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Efectos de la estación en los recuentos de células somáticas e incidencia en la mastitis clínica
The Effect of Season on Somatic Cell Count and the Incidence of Clinical Mastitis
R. G. M. Olde Riekerink, H. W. Barkema and H. Stryhn
J. Dairy Sci. 90 (4): 1704-1715
El objetivo de este estudio era determinar el efecto de la estación del año en los recuentos de células somáticas del tanque de leche, en el incremento de los recuentos individuales de células somáticas, en la tasa de incidencia de la mastitis clínica y en la mastitis clínica asociada a un patógeno. El estudio realizado en rebaños lecheros se prolongó 4 años.
Los datos relativos a los recuentos somáticos de tanque y de la tasa de incidencia de mastitis clínica y los patógenos asociados a la mastitis se tomaron de 300 explotaciones lecheras holandesas.
Todos los parámetros se veían afectados por la estación. Los recuentos del tanque de leche tenían un pico entre agosto y septiembre durante los cuatro años que se prolongó el estudio. La probabilidad de que las vacas alcanzaran o mantuvieran altos recuentos de células somáticas era mayor en agosto y mayo, respectivamente. Las vacas de mayor edad y las que se encontraban al final de la lactación tenían mayores posibilidades de desarrollar y mantener los recuentos de células somáticas más elevados. La tasa de incidencia de mastitis clínica era superior de diciembre a enero, excepto para la tasa de incidencia de mastitis provocadas por Streptococcus uberis que era mayor en agosto. Los rebaños que se encontraban recluidos tenían mayores tasas de incidencia de mastitis clínica por Escherichia coli en verano que en invierno. Las diferencias estacionales eran más marcadas las mastitis provocadas por los patógenos más importantes. En el proceso de identificación es esencial distinguir entre S. uberis, S. dysgalactiae, S. agalactiae y otros estreptococos porque cada uno de ellos tiene una epidemiología.
Los autores concluyen que la tasa de incidencia de mastitis clínica por S. uberis estaba, aparentemente, asociada al pasto, mientras la de E. coli parecía estarlo a la estabulación fija.
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Destrucción intracelular de patógenos causantes de mastitis con penetamato iohidrato tras su penetración en células epiteliales mamarias
Intracellular killing of mastitis pathogens by penethamate hydriodide following internalization into mammary epithelial cells
R. A. Almeida, D. Patel, G. M. Friton, S. P. Oliver
J. Vet. Pharmacol. Ther., 2007. Vol. 30 (2): 151-156
En este trabajo se demuestra que el penetamato iohidrato es muy efectivo frente a Streptococcus uberis, S. dysgalactiae subsp. dysgalactiae y frente a Staphylococcus aureus, microorganismos que penetran en las células epiteliales de la glándula mamaria.
A concentraciones elevadas (32 μg/ml a 32 mg/ml), la tasa de destrucción de microorganismos se encontraba entre el 85% y el 100% y a concentraciones inferiores (0,032 μg/ml a 3,2 μg/ml) dicha tasa se encontraba entre 0 y 80%.
Los resultados de este trabajo demuestran: a) que el penetamato iohidrato es capaz de penetrar en las células epiteliales mamarias y destruir los patógenos intracelulares causantes de las mastitis sin afectar la viabilidad de estas células; b) que el modelo in vitro aplicado permite cuantificar los patógenos que han alcanzado el interior de las células epiteliales mamarias; y c) que el modelo in vitro puede utilizarse para determinar la eficacia de antibióticos bactericidas en el citoplasma de las células epiteliales mamarias.
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Efecto del vacío y de la cámara de pulsación en el funcionamiento de las pezoneras monobloque de silicona
Effect of Vacuum and Ratio on la Performance of a Monoblock Silicone Milking Liner
S. B. Spencer, J.-W. Shin, G. W. Rogers and J. B. Cooper
J. Dairy Sci. 90 (4): 1725-1728
El vacío y la cámara de pulsación son parámetros importantes que afectan al rendimiento del ordeño y el diseño y la composición de los materiales son aspectos fundamentales que afectan al de las pezoneras. Por esta razón, el objetivo de este trabajo fue determinar los efectos del vacío y de la cámara de pulsación en el rendimiento de una pezonera monobloque de silicona, redonda durante la apertura y triangular en la posición de cierre.
