Autor: 
Luis Miguel Jiménez

La influencia de la alimentación en la incidencia de infecciones durante el periodo seco y la aparición de mastitis clínica posparto está relacionada principalmente con el buen funcionamiento del sistema inmune. Todo lo que genere un estrés estará poniendo a prueba el sistema inmune y por tanto aumentará el riesgo de una infección intramamaria. El cambio de corrales, estrés por calor, hacinamiento, competitividad social, poco espacio de comedero, suministro reducido de alimento o agua, el propio parto, etc. Todos estos factores influirán en el consumo de materia seca, si este consumo disminuye podemos entrar en un balance energético negativo. 

Hay que procurar que las vacas ingieran la
energía suficiente durante todo el periodo seco. Esto garantizará que no entren en un balance energético negativo que podría afectar a la correcta función inmunitaria. Una manera de diagnosticar un bajo consumo de materia seca es tomar muestras de sangre de las vacas en preparto y analizar los ácidos grasos no esterificados (NEFA, non-esterified fatty acids). Estos ácidos aumentan cuando hay un bajo consumo de materia seca, por lo que la función inmunitaria estará comprometida y aumentarán los problemas de mastitis.

Otra consecuencia de una reducción de la ingesta de materia seca es el aumento de la probabilidad de cetosis subclínica. Esta enfermedad también tiene un efecto adverso en la función inmune y por tanto en la aparición de mastitis. Prevenir la hipocalcemia es importante en el preparto para minimizar el estrés y, por tanto, reducir las infecciones intramamarias.Niveles adecuados de vitamina A y E, selenio, zinc y cobre influirán en el buen mantenimiento de la función inmune y en un correcto mantenimiento de los epitelios. 

El periodo de transición es una fase crucial. Si prestamos especial atención a la formulación de la ración, palatabilidad, mantenimiento del comedero, diagnóstico de enfermedades metabólicas como hipocalcemia y cetosis se podrá asegurar un buen funcionamiento del sistema inmune y se minimizarán los problemas de mastitis subclínica y clínica. La prevención de edemas es fundamental para reducir los casos de mastitis clínica al parto. El edema es un cúmulo excesivo de fluido linfático en el espacio intersticial. Este suele formarse unos días antes del parto y continúa hasta tres semanas después o incluso más en el caso de algunas vacas. Por lo general, es más frecuente en vacas que en novillas. 

Aunque la causa es desconocida se relaciona con la genética, trastornos circulatorios o la dieta (Lema et al., 1992). Suele vincularse con dietas ricas en sal. Por tanto, la prevención consistirá en evitar un exceso de sal en el preparto y alimentar con sales aniónicas. El ejercicio podría ayudar a prevenir el edema. En casos graves hay que ordeñar antes del parto.