Etiología

 

Introducción


Agentes productores de mamitis contagiosas


Agentes productores de mamitis ambientales


Tabla sobre estudios de prevalencia

 

Introducción

Según su epidemiología, las mamitis pueden clasificarse como contagiosas o ambientales. Los agentes que las producen son innumerables, aunque los principales grupos etiológicos son responsables de más del 95% de los procesos.

 

Agentes productores de mamitis contagiosas

Staphylococcus aureus:

produce mamitis subclínicas y crónicas de complicado tratamiento.

Streptococcus agalactiae:
mamitis subclínicas y clínicas y aumento de la bacteriología en el tanque refrigerador.

Mycoplasma:
generalmente mamitis asociadas a un descenso acusado de la producción láctea.

Corynebacterium bovis:
únicamente produce elevaciones leves del recuento celular. Es indicador del grado de desinfección de las ubres.

Estreptococos b-hemolíticos:
mamitis clínicas y subclínicas con alteración de la leche.

 

 


 

Staphylococcus aureus:

Coco Gram+ que habita tanto el exterior como el interior de las ubres infectadas. Coloniza las heridas de la piel y, por supuesto, las hiperqueratosis producidas como consecuencia del ordeño en la punta de los pezones (esfínteres). Generalmente produce mamitis subclínicas y crónicas, aunque la variabilidad de cepas permite también otras formas de presentación (mamitis gangrenosas sobreagudas en ovino).

Las vacas de nueva adquisición son fuente de contagio, y es frecuente la aparición de infecciones en novillas antes del parto producidas por mamonas. También se ha demostrado que las moscas juegan un papel importante como vectores en la transmisión y propagación de la enfermedad.

El único método diagnóstico que permite identificar a las vacas con mamitis por S. aureus dentro de un establo es el cultivo microbiológico; el recuento de células no resulta una técnica útil, ya que no se observan aumentos en todos los animales infectados.

El tratamiento de las mamitis por S. aureus es complicado. Los estafilococos producen cápsulas de exopolisacáridos que envuelven las colonias, lo que dificulta tanto la acción de los fármacos como su inmunización. Otro inconveniente es su capacidad de vivir en el interior de los macrófagos y células epiteliales a modo de parásito intracelular. A estas dos circunstancias debe añadirse la resistencia de la bacteria a los b-lactámicos.

Streptococcus agalactiae:

Este coco Gram+ habita exclusivamente en las ubres infectadas. Su vida en el exterior no es superior a 10 ó 15 minutos, aunque puede sobrevivir más tiempo en material de ordeño sucio o en charcos de leche. Produce mamitis subclínicas y clínicas, además de aumentar la bacteriología en el tanque refrigerador. Existen varias cepas que pueden diferenciarse por los distintos tipos de hemólisis que producen.

El contagio entre animales se produce a través de la ordeñadora o el material de ordeño (trapos, manos). La introducción de animales infectados es el detonante para la difusión de la enfermedad en un establo.

Aunque generalmente el tratamiento resulta exitoso, existen cepas crónicas con protecciones capsulares y adhesinas más problemáticas.

Mycoplasma:

Es un patógeno contagioso que se localiza en el sistema mamario y también en otras regiones de la vaca (tracto respiratorio, articulaciones y zona urogenital). En España es poco frecuente, aunque en otras zonas geográficas como EE. UU. tiene una mayor prevalencia. Generalmente produce mamitis asociadas a un descenso acusado de la producción láctea, y muchas veces afecta a más de un cuarterón de la ubre.

La enfermedad entra en la granja cuando se adquieren animales infectados. El contagio se produce vía intramamaria y también vía aerógena y oral.

Los micoplasmas no crecen en los cultivos normales (agar-sangre); la única forma de obtener aislamientos positivos pasa necesariamente por utilizar medios PPLO específicos para este tipo de microorganismos.

Los tratamientos no suelen ser muy exitosos.

Corynebacterium bovis:

Bacilo Gram+ que habita en la piel y en el canal del pezón. Siempre se ha considerado patógeno secundario, ya que únicamente produce elevaciones leves del recuento celular. Está relacionado con fallos de desinfección de las ubres, sobre todo durante el posordeño.

Dentro del grupo de C. bovis se engloban varias especies (C. equi, C. murium, C. ovis, C. suis, C. renale). Algunas de ellas tienen una repercusión más importante en el control de las mamitis, ya que actúan como verdaderos agentes contagiosos, presentando aumentos celulares significativos y alta persistencia de la infección. Su recuento a nivel de tanque es un indicador del grado de desinfección de las ubres.

