Conforme la lactación avanza, el momento del siguiente parto va acercándose. La ubre precisará de un periodo de reposo antes de la siguiente lactación, motivo por el cual se procede a su secado. Este podrá realizarse de una manera
brusca, normalmente cuando las vacas tienen producciones de 20 litros o menos, o bien de un modo paulatino cuando la producción es superior. De cualquier modo, el proceso de secado de la vaca es una operación crítica.
De su correcta realización depende que surjan nuevas infecciones durante el periodo seco. No en vano se considera que la vaca tiene un riesgo 10 veces superior de padecer mastitis en este periodo que durante la lactación.
De manera natural, la vaca genera un tapón de queratina entre 10 y 15 días después del último ordeño. Este tiempo es crítico ya que supone un momento de alto riesgo de infección. Pero también se sabe que aproximadamente un 23%
de vacas no han generado el tapón pasadas 6 semanas, y que una de cada 20 permanecen con el pezón abierto 60 días o más. Incluso se sabe que hay vacas que nunca lo generan y permanecen todo el periodo seco con el pezón abierto.

Un correcto secado confiere una proteccion optima y evita las infecciones