficie del pezón. Existen estudios para determinar la efectividad de los distintos desinfectantes, basados en el cultivo de muestras procedentes de la piel tras el baño para observar el crecimiento bacteriano. Están disponibles diferentes formulaciones, generalmente diseñadas para baños posordeño.

En general, los baños previos son utilizados tanto para prevenir mamitis contagiosas como ambientales. Una práctica habitual es adicionar al baño jabones para conseguir arrastrar mayor cantidad de materia orgánica.

Una vez han actuado sobre la piel del pezón, se desechan los primeros chorros de leche. Esta práctica, conocida como despunte, permite:

Se recomienda realizar el despunte en un recipiente con fondo negro que permita detectar anomalías en la leche. También ayuda a eliminar el baño previo de toda la superficie del pezón, así como del esfínter. Una vez realizado, se procederá al secado de la piel y especialmente del esfínter del pezón con toallas individuales o papel de celulosa.

La unidad de ordeño debe colocarse en los 90 segundos siguientes. Una falta de estimulación provocará un traumatismo en la punta del pezón, ya que se aplicará un vacío sin que exista eyección de leche. Recurrir a estímulos artificiales no debe ir nunca en detrimento del despunte.

Desinfectantes más comunes

Ordeño:

Es ideal trabajar con máquinas lo más efectivas posible, o lo que es lo mismo, que extraigan la máxima cantidad de leche en el menor tiempo (elevados flujos de leche por minuto). Las pezoneras deben colocarse en pezones totalmente estimulados (para acortar el tiempo de ordeño) y evitando entradas de aire anómalas que pudieran provocar caídas de vacío y reflujos de leche. También es importante alinear correctamente la unidad de ordeño y prestar atención a posibles retorcimientos en las gomas. El ordeñador debe permanecer pendiente del proceso y no realizar otras tareas, como ir a echar de comer (algo muy habitual).

La retirada de la unidad puede hacerse de forma manual o automática. Es importante no apurar a las vacas, ya que únicamente se consigue acostumbrarlas a que les ayuden al final del ordeño. Además, existe una cantidad de leche residual que debe permanecer en la ubre, y su extracción ocasionaría daños irreparables en los esfínteres. El volumen de esta leche varía de unos animales a otros, pero en una vaca adulta puede estar en torno a 700 g (500 g en una novilla).


Desinfección posordeño:

Es un punto fundamental en la prevención de la mamitis. Tras el ordeño queda una película de leche sobre la superficie de los pezones que constituye un excelente caldo de cultivo para microorganismos. El baño desinfectante debe aplicarse nada más retirar la unidad sobre toda la superficie del pezón que haya estado en contacto con la pezonera. Tradicionalmente, los baños se han utilizado para prevenir mamitis contagiosas, aunque en la actualidad también juegan un papel destacado frente a los procesos ambientales (“baños de barrera”). Deben tener una buena capacidad de desinfección y dejar la piel del pezón en el mejor estado posible (muchos incorporan sustancias cosméticas para la piel y el esfínter, que en ocasiones van en detrimento del desinfectante).

Se usan los mismos productos que en los baños previos, aunque en el posordeño juegan un papel destacado los desinfectantes espesos, normalmente formulados con:

Al igual que en los prebaños, la utilización de uno u otro producto dependerá de estudios que lo avalen (consultar listas publicadas por el NMC).

También están disponibles los denominados baños “plásticos”, que forman una película alrededor del pezón que es necesario retirar en el siguiente ordeño. Dificultan la transpiración y con su empleo se corre el riesgo de aislar bacterias causantes de mamitis contagiosas entre la piel y la película plástica. Se debe recordar que la propia vaca produce un sellado transcurridos unos 40-45 minutos del ordeño.

Aparte de la desinfección, hay que vigilar posibles alteraciones o resecamientos de la piel y el esfínter, que pueden agravarse en ambientes fríos.

Otras recomendaciones.

- Desinfección de pezoneras: recomendable sobre todo para el control de mamitis contagiosas. Se debe recurrir al retrolavado (backflushing), incorporado ya en máquinas modernas. El uso tradicional del hipoclorito no ha demostrado reducir la incidencia de mamitis contagiosas.

