Este periodo es crítico para el desarrollo de infecciones intramamarias. Los cambios en la función de la glándula mamaria y los cambios en la composición son los factores más importantes.

  • Se incrementa la presión intramamaria por acumulación de secreción láctea llegando incluso a producirse fugas de leche. A su vez existen cambios anatómicos del pezón, este se ensancha y se acorta debido a la presión intramamaria, lo que facilita la entrada de bacterias. El tapón de queratina se está empezando a formar.
  • Los pezones no están sometidos a una desinfección rutinaria como ocurre cuando la vaca se ordeña durante la lactación. Además, el simple acto del ordeño ocasiona un efecto de arrastre de bacterias hacia el exterior a través del canal del pezón.
  • Durante los tres primeros días no hay cambios en la composición de la leche, por tanto los factores de defensa prácticamente no existen.
  • Las células defensivas (polimorfonucleares y macrófagos) encargadas de eliminar las posibles bacterias existentes, se ocupan de la fagocitosis de componentes como la grasa y la caseína, así como de las células secretoras degeneradas. Por otro lado, la acción quelante del hierro de la lactoferrina (encargada de la quimiotaxis) se inhibe por la alta concentración de citrato en los primeros días.
  • Existe una inmunosupresión como consecuencia del estrés que supone un cambio en la alimentación, cambio de lote y el establecimiento de una nueva relación con otros animales.
  • Algún componente formado como consecuencia de la regresión de las células secretoras podría actuar de nutriente para las bacterias.