Autor: 
Luis Miguel Jiménez

Garantizar un buen funcionamiento del sistema inmune es la mejor manera de prevenir las nuevas infecciones intramamarias y de disminuir la frecuencia, duración y gravedad de las mastitis clínicas. Sin embargo, es muy común padecer estrés, sobre todo los días próximos al parto. Esto es debido a los cambios hormonales, cambios de corrales, estrés nutricional, estrés por enfermedades metabólicas, etc. Este periodo de inmunosupresión que sufre la vaca en transición junto con los primeros 30 días de lactación son
los de mayor riesgo de padecer mastitis clínicas. 

Para aumentar las defensas de la vaca se debe incrementar la resistencia a infecciones causadas por gramnegativos mediante la vacunación con el antígeno “core”, común a todos los coliformes. Rubén González fue uno de los primeros investigadores en estudiar el modo de acción de la vacuna denominada coli J5 en California. Estos primeros estudios de 1989 demostraron que las vacas que recibían dos dosis de vacuna durante el periodo seco y una dosis después del parto tenían una incidencia de mastitis clínica causada por coliformes de un 2,6% comparado con un 12,8% que tenían las vacas no vacunadas. Un segundo estudio realizado por Cullor en 1991 y otro en Ohio por Hogan en 1992 confirmaron este hecho. 

Estudios experimentales desarrollados con el antígeno “core” han demostrado que estas vacunas no reducen el número de nuevas infecciones causadas por coliformes, pero sí reducen la incidencia y gravedad de los casos de mastitis clínica causadas por estos microorganismos (Hogan, 1992b, Hogan, 1999, Hogan et al., 1992). El desarrollo de estas vacunas ha supuesto un avance importante en la transferencia activa de inmunidad y debe ser un componente más dentro del programa de control de mastitis de las explotaciones
(Erksine, 2001).

Se ha introducido en el mercado una vacuna inactivada con el antígeno J5 común a todos los coliformes y que además incluye una cepa inactivada de Staphylococcus aureus SP140 (Slime Associated Antigenic Complex, SAAC) con actividad frente al slime (película o film) que producen algunas cepas de Staphylococcus aureus. Los resultados de esta vacuna en España han sido muy buenos, Jiménez et al., en 2009 realizaron un estudio con 197 vacas y 88 novillas.

Los animales vacunados recibieron tres dosis de vacuna, la primera dosis se aplicó 45 días antes de la fecha prevista de parto, la segunda dosis 10 días antes de la fecha prevista de parto y la tercera y última dosis 52 días después del parto. La tasa de nuevas infecciones al parto fue inferior en las vacas y novillas vacunadas que en los animales no vacunados, siendo esta reducción de un 45% en el caso de las vacas y de un 74% en el caso de las novillas. Hubo una reducción en el número de casos de mastitis clínica tanto en vacas (30,5%) como en novillas vacunadas (74%) .