Los ajustes del sistema de vacío fueron 40,6; 43,9 y 47,3 kPa, mientras la relación en la cámara de pulsación era 60:40; 65:35; y 70:30. El rendimiento lechero fue mayor con un vacío de 43,9 kPa. Los ajustes manuales y los arranques fueron muy lentos (<2%) con los diferentes niveles de vacío aplicados y para todas las relaciones en la cámara de pulsación.
La interacción entre el nivel de vacío y la relación en la cámara de pulsación era significativa en la duración del ordeño, en el pico máximo de flujo de leche y en la media de flujo de leche. No lo era para la producción de leche. La media y el pico máximo de flujo se incrementaban cada vez que se aumentaba el nivel de vacío o conforme la relación crecía mientras la duración del ordeño se reducía.
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Efectos del aumento de la frecuencia de ordeño durante los últimos 28 días de gestación en la producción de leche, en la ingesta de materia seca y en el balance energético de vacas lecheras
Effects of Increasing Milking Frequency During the Last 28 Days of Gestation on Milk Production, Dry Matter Intake, and Energy Balance in Dairy Cows
R. R. Rastani, N. Silva Del Rio, T. F. Gressley, G. E. Dahl and R. R. Grummer
J. Dairy Sci. 90 (4): 1729-1739
En este trabajo se evaluaron los efectos de distintas duraciones del periodo seco y de diferentes frecuencias de ordeño en la producción y composición de la leche, en la producción de sólidos, en la ingesta de materia seca y en el balance energético de la siguiente lactación.
Durante los 28 últimos días de gestación, no se ordeñaron (0x), se ordeñaron una vez diaria (1x) o se ordeñaron 4 veces al día (4x). Todas las vacas se ordeñaron dos veces diarias tras el parto (semana 1 a 10).
No se observaron diferencias en la condición corporal, en el peso vivo o en la ingesta de materia seca pre y posparto. Los animales ordeñados una vez al día previo parto produjeron un 17% menos de leche que las que se ordeñaron 4 veces diarias (5,9 y 7,1 kg/día, respectivamente).
En las vacas ordeñadas 1x y 4x los resultados mostraron una tendencia a una mayor ingesta de materia seca y un mayor equilibrio energético que las no se ordeñaron. El ordeño continuo de estos animales dio lugar a la pérdida de producción de leche en la siguiente lactación en el caso de vacas que se encontraban en su segunda gestación, mientras que las que se encontraban en la tercera o más el aumento de la frecuencia de ordeño de 1x a 4x durante los 28 últimos días de gestación compensó la reducción de la producción.
La producción de leche posparto de vacas que se encontraban en su tercera lactación o superiores era mayor para las que no se ordeñaron o se ordeñaron 4x, comparadas con las que sólo se ordeñaron una vez. La producción de leche de vacas en su segunda gestación estuvo significativamente reducida con el incremento de la frecuencia de ordeño (0x frente a 1x y 4x).
Considerando el número de partos, la producción de sólidos era mayor para las que no se ordeñaron comparada con las que se ordeñaron una o cuatro veces.
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Índices de temperatura y humedad como indicadores de las pérdidas en la producción de leche como consecuencia del estrés por calor
Temperature-Humidity Indices as Indicators of Milk Production Losses due to Heat Stress
J. Bohmanova, I. Misztal and J. B. Cole
J. Dairy Sci. 90 (4): 1947-1956
El objetivo de este trabajo era conocer el índice calorífico (temperatura/humedad) más apropiado para medir las pérdidas en producción láctea derivadas del estrés por calor en el clima semiárido de Arizona (EE UU) y en el clima húmedo de Georgia (EE UU).
Para realizarlo, se utilizaron los datos climáticos desde 1993 a 2004 de dos estaciones meteorológicas: en Phoenix (Arizona) y en Athens (Georgia), analizados junto con los datos de producción lechera de rebaños situados próximos a dichas estaciones.