- Control de animales con mamitis: es necesario identificarlos y ordeñarlos al final de la cadena, para separar su leche y evitar accidentes con inhibidores bacterianos.

- Las vacas deben permanecer de pie tras el ordeño mientras se cierra el esfínter (40-45 minutos). Para ello no hay mejor recomendación que disponer comida fresca a la salida de la sala.

- Ordeñar tres veces aquellos animales de producción excesiva (60 litros/día). Tiene como objeto reducir el traumatismo en los pezones (la unidad estará menos tiempo colocada). El sobreordeño suele ser inevitable, ya que las vacas tardan más tiempo en estimularse. Debe realizarse una estimación económica de los gastos que supone el cambio de la rutina de manejo.

 


Instalaciones

Ventilación:

La temperatura y la ventilación influirán decisivamente sobre el bienestar de los

animales en una nave, por lo que será necesario estudiar adecuadamente el diseño de la misma. Un factor importante es la caída del tejado. Para calcularla se debe tener en cuenta una relación ancho de la nave/desnivel de 3/1. Por ejemplo, en una nave con 18 metros de anchura (cubículos incluidos) el desnivel del tejado debería ser de 6 metros. Si la nave tiene 5 metros de altura en su parte más baja, sumándole los 6 necesarios quedaría una altura de 11 metros en su parte más alta.

En la cúspide puede dejarse una abertura de entre 5 y 6,6 centímetros por cada metro de anchura de la nave. En el ejemplo anterior, la abertura tendría 90 centímetros de anchura, aproximadamente. Con esto se pretende conseguir una corriente de aire que permita la ventilación y con ella la eliminación de humedad y gases tóxicos.

Junto a esta apertura se puede colocar un tubo saliente para conseguir un efecto de corriente de aire. Entre las láminas de la cubierta se pueden intercalar ranuras cada 4-6 crestas. Las láminas pueden invertirse enfrentando los bordes a una distancia de 1,3-1,9 centímetros. Son importantes los sistemas de aspersión en forma de nebulosa. Junto al ventilador también puede ir acoplado un refrigerador.

Plaza fija:

En este tipo de instalaciones (típicas del norte de España) son frecuentes los problemas de mamitis ambientales, ya que no suelen cumplir ninguno de los requisitos necesarios: la vaca está sucia (especialmente la ubre), en la parte posterior de la plaza hay humedad y el animal se echa directamente sobre cemento. Deben sustituirse, pero mientras se hace es recomendable encamarlas con paja y utilizar absorbentes (superfosfato de cal o algún desinfectante comercial que actúe como tal).

Normalmente la vaca defeca y orina fuera de la plaza, pero para mayor seguridad puede colocarse un cable con corriente eléctrica por encima del animal, que conllevará un lógico aumento del estrés.

Cama caliente:

Es aconsejable que bajo la cama exista un piso de tierra que permita el filtrado.

Son corrales con zona de descanso (típico de ambas Castillas y sur de España). Cada animal debe disponer de un espacio de cama mínimo de unos 9 m2. El material de cama más utilizado es paja de cereal, aunque dependiendo de las zonas también se emplean otros (cascarilla de arroz, residuos del tabaco), siempre orgánicos. Es aconsejable que bajo la cama exista un piso de tierra que permita el filtrado y no cemento. Igualmente, es muy importante que fermente lo menos posible para evitar el crecimiento bacteriano. Esto puede lograrse echando pocas cantidades de paja pero con frecuencia, tapando la parte en peor estado y manteniéndola siempre seca, evitando que adquiera gran altura y forme montículos. También hay que prestar atención al pH (mejor cuanto más bajo); existen productos comerciales que lo reducen, disminuyendo también el crecimiento de gérmenes productores de mamitis. Todo el contenido de la cama se retirará cada 3-4 meses, dependiendo del espacio por animal, y se desinfectará posteriormente el corral (cal, fenoles, cresoles, etc.). Es conveniente colocar un bordillo para que la vaca entre a la cama arrastrando la menor suciedad posible.