Estreptococos b-hemolíticos:

Dentro de este grupo se encuadran S. equi subespecie zooepidemicus, S. dysgalactiae subespecie equisimilis y S. canis. Producen mamitis clínicas y subclínicas con alteración de la leche, sin afectar al estado general del animal.

Se contagian exclusivamente de un animal a otro por material de ordeño infectado, aunque se han aislado microorganismos de este tipo en las camas.

La única manera de identificar las vacas infectadas es mediante cultivo a partir de todos los cuarterones y aislamiento posterior.

Los tratamientos son menos efectivos que frente a S. agalactiae, pero con terapias prolongadas a dosis altas de penicilina y penetamatos pueden lograrse resultados aceptables (75% de éxito).

 

Agentes productores de mamitis ambientales

Streptococcus uberis:

mamitis clínicas con alteración de la leche, habitualmente por una mala preparación de las ubres.

Streptococcus dysgalactiae:

mamitis clínicas no agudas con alteración de la leche.

Escherichia coli:

mamitis clínicas agudas con alteración del estado general.

Serratia:

mamitis clínicas agudas leves con formación de coágulos en la leche.

Otras enterobacterias:

mamitis de sintomatología similar a E. coli.

Pseudomonas:

mamitis crónicas, aunque también hiperagudas con alteración del estado general.

Enterococos:

mamitis clínicas crónicas con alteración de la leche.

Arcanobacterium pyogenes:

mamitis clínicas en animales no lactantes.

Prototheca:

mamitis crónicas sin afectación del estado general.

Levaduras:

inflamaciones importantes con edema y alteración de la leche.


Estafilococos coagulasa negativos (SCN):

patógenos secundarios que pueden causar procesos más graves y persistentes.


Bacillus cereus:

mamitis hiperagudas acompañadas de una secreción láctea sanguinolenta.


Streptococcus uberis:

Coco Gram+ que habita en las camas de las vacas. Generalmente produce mamitis clínicas con alteración de la leche, aunque raramente son agudas.

El contagio se produce tanto durante el ordeño como fuera de él, cuando los animales se encuentran tumbados. El 30% de las nuevas infecciones ocurren en el último tercio del periodo seco. Una mala preparación de las ubres es determinante para que se desarrollen, sobre todo si los pezones se encuentran húmedos y no han sido desinfectados. Recientemente han aparecido cepas crónicas que producen infecciones persistentes y que se transmiten únicamente durante el ordeño, produciendo procesos contagiosos en lugar de ambientales.

Los tratamientos dependen de la cepa implicada. Hay mamitis por S. uberis que responden muy bien a los tratamientos (80-85%) y otras con respuestas malas (inferiores al 40%).

 

Streptococcus dysgalactiae:

Coco Gram+. Habita en el medio ambiente, en la piel de los pezones y en las ubres infectadas. Infecta casi exclusivamente pezones con telitis (inflamaciones de la punta). Produce mamitis clínicas no agudas con alteración de la leche. Es un proceso precursor y asociado a mamitis por Arcanobacterium pyogenes.

Las mamitis causadas por S. dysgalactiae afectan a individuos aislados, sin llegar a extenderse por todo el establo. Cuando aparecen brotes o si el número de vacas infectadas es importante suele ser debido a problemas de pulsación en la ordeñadora que generan daños en los pezones.

La respuesta al tratamiento es buena, aunque si no se elimina la causa de la infección (telitis) ésta volverá a repetirse.

 

Escherichia coli:

Bacilo Gram- que habita en las camas de las vacas. Produce mamitis clínicas agudas con alteración del estado general (fiebre y toxemia) e incluso gangrenosas. Por las ubres se elimina una secreción acuosa típica (tipo "cerveza"). Existe una gran variabilidad entre cepas, pudiendo aparecer una sintomatología muy distinta.

Determinadas condiciones ambientales favorecen la presentación de brotes de mamitis colibacilares (climas húmedos y calurosos). El contagio se produce siempre fuera del ordeño, mientras la vaca se encuentra en reposo. Durante el período seco es difícil que la bacteria se multiplique dentro de la ubre y aparezcan procesos clínicos, pero puede permanecer latente aguardando las condiciones físico-químicas óptimas en el interior de la glándula mamaria para producir la enfermedad. Los microorganismos liberan gran cantidad de toxina (lipopolisacárido), responsable de alterar el estado general del animal. Algunas vacas pueden entrar en estado de choque y morir.

Los tratamientos dirigidos a controlar la endotoxina logran un resultado aceptable, aunque se han descrito casos de infecciones crónicas que no han podido ser resueltos a pesar de la terapia antibiótica.

