A menudo oímos que la mamitis clínica, y en general los problemas de salud de ubre, es la patología que supone un mayor coste para cualquier explotación.

Pero, ¿de qué magnitudes estamos hablando?, ¿tiene el mismo coste para todas las vacas?, ¿Tiene en todas las explotaciones el mismo coste?

El National Mastitis Council  (NMC) estimaba hace unos años que el coste de la mamitis y la calidad de leche en Estados Unidos superaba los 2000 millones de dólares y algunos otros autores (L. Smith, J.S. Hogan) situaban el coste en unos 200 $/animal/año. Son unas magnitudes alarmantes, ciertamente, pero no todo es tan simple como dar un número que iguale todas las vacas o todas las explotaciones.

En el presente artículo vamos a enumerar los diferentes inputs que afectan al coste de la mamitis y poner de manifiesto la dificultad en cuantificar económicamente cada uno de ellos.

Es importante destacar que cuando hablamos de costes de salud de ubre sufrimos lo que llamamos el “efecto Iceberg”. Es decir, sólo vemos una pequeña parte que sale a la superficie mientras que la mayor parte de este coste queda invisible a nuestros ojos. El objetivo del presente artículo será pues, aflorar todos estos costes de los que no somos conscientes para definir el escenario económico en el que se encuentra la salud de ubre en la explotación para poder ofrecer a nuestro cliente las mejores soluciones y, sobre todo, las más económicamente rentables.

 

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