Autor: 
Luis Miguel Jiménez

 

 

La glándula mamaria de la vaca lechera necesita un periodo de inactividad con respecto a la producción de leche. Se denomina periodo seco al tiempo de reposo trascurrido entre dos lactaciones. Durante este intervalo la glándula mamaria está descansando de una lactación y se prepara para la siguiente. El tiempo aproximado que debería durar el periodo seco se estableció en 60 días. Para que no afecte a la producción de la siguiente lactación no debería ser inferior a 40-50 días.

En esta última década ha habido muchas investigaciones acerca del efecto de la duración del periodo seco sobre la producción de leche en la siguiente lactación. Indudablemente la reducción de este periodo se explica por razones puramente económicas, aunque puede tener re- percusiones sobre la salud de la ubre. 

Las investigaciones en mastitis han demostrado que este periodo es crítico debido a que en este tiempo ocurren nuevas infecciones intramamarias (IIM) que van a influir en el número de cuarterones infectados en la lactación siguiente y por tanto en la prevalencia de mas- titis en los 100 primeros días de esa lactación, así como en la producción de leche. Cuando las vacas que padecen mastitis subclínicas se secan al final de la lactación aumenta el riesgo de infecciones intramamarias. La pauta de manejo más extendida en todo el mundo para intentar eliminar estas infecciones es la denominada terapia de la vaca seca (TVS). El tratamiento de todos los cuarterones al secado es una parte fundamental del programa de mejora de la calidad de la leche y está dentro del programa de los cinco puntos del NIRD (Nacional Institute for Research in Dairying).

Los objetivos del control de la mastitis en el periodo seco son aumentar la tasa de curación de las infecciones existentes a través de la TVS y prevenir el riesgo de nuevas infecciones.

El manejo de la vaca seca es una parte funda- mental dentro de un programa de mejora de la calidad de la leche y aunque son muchas las investigaciones que se han llevado a cabo, todavía queda mucho por investigar.

Importancia del periodo seco

Muchos de los casos de mastitis clínica que tienen lugar durante la lactación se deben a infecciones intramamarias que se producen durante el periodo seco o bien que persisten a lo largo de este (Bradley y Green, 2000; Todhunter et al., 1995). Por un lado, el 36% de las mastitis clínicas al parto cuya causa son los estreptococos ambientales se deben a infecciones que tuvieron lugar en la primera mitad del periodo seco. Por otro lado, el 55% de las infecciones establecidas al inicio del periodo seco producidas por estreptococos ambientales son capaces de persistir hasta la siguiente lactación (Todhunter et al., 1995). El 52% de los casos de mastitis clínica causada por coliformes que tienen lugar durante los prime- ros 100 días de la lactación se originaron como infecciones intramamarias durante el periodo seco (Bradley y Green, 2000).

La tasa de nuevas infecciones durante el periodo seco es más elevada que la tasa de nuevas infecciones durante la lactación (Smith et al., 1985). La tasa esperada de nuevas infecciones en cuarterones negativos que no recibieron terapia antibiótica puede llegar a ser del 8% al 12% (Eberhart, 1986). Esta estimación coincide con los resultados de otros estudios en los que se de- terminó una tasa esperada de nuevas infecciones del 9% (Natzke et al., 972), 12,3% (Schukken et al., 1993) y del 14% (Williamson et al., 1995). Lo más importante de estas infecciones es el gran impacto que tienen en la producción láctea de la siguiente lactación. Un estudio realizado por Smith et al. en 1968 y publicado en el Journal Dairy Science reveló que la producción de los cuarterones infectados durante el periodo seco era un 35% menor que la de los no infecta- dos. Además, comprobaron que los cuarterones que se curaron durante el periodo seco produje- ron un 11% menos de leche comparados con los que nunca estuvieron infectados. 

El impacto económico que tiene el periodo seco es muy grande, por ello se necesita implan- tar medidas que se incluyan en un programa de mejora de la salud de la ubre que aborde el periodo seco. El objetivo fundamental en el periodo seco es tener el menor número de cuarterones infectados en la siguiente lactación para asegurar una alta producción de leche. Las estrategias im- plantadas para conseguir este objetivo incluyen el conocimiento de la fisiología de la glándula mamaria, la epidemiología y los factores de riesgo existentes durante el periodo seco.

 

Los datos muestran el origen de la infección (periodo seco o lactación) en caso de mastitis. Green et al., 2002.

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Este periodo es crítico para el desarrollo de infecciones intramamarias. Los cambios en la función de la glándula mamaria y los cambios en la composición son los factores más importantes.

  • Se incrementa la presión intramamaria por acumulación de secreción láctea llegando incluso a producirse fugas de leche. A su vez existen cambios anatómicos del pezón, este se ensancha y se acorta debido a la presión intramamaria, lo que facilita la entrada de bacterias. El tapón de queratina se está empezando a formar.
  • Los pezones no están sometidos a una desinfección rutinaria como ocurre cuando la vaca se ordeña durante la lactación. Además, el simple acto del ordeño ocasiona un efecto de arrastre de bacterias hacia el exterior a través del canal del pezón.
  • Durante los tres primeros días no hay cambios en la composición de la leche, por tanto los factores de defensa prácticamente no existen.
  • Las células defensivas (polimorfonucleares y macrófagos) encargadas de eliminar las posibles bacterias existentes, se ocupan de la fagocitosis de componentes como la grasa y la caseína, así como de las células secretoras degeneradas. Por otro lado, la acción quelante del hierro de la lactoferrina (encargada de la quimiotaxis) se inhibe por la alta concentración de citrato en los primeros días.
  • Existe una inmunosupresión como consecuencia del estrés que supone un cambio en la alimentación, cambio de lote y el establecimiento de una nueva relación con otros animales.
  • Algún componente formado como consecuencia de la regresión de las células secretoras podría actuar de nutriente para las bacterias.

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