 

Serratia:

Bacilo Gram-. Habita en el medio ambiente; el contagio se produce mientras las vacas están tumbadas. Se ha relacionado con contaminación de los baños posordeño.

Causa mamitis clínicas agudas poco persistentes, alterando la leche y formando coágulos, pero no produce la sintomatología típica colibacilar.

En los medios de cultivo presenta un característico color rojo.

 

Otras enterobacterias:

Dentro de este grupo se encuadran otros géneros pertenecientes a la familia Enterobacteriaceae. Las mamitis por Klebsiella están asociadas a camas de serrín o de subproductos de madera. La forma de contagio y la sintomatología clínica son similares a E. coli; su diferenciación únicamente es posible mediante diagnóstico laboratorial.

Las mamitis producidas por enterobacterias no responden bien a los tratamientos. Para controlar las infecciones está muy indicado el uso de antibióticos.

 

Pseudomonas:

Bacilo Gram- que habita en el medio ambiente. Al igual que sucede con Serratia, los animales se contagian mientras están en reposo.

Las mamitis por Pseudomonas se desarrollan de forma crónica en más de un 90% de los casos (con elevación del recuento celular), aunque también pueden ser hiperagudas con alteración del estado general y toxemia. Generalmente se presentan de forma individual. Cuando aparece un brote con varias vacas afectadas puede sospecharse de aguas contaminadas.

Es una bacteria muy resistente a todos los antibióticos; únicamente las quinolonas han demostrado efectividad frente a este género.

 

Enterococos:

Los géneros de interés son Enterococcus faecalis, E. faecium, E. durans y E. ovinun. Habitan en las heces y en las camas de las vacas. Producen mamitis clínicas con alteración de la leche, pero sin afectar al estado general de los animales. Poseen protecciones capsulares que permiten que algunas infecciones se tornen crónicas con relativa facilidad.

El contagio se produce de forma similar a S. uberis, es decir, en reposo y al colocar las pezoneras antes del ordeño.

Las mamitis causadas por enterococos pueden curar espontáneamente o presentar una resistencia muy variable a los antibióticos, lo que complica su tratamiento.

 

Arcanobacterium pyogenes:

Bacilo Gram+ productor de mamitis clínicas en animales no lactantes.

Los principales transmisores de la enfermedad son las moscas, aunque la bacteria también habita en la piel y en las camas. Aparece en vacas secas y en animales que presentan dificultades en el ordeño (pezones pisados y heridos).

Estas mamitis se acompañan de inflamaciones importantes con secreciones purulentas y malolientes, producidas por la asociación del microbio a otros organismos anaerobios.

La sensibilidad a los antibióticos es buena, pero las lesiones que produce son tan importantes que la terapia no resuelve más del 5% de los casos.

 

Prototheca:

Alga aclorofílica de prevalencia creciente. Se relaciona con tratamientos poco higiénicos en los que se emplean jeringas multidosis.

Habita en aguas contaminadas, alimentos y cama de las vacas. Produce mamitis crónicas en las que puede aparecer alteración de la leche, pero siempre sin afectar al estado general.

 

Levaduras:

Se asocian a tratamientos prolongados, poco higiénicos, no convencionales o a dosis no habituales. Producen inflamaciones importantes con edema y alteración de la leche.

Los procesos pueden resolverse satisfactoriamente sin tratamiento o utilizando antifúngicos; el empleo de antibióticos puede empeorar el estado de la ubre.

 

Estafilococos coagulasa negativos (SCN):

Este grupo reúne un nutrido número de especies, unas más patógenas que otras. Los más representativos son S. hyicus, S. epidermidis, S. saprophyticus, S. simulans, S. cromogenes, S. xilosus y S. sciuri. Habitan en la piel de la ubre y en el medio ambiente.

Tradicionalmente se han considerado patógenos secundarios de mamitis productores de infecciones leves, aunque se ha demostrado que pueden causar procesos más graves y persistentes, con importantes aumentos en el recuento celular. Asimismo, determinadas especies se comportan como contagiosas y otras como medioambientales.

En general, tanto los prebaños como los posbaños de pezones resultan buenos métodos para el control de este heterogéneo grupo.

 

Bacillus cereus:

Bacilo Gram+ que habita en el medio ambiente. Las mamitis hiperagudas producidas por B. cereus son claramente identificables por el color sanguinolento oscuro de la secreción láctea; muchas de ellas evolucionan a gangrenosas.

Generalmente se presentan brotes en vacas que descansan en patios de tierra y cuando las condiciones de humedad y temperatura son favorables para la proliferación del microorganismo.

 

Tabla sobre estudios de prevalencia