El patio de recreo deberá estar en buenas condiciones higiénicas (limpieza 1-2 veces por semana, según la época del año), al igual que los accesos a la sala de ordeño.

Cubículos:

Son las instalaciones más recomendables para las vacas disponibles en la actualidad. Es importante respetar las medidas, que varían en función de la talla de los animales.

Cuadro. Dimensiones de los cubículos en función de la talla de los animales (Andy Johnson - Total Herd Management Services, Inc)

A: Distancia desde la barra de entrenamiento al borde craneal del cubículo.
B: Longitud total del cubículo.
C: Distancia desde el borde caudal del cubículo (ángulo) al borde craneal.
D: Distancia desde el bordillo al borde craneal del cubículo.

Para mantener la ubre lo más limpia posible hay que procurar que la vaca defeque fuera de la cama, jugando con la distancia a la que se coloca la barra de entrenamiento y, más importante, colocando en la parte delantera un tope (tabla de pecho o almohada) para evitar que la vaca entre completamente dentro.

Se recomiendan materiales de cama lo más inertes posible, en los que el crecimiento bacteriano sea reducido. El más apropiado es el polvo de piedra o marmolina, una sustancia muy absorbente. Se puede emplear también paja de cereal, estiércol seco (estiércol, a pesar de todo), colchonetas de goma (acumulan mucha humedad) o combinar varios tipos de cama (colchonetas y marmolina).

Otras recomendaciones.
Para dar con la cama ideal deben hacerse cambios y observar el comportamiento de las vacas. Es muy importante el mantenimiento diario de cualquier cubículo, ya que de lo contrario el fracaso será total y se producirán lesiones en los corvejones. Un parámetro para evaluar si el mantenimiento, el material de cama y el diseño son adecuados es el “Cociente de Confort de las Vacas” (CCV):

No se deben incluir en el cálculo aquellas vacas que estén comiendo, en los pasillos, etc. Los cocientes ideales se sitúan en torno a 0,90, como mínimo 0,80.

El procedimiento de limpieza de los pasillos es importante y decisivo según el tipo de cama. Normalmente suelen instalarse arrobaderas o un sistema de flushing, consistente en agua de arrastre.


Alimentación:

Relación vaca en alimentación-mamitis

Como sucede para prevenir cualquier otra enfermedad infecciosa, debe suministrarse a los animales una alimentación equilibrada y en perfecto estado. Son importantes ciertos minerales fundamentales para la función inmunitaria como el selenio (3 ppm para vacas en lactación) y vitaminas como la E (600 UI/día) y A (100.000-150.000 UI/día). El cobre también es importante para la función inmunitaria y su aporte diario está entre 200 mg.

Se ha observado un aumento en la incidencia de mamitis en vacas que consumen alimentos alterados (por ejemplo, con micotoxinas), posiblemente relacionado con un estrés de tipo alimentario en el que una disbiosis ruminal jugaría un papel importante.


Secado:

Al finalizar la fase de lactación (a los 210 días o antes si procede por alguna razón) se debe secar a la vaca. Puede realizarse de forma brusca (reduciendo el día de secado el consumo de concentrado y aplicando en el último ordeño del día las cánulas intramamarias) o gradualmente (realizando ordeños alternos hasta perder la producción). Es más recomendable el primer método, ya que se corren menos riesgos de sufrir infecciones clínicas. Las vacas con mamitis deben ser curadas antes de proceder a su secado.
No se deben introducir más cánulas intramamarias tras el secado, puesto que se rompería la línea de defensa que constituye el tapón de queratina.

 

Vacas secas

Riesgos de infecciones:

hasta que el espacio alveolar se rellena de tejido conjuntivo existe riego de infección, así como cerca del parto.

 

Instalaciones:

deben estar separadas de las vacas en lactación, puesto que son un reservorio de bacterias causantes de mamitis.

 

Alimentación y mamitis:

es imprescindible un buen equilibrio nutricional y un buen estado corporal, ya que existe relación entre la incidencia de enfermedades metabólicas y mamitis.

 

Otras prácticas:

la fase de vaca seca es el momento oportuno para realizar actuaciones que no pueden llevarse a cabo en las demás etapas productivas.

