Autor: 
Luis Miguel Jiménez

La terapia de la vaca seca (TVS) consiste en la introducción de sustancias antimicrobianas a través del canal del pezón en la glándula mamaria. Se realiza al final de la lactación inmediatamente después del último ordeño. Los productos utilizados son generalmente antibióticos que persisten de 3 a 7 semanas. Los antibióticos para este tipo de tratamientos están disponibles en el mercado desde hace más de 40 años, pero la práctica de introducción de antibióticos intramamarios para el secado se empezó a desarrollar hace más de 60 años. Kakavas en 1944 fue el primero en describir el uso de antibióticos para el tratamiento de la mastitis. Basándose en la penicilina intravenosa, en la misma época se empezó a experimentar con la penicilina intramamaria. Hay citas del uso de penicilina intramamaria para el tratamiento de mastitis causada por Streptococcus agalactiae (Bryan et al., 1945) y por Staphylococcus aureus (Klein et al., 1945). Jim Pearson en Irlanda del Norte usó la penicilina como tratamiento preventivo. La incidencia de mastitis de verano en vacas secas se redujo de un 10% a menos de un 1% (Pearson 1950, 1951). Pearson en 1951 usó infusiones de penicilina para reducir la incidencia de la mastitis de verano. 

Estas preparaciones tenían un corto periodo de acción por lo que era necesaria otra infusión 14-18 días después.Se necesitaban otros productos que actuasen a largo plazo debido a que la mayoría de las nuevas infecciones ocurrían con mucha más frecuencia durante el periodo seco que en lactación. Alrededor de un 48% de las vacas se infectaban en el periodo seco y la mayoría en las tres primeras semanas del secado. La mitad de las infecciones persistían en la siguiente lactación (Neave et al., 1950). Las bacterias más comunes eran Staphylococcus aureus y Streptococcus (no S. agalactiae). Durante esa época se investigó mucho sobre los métodos higiénicos de ordeño pero Oliver et al., en 1956 reportaron que estos métodos higiénicos no prevenían las nuevas infecciones durante el periodo seco. En el Reino Unido la prevalencia de infección estaba entre un 50% y
un 80%, la mayoría debidas a Staphylococcus aureus (Edwards y Smith, 1966). El uso experimental de penicilina y cloxacilina sódica reducía el 90% de los Streptococcus y el 50% de los Staphylococcus. 

Distribución típica de diferentes antibióticos a través de la glándula mamaria siguiendo una infusión intramamaria

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La primera formulación consistía en un producto de liberación lenta que funcionaba los primeros 21 días del periodo seco. Era una cloxacilina benzatina capaz de reducir las infecciones en más de un 80% de los cuarterones infectados (Smith el al., 1967). Tenía un 90% de eficacia para curar infecciones causadas por Staphylococcus aureus pero solo un 58% de eficacia para los Streptococcus. Similares resultados se obtuvieron en estudios en Australia (Morris, 1969) y en Estados Unidos (Postle y Natzke, 1974).El uso de la terapia de la vaca seca se convirtió en un punto clave para el control de la mastitis en la vaca seca en todo el mundo. En Estados Unidos cerca del 80% de las explotaciones usan la terapia de la vaca seca, en el Reino Unido el 99%, en Canadá el 75% y en Holanda más del 82%. La distribución del producto en la ubre, así como la duración son los dos grandes desafíos. 
Por tanto, el conocimiento de la farmacodinamia de las sustancias es importante. La mejor distribución en la glándula mamaria se obtiene con penetamato y con aminopenicilinas. El producto ideal sería aquel que alcance grandes concentraciones de principio activo en el parénquima mamario, para eliminar la mayor cantidad de bacterias posibles, y que tenga una liberación prolongada para prevenir las nuevas infecciones. Lo más recomendable es que el producto se retenga en la ubre limitando, a través de la membrana hematomamaria, el paso hacia la circulación sistémica y se elimine rápidamente después del primer ordeño tras el parto. En una glándula que no se ordeña el principio activo permanece mucho más tiempo. Estas formulaciones de secado se suspenden en sustancias oleosas con el fin de que permanezca durante más tiempo en la glándula (Ziv et al., 1980; Gruet et al., 2001). La sustancia antimicrobiana se une a las secreciones mamarias y a las proteínas del tejido mamario para minimizar la pérdida por difusión pasiva hacia la circulación sistémica. También es muy importante que los productos utilizados sean totalmente inocuos para evitar cualquier tipo de irritación y la presentación de fibrosis (Ziv et al., 1973; Jánosi y Huszenicza, 2001). Se seleccionan las sustancias antibióticas dependiendo de sus características. Los betalactámicos son los más utilizados.

El espectro de actividad de los productos antibióticos disponibles en el mercado se ilustra en esta tabla:

espectro acción antibioticos secado.PNG

 

Los mayores causantes de infecciones (persistentes al secado) contra los que se actúa son Staphylococus aureus, Streptococcus uberis y otros Streptococcus. Los objetivos de la terapia de la vaca seca son la eliminación de las infecciones existentes y la prevención de nuevas infecciones intramamarias que puedan ocurrir durante el periodo seco. Teniendo en cuenta estos objetivos, se podría justificar la combinación de varios antibióticos. Otros beneficios de la terapia de la vaca seca son la reducción del recuento de células somáticas (RCS), la reducción de los casos de mastitis clínica y el incremento en la producción de leche en la siguiente lactación. 

Una recomendación higiénica, para evitar contaminaciones al efectuar el tratamiento de la vaca seca es desinfectar la punta del pezón con un algodón impregnado en alcohol de 70o comenzando siempre por los pezones más lejanos y terminando por los más próximos al operario. Para infundir el antibiótico se sigue el camino inverso, se comienza por los pezones más cercanos y se termina por los que se encuentran más alejados. En caso de utilizar preparaciones con cánulas largas es conveniente insertarla solo parcialmente (Bramley et al., 1996).

 

Terapia selectiva o “blanqueo”

Existe una controversia a la hora de tratar los cuarterones de las vacas: tratar todos los cuarterones de todas las vacas o solamente aquellos cuarterones que estén infectados. Indudablemente, el criterio que cobra más fuerza es el económico, aunque también se argumentan razones de salud pública. Con el uso indiscriminado de antibióticos las resistencias a los antibióticos se pueden incrementar ya que aumentan las cepas resistentes (Eberhart, 1986; Sanholm y Pyörälä, 1995). Se debe realizar una selección de los animales mediante alguno de los siguientes métodos: cultivo microbiológico, indirectamente mediante el test de California o por el recuento de células somáticas. Estos dos últimos métodos tienen el riesgo de no ser tan sensibles y tendríamos un gran número de animales falsos negativos. En general, el uso de la terapia de “blanqueo” tiene beneficios, tales como una menor tasa de mastitis clínica, una marcada disminución del recuento de células somáticas y un aumento de la producción de leche (Osteras et al., 1999). Si se elige una terapia selectiva es necesario evaluar todos los factores que influyen en la susceptibilidad de las infecciones durante el periodo seco anteriormente mencionadas: el cuarterón, la vaca y el rebaño.