Autor: 
Luis Miguel Jiménez

Periparto

El periodo seco en la vaca gestante es fundamental, ya que es durante este periodo cuando la ternera gana el 60% de su peso. Además, al finalizar el periodo seco, más concretamente en la fase de calostrogénesis, es cuando se va a producir el calostro. Por esta razón es muy importante que la alimentación de la vaca seca sea balanceada y que cubra todas sus necesidades. 

Es importante que la vaca esté en un entorno lo más limpio posible para evitar cualquier tipo de infección al parto, como por ejemplo una mastitis. 15 días antes de la fecha prevista del parto es aconsejable introducirla al denominado lote de preparto para acostumbrarla a la ración de vacas en lactación. No conviene que se produzcan muchos cambios en los animales ya que pueden dar lugar a situaciones de estrés. Además, los corticosteroides presentes en el calostro, como consecuencia de situaciones de estrés, podrían inhibir la absorción del calostro en la ternera. 

La condición corporal de la vaca debe estar entre 3 y 3,5 en una clasificación de 1 a 5. Si la vaca engorda en exceso, la ternera crecerá también en exceso, pudiendo causar un parto distócico, además de problemas metabólicos en el periodo posparto.

Durante el periodo perinatal, que corresponde a las primeras 48 horas de vida, el recién nacido es muy vulnerable por lo que resulta fundamental definir protocolos de actuación (cuidados perinatales) para prevenir su muerte. La mortalidad es más elevada cuando el parto se produce en condiciones de estabulación (Silva del Río et al., 2007) que en sistemas de pastoreo (Mee, et al., 2008), 8% frente a 4,3% respectivamente. Hay que conocer perfectamente el comportamiento de la ternera al nacer y cuáles son los signos que se consideran normales. Una disminución en la vitalidad de la ternera puede corresponderse con disfunciones del metabolismo, concretamente con una acidosis respiratoria (Szenci et al., 1982). 

El personal que atiende los partos debe estar entrenado para observar la apariencia del animal, el pulso, los gestos, la actividad y la respiración (APGAR). Estos signos están correlacionados con los niveles de lactato en sangre (Sorge et al., 2009). 

La ternera se debe retirar inmediatamente del lugar del parto o sala de maternidad, no debería permanecer allí más de 15 minutos debido al alto riesgo de transmisión fecal-oral de patógenos. Esto se debe a que la vaca recién parida tiene una excreción fecal de coliformes elevada, en torno a 104--107 UFC/g de heces (Pelan-Mattocks et al., 2000).

La desinfección del cordón umbilical es una práctica normal de manejo que se sigue realizando desde hace mucho tiempo a causa de la alta incidencia de infecciones umbilicales y/o hernias. Actualmente, si se respetan las medidas de higiene, este tipo de problemas se puede reducir a menos de un 5%. Entre los desinfectantes que se pueden usar está la clorhexidina al 2% o el yodo al 1-7%. Lo más importante es evitar que la ternera se lleve microorganismos desde la sala de maternidad a su box.

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