Se compararon las mediciones de siete índices caloríficos. Los resultados diarios se analizaron para determinar el valor umbral de estrés por calor y la tasa de reducción de la producción de leche asociada a un índice calorífico específico.
Los resultados mostraron diferencias entre los diferentes umbrales de estrés por calor y entre las regiones. Los índices caloríficos con temperaturas más elevadas eran los mejores indicadores de estrés por calor en climas semiáridos. La humedad fue el factor limitante de estrés por calor en los climas húmedos, mientras la temperatura lo era en climas secos.
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Repercusión de la privación de descansos de 2 a 4 horas en el comportamiento de vacas en lactación
Two- or Four-Hour Lying Deprivation on the Behavior of Lactating Dairy Cows
M. D. Cooper, D. R. Arney and C. J. C. Phillips
J. Dairy Sci. 90 (4): 1149-1158
Es frecuente que durante la espera al veterinario o durante los preparativos reproductivos, los ganaderos impidan temporalmente que los animales se tumben. Para comprobar las repercusiones que este manejo provoca en las vacas, se llevó a cabo el siguiente experimento:
Se impidió que 60 vacas se tumbaran durante periodos de 0, 2 y 4 horas confinándolas en un establo de dimensiones reducidas. Su comportamiento se registró durante estos periodos de tiempo y durante las 40 horas siguientes.
Durante las 2 o 4 horas siguientes, las vacas a las que no se limitó el tiempo para tumbarse lo hicieron durante periodos de 70 y 142 minutos, respectivamente.
Los animales a los que se impidió echarse, comenzaron a patear el suelo y a recolocarse para cambiar la carga de su peso corporal de un lado a otro sin llegar a tumbarse. Este comportamiento, que se inició a la hora de comenzar el experimento, se incrementó durante el periodo de privación, indicando cierto grado de inquietud. Las vacas a las que se impidió tumbarse durante 4 horas restregaban sus cabezas contra las paredes más frecuentemente que aquellas a las que se les privó de reposo durante un menor espacio de tiempo (0 y 4 horas). El tiempo dedicado a comer se incrementó durante este periodo. Por el contrario, no rumiaban al inicio de la privación de descanso incrementando esta actividad al final del mismo.
Finalizado el tiempo durante el cual se les impidió acostarse, se redujo el tiempo invertido en comer, compensando así el que se había dedicado durante el periodo de privación. 40 horas después de la prueba, las vacas a las que se obligó a estar en pie habían recuperado aproximadamente el 40% del tiempo sin descanso. La producción de leche no se vio afectada por este procedimiento.
Los autores concluyen que las vacas que han sufrido un periodo de falta de confort durante pocas horas recuperan parte del tiempo de descanso perdido (aunque no todo) modificando los tiempos invertidos en alimentarse o permanecer en pie.
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Efectos del estrés por calor y las cojeras en la distribución del tiempo de vacas lecheras
The Effect of Heat Stress and Lameness on Time Budgets of Lactating Dairy Cows
N. B. Cook, R. L. Mentink, T. B. Bennett and K. Burgi
J. Dairy Sci. 90 (4): 1674-1682
El objetivo de este trabajo era conocer el comportamiento de las vacas en condiciones climáticas diferentes. Se realizaron 4 sesiones de filmación a 14 vacas en estabulación libre con cubículos, en distintas condiciones climáticas con una media del índice calorífico (temperatura/humedad) entre 56,2 a 73,8.
La media del tiempo dedicado a permanecer tumbadas se reducía de 10,9 horas/día en condiciones climáticas frías a 7,9 horas/día en las calurosas y el tiempo dedicado a permanecer en los pasillos se incrementaba de 2,6 horas/día (días más fríos) a 4,5 horas/día (días de más calor). Durante el verano, se observaba un incremento en los parámetros de valoración de la marcha con mayores valores asociados a una menor permanencia en los pasillos. El tiempo que se dedicaba a beber se aumentaba de 0,3 a 0,5 horas/día con el incremento del índice temperatura-humedad. Las vacas con valores de puntuación de la marcha de 2 y 3 permanecían más tiempo en el cubículo que aquellas a las que se había atribuido el valor 1 (4,0 y 4,4 comparado con 2,9 horas/día, respectivamente).