 

Manejo del parto:

para reducir la exposición a agentes productores de mamitis las vacas se deben pasar a la sala de partos días antes de dar a luz.

 


Riesgos de infecciones:

Durante esta etapa las células alveolares se contraen y el espacio que ocupan se rellena de tejido conjuntivo. Hasta que esto sucede existe riesgo de infección, así como cerca del parto. Es necesario que la vaca permanezca seca de 6 a 8 semanas, ya que de lo contrario la producción puede caer un 25-30% en la siguiente lactación.

Las causas del mayor riesgo de infección en el momento del secado de la vaca son debidas:

- al cese del flujo de leche a través del conducto, quedando los microorganismos aislados en su interior;
- al aumento de la presión intramamaria, que facilita la entrada de gérmenes;
- al cese de la preparación de los pezones;
- a la reducción de la función inmunitaria.

A mitad del periodo seco existe menor riesgo, ya que:

- disminuye la presión intramamaria;
- se forma el tapón de queratina;
- aumenta la concentración de leucocitos;
- aumenta la concentración de factores antimicrobianos como la lactoferrina.

En el periodo próximo al parto vuelve a aumentar el riesgo como consecuencia:

- del aumento de la presión por sobrecarga de leche, que puede llegar a salirse, facilitando la entrada de bacterias;
- de la reducción de la concentración de factores inmunitarios no específicos;
- del estrés por la proximidad del parto;
- del acúmulo de calostro, que interfiere con la función inmune.

Existen estudios que demuestran que un alto porcentaje (52%) de las mamitis clínicas (causadas principalmente por bacterias ambientales) que aparecen en los primeros cien días de lactación se deben a infecciones ocurridas durante el periodo seco (Bradley y Green, Bristol University). De ahí que el manejo en esta fase sea de vital importancia.

Instalaciones:

Es aplicable lo indicado para las novillas. Las vacas secas deben ocupar un lugar privilegiado en la granja, ya que su comportamiento en la siguiente lactación depende de su bienestar durante el periodo seco. Deben estar separadas de las vacas lactantes, puesto que su alimentación es totalmente diferente y constituyen un reservorio de bacterias causantes de mamitis. También deben separarse de las novillas.

Alimentación y mamitis:

Puede extrapolarse lo explicado para las vacas en lactación, aunque con ligeras variaciones. Se pretende conseguir una involución del tejido secretor, para lo que, lógicamente, es necesario reducir la cantidad de concentrado. Hay que suplementar diariamente con 1.000 UI de vitamina E, 3 ppm de selenio, 300-600 mg de beta-caroteno y también son importantes los aportes de cobre y cromo.

Es imprescindible un buen equilibrio nutricional y un buen estado corporal, ya que existe relación entre la incidencia de enfermedades metabólicas y la mamitis; de hecho, la cetosis es un factor predisponente de mamitis severas causadas por E. coli (según estudios de la Universidad de Guelp-Ontario, los cuerpos cetónicos producirían un debilitamiento del sistema inmunitario).

Otras prácticas:

- La fase de vaca seca es ideal para llevar a cabo tratamientos.
- Es también el momento de elección para vacunar frente a determinados gérmenes productores de mamitis.
- Pueden aplicarse baños de pezones específicos de vaca seca (al secado y 8-10 días antes del parto). La infusión intramamaria de sulfito de bismuto se endurece dentro del conducto y resulta bastante útil para la prevención de mamitis por S. uberis.
- También cabe la posibilidad de ordeñar a animales excesivamente cargados, observando las más rigurosas medidas higiénicas.

Manejo del parto:

Es muy importante disponer de una sala de partos específica. En estos lugares se debe mantener una higiene exquisita; tienen que ser confortables, con buen piso y una buena cama.

Las vacas se deben pasar a la sala de partos días antes del acontecimiento, normalmente al salir de cuentas. Con esto se logra reducir la exposición a las bacterias causantes de mamitis, así como a gérmenes productores de otros procesos infecciosos. Los animales están mucho mejor controlados y se reduce la incidencia de lesiones musculares en el caso de enfermedades metabólicas como la hipocalcemia.