Las modificaciones de comportamiento observados y tradicionalmente asociados al estrés por calor se confundían con los cambios en la marcha. El aumento de lesiones en las pezuñas, observado al final del verano, podría estar asociado a un aumento del tiempo total invertido diariamente en permanecer en pie. Los cambios en el comportamiento descritos se debían a un leve a moderado estrés por calor.
El hecho de que los cambios en la actividad de los animales se produzcan cuando el índice calorífico se encuentra alrededor de 68, apoya las estrategias de control del calor más efectivas y el mantenimiento de una temperatura en los establos de aproximadamente 21 ºC.
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El ordeño de las vacas una vez al día influencia el comportamiento y la firmeza de la ubre cuando se encuentran en el pico y la mitad de la lactación
Milking Cows Once Daily Influences Behavior and Udder Firmness at Peak and Mid Lactation
C. B. Tucker, D. E. Dalley, J.-L. K. Burke and D. A. Clark
J. Dairy Sci. 90 (4): 1692-1703
Se cree que las vacas ordeñadas una vez al día pueden encontrarse incómodas debido a la distensión de la ubre, por ello el objetivo de este trabajo fue evaluar el efecto de un solo ordeño diario en el bienestar de vacas lecheras en estabulación libre.
Se evaluó el comportamiento, el tiempo que permanecían acostadas, las posturas, los patrones de pastoreo, el comportamiento durante el ordeño y la firmeza de la ubre en vacas ordeñadas una vez al día sometidas a dos tipos de experimentos: A) durante el pico de lactación, se compararon vacas ordeñadas una vez al día (1x) con las que se ordeñaron dos veces al día (2x) (n=4 grupos; experimentos 1x y 2x) y B) durante la lactación (n= 12 grupos; 1x, 2x y grupo TRANS con cambio de 2x a 1x).
En el pico de lactación, las vacas ordeñadas 1x se tumbaban con mayor frecuencia con sus patas traseras tocando el cuerpo que las que se habían ordeñado 2x. No se encontraron diferencias en la firmeza de la ubre ni en el comportamiento en la sala de ordeño (patadas). Sin embargo, en los animales en los que se redujo la frecuencia de ordeño de 2x a 1x sí se observaron cambios como son el incremento en la firmeza de la ubre (1 x: 9,1; 2x: 9,3; y en TRANS: 9,5 ± 0,14 g de fuerza). No se observaron otras diferencias. A pesar de que la frecuencia de ordeño no afectó el tiempo total invertido en pastar, las vacas ordeñadas 2x debían interrumpir el pasto a mediodía para ser ordeñadas, tanto durante el pico como a la mitad de lactación. En cualquier caso, las vacas compensaban este tiempo pastando más tarde cuando volvían del ordeño (días en lactación 153 a 155, 1x: 52 frente a 66 ± 6,2 min/90 min de pastoreo).
Los autores concluyen que no pueden afirmar que el ordeño de las vacas una vez al día perjudique su bienestar ya que los resultados de su trabajo no mostraron cambios evidentes en el comportamiento o fisiología de los animales.
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Estudio de la cetosis subclínica en vacas lecheras mediante espectrometría infrarroja por la transformada de Fourier
Screening for Subclinical Ketosis in Dairy Cattle by Fourier Transform Infrared Spectrometry
A. P. W. de Roos, H. J. C. M. van den Bijgaart, J. Hørlyk and G. de Jong
J. Dairy Sci. 90 (4): 1761-1766
La cetosis subclínica es una alteración metabólica en vacas lecheras de alta producción que puede ser diagnosticada mediante la detección de cuerpos cetónicos en leche: acetona, acetoacetato y β-hidroxibutirato. La espectrometría de infrarrojos por transformada de Fourier (FTIR) es cada vez más utilizada para conocer los componentes de la leche, sin embargo, hasta el momento no se dispone de una calibración que permita determinar los cuerpos cetónicos.
En consecuencia, el objetivo del trabajo era preparar una calibración en el MilkoScan FT6000 (FOSS Analytical A/S, Hillerød, Dinamarca) para la acetona, el acetoacetato y para el β-hidroxibutirato, y evaluar la capacidad predictiva del FTIR en la detección de cetosis subclínica.
Se trabajó con 1.080 muestras de leche de vacas lecheras multíparas procedentes de 217 rebaños. Las concentraciones de los cuerpos cetónicos se determinaron por métodos clínicos. El acetoacetato se descartó debido a la dificultad para detectarlo.
La correlación entre los resultados obtenidos en los métodos químicos de Acetona y β-hidroxibutirato fue 0,82 lo que indicaba que la concentración de ambos productos en leche era elevada durante la cetosis subclínica. Durante la primera semana posparto, la mayor parte de las muestras con altas concentraciones de acetona no la tenían de β-hidroxibutirato, mientras 4 semanas más tarde se daba el hecho contrario. La correlación entre las predicciones del FTIR y los resultados químicos era de 0,80 con un error estándar de valores de validación cruzada de 0,184 y 0,064 mM para la acetona y el β-hidroxibutirato, respectivamente. Utilizando los valores de 0,15 mM para la primera y 0,10 mM para el segundo se detectaron valores elevados para ambos con una sensibilidad de 69 a 70% y una especificidad del 95%, con un 25-27% de falsos positivos y un 6-7% de falsos negativos.
Los autores consideran que las predicciones de la acetona y el β-hidroxibutirato con FTIR son válidas para detectar en las vacas la cetosis subclínica, especialmente cuando se usa en combinación con otros indicadores, y pueden servir para la valoración de la salud del rebaño con respecto a este proceso.
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Estrategias nutricionales específicas en situaciones de estrés calórico
T. Quaife
Dairy Herd Management
En las vacas lecheras, el estrés por calor provoca cambios de comportamiento y fisiología que se traducen en un menor rendimiento lechero. Investigadores de la Universidad de Arizona proponen medidas de manejo alimenticio para reducir los efectos de dicho estrés calórico.
Para explicar la menor producción de leche provocada por el estrés por calor (altas temperaturas y humedad), realizaron una prueba de 21 días con dos grupos de animales. Un grupo se sometió a estrés calórico (temperaturas de 30 a 39 ºC) durante 14 días, y al otro grupo se le redujo la ingesta al mismo nivel que los animales estresados (temperaturas de 20 ºC). Las vacas sometidas a altas temperaturas mostraron una importante reducción de la producción de leche (45%), en comparación con el 19% de las que tenían el acceso al alimento restringido sin estrés calórico y concluyeron que la diferencia se debía a un fenómeno fisiológico: las vacas en las que no hubo estrés por altas temperaturas metabolizaban las grasas para obtener energía en músculos y órganos, mientras el otro grupo metabolizaba la glucosa (genera menos calor metabólico interno), necesaria para producir la leche.
Los autores concluyen que la menor producción de leche se debe, por una parte, a la reducción en la ingesta y, por otra, a la respuesta fisiológica derivada de las altas temperaturas, por lo que sugieren como estrategias nutricionales para reducir los efectos del calor:
-Incluir un ionóforo como la monensina en la dieta para aumentar las reservas de propionato que será transformado en glucosa destinada a producir leche.
-Administrar somatotropina para modificar la sensibilidad a la insulina, de este modo, la glucosa en lugar de ser utilizada en los músculos y órganos se dirige a la ubre.
-Acceso al agua de bebida sin restricciones.
-Alimentar durante las horas de menos calor (atardecer y amanecer).
-Mantener el ambiente de la nave fresco.
-Administrar forrajes palatables y altamente digestibles preferiblemente a concentrado para prevenir situaciones de acidosis.
-Administrar bicarbonato sódico o carbonato potásico para prevenir la acidosis.
-Considerar la administración de levaduras que mejoren la utilización de nutrientes por el rumen.
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