Abstracts - Febrero 2005
| | |||||||||||||||||||||
|
[ 2011: Ene - Feb - Mar - Abr - May ] [ 2010: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2009: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2008: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2007: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2006: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2005: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2004: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct- Nov- Dic ] [ 2003: Ene - Feb - Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] [ 2002: Mar - Abr - May - Jun - Jul - Ago - Sep - Oct - Nov - Dic ] |
||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||
Y. de Haasa, H.W. Barkemab, Y.H. Schukkenc and R.F. Veerkampa Preventive Veterinary Medicine Article in Press, Corrected Proof This Document Received 10 December 2003; revised 6 October 2004; accepted 6 October 2004. Available online 4 January 2005. En este estudio se determinó la asociación entre la mastitis clínica (MC) y la distribución de los modelos referentes al recuento de células somáticas (RCS) en un rebaño. Los datos de MC y RCS fueron recogidos durante un periodo de 12 meses, a partir de 274 rebaños daneses. La base de datos contenía 29.719 lactaciones a partir de 22.955 vacas con número de partos diferente. Se recogieron un total de 207.079 muestras de RCS, donde aparecieron 5.719 casos de MC; 1.561 casos se asociaron a patógenos medioambientales (ENV-MC), y 2.681 a patógenos contagiosos (CONT-MC). La definición de los modelos para RCS se basó en 3, 4 o 5 muestras consecutivas recogidas para RCS, y diferenciaba entre periodos cortos o más largos, con aumentos de RCS, y también entre lactaciones con o sin recuperación. La distribución de estos modelos (en relación a su máximo) varió entre los rebaños. La distribución de modelos de RCS se correlacionó con el nivel de incidencia de MC. Los rebaños con un modelo de recuperación relativamente rápido tuvieron 2,5 veces más probabilidad de ser clasificados dentro del cuartil superior para MC. Estos rebaños también tuvieron 2,1 veces más probabilidad de ser clasificados en el cuartil superior para ENV-MC, pero solo 0,4 veces para CONT-MC. Los rebaños con un modelo de no recuperación, tuvieron una menor probablidad (Odds ratio= 0,5) de ser clasificados en el cuartil inferior para CONT-MC. Como las distribuciones de los modelos de RCS fueron indicativas para todas las mastitis, tanto para las medioambientales como para las contagiosas, la necesidad de introducir programas de control para mastitis patógeno-específicas en un rebaño, podría ser determinante, basándonos en los principales resultados de los modelos de RCS en dicho rebaño.
Almudena Hospidoa and Ulf Sonessonb Science of The Total Environment Article in Press, Corrected Proof Received 22 March 2004; accepted 8 October 2004. Available online 2 December 2004. La mastitis se define como una reacción inflamatoria del tejido del pezón frente a los daños provocados por agentes bacterianos, químicos, térmicos o mecánicos y es causa de importantes pérdidas en todo el mundo. Hasta ahora, los estudios estuvieron enfocados hacia el aspecto económico, desde el cual, la mastitis puede ser considerada como la enfermedad más importante en vacuno de leche; sin embargo, los costes no son la única consecuencia negativa de la infección. El impacto medioambiental es también significativo; la leche se elimina, lo que significa una menor eficacia y un aumento del impacto en el medio ambiente por litro de leche producida. Si se produce menos leche, aparece al mismo tiempo, un incremento en las necesidades alimenticias del ternero y de esta forma la producción de carne también se ve afectada. El principal objetivo de este estudio fue cuantificar el impacto en el medio ambiente de las mastitis. Se definieron y compararon dos situaciones diferentes, un escenario estándar representativo de la realidad en Galicia) y un escenario mejorado, en el cual la incidencia de mastitis se reduce por diversas acciones), mediante el método Life Cycle Assessment (LCA). Entre las categorías de impacto estudiadas, las más significativas fueron la acidificación, eutrofización y calentamiento global. En todos estas categorías, fue revelador el hecho de que un descenso en la incidencia de la mastitis tuvo una influencia positiva, ya que el impacto se redujo. Incluso si los resultados cuantitativos no pueden mostrar un descenso considerable en la carga medioambiental, el impacto no puede ser considerado como insignificante cuando el consumo o producción total de una región es considerable.
Serieys F, Raguet Y, Goby L, Schmidt H, Friton G J Dairy Sci. 2005 Jan;88(1):93-9. En este estudio se comparó la administración intramuscular de un compuesto de penetamato durante más de 3 días consecutivos y la administración intramamaria de la combinación ampicilina/cloxacilina, en vacas en periodo de lactación que sufrían una mastitis clínica infecciosa en uno de los cuarterones, en una granja elegida al azar. Los exámenes clínicos fueron llevados a cabo los días 1 (inmediatamente antes del tratamiento), 3, 8, 17 y 22. Las muestras de leche se tomaron de los cuarterones afectados para realizar análisis bacteriológicos en los días 1, 17, y 22 y se tomaron también muestras de todos los cuarterones para proceder al contaje de células somáticas (RCS), los días 1, 8, 17 y 22. No hubo diferencias significativas en los índices bacteriológicos y clínicos entre los 2 grupos tratados. El tratamiento sistémico con penetamato redujo los niveles de RCS en leche, encontrándose éstos, por debajo del límite establecido en 250.000 cél/ml. El mismo hecho ocurrió en los cuarterones adyacentes no afectados por mastitis clínica, pero con un RCS por encima de 250.000 cél/ml antes del tratamiento. Estos hallazgos sugieren que el tratamiento parenteral con penetamato proporciona una curación lateral de los cuarterones en las vacas afectadas por mastitis subclínicas. El número de cuarterones por vaca afectada por una mastitis clínica o subclínica debería ser tenido en cuenta a la hora de seleccionar la vía de administración de un tratamiento antibiótico, ya sea por vía local o por vía sistémica.
Pilar Teixeiraa, Zulmira Lopesb, Joana Azeredoa, Rosário Oliveiraa and Maria João Vieira Food Microbiology Volume 22, Issues 2-3 , April-June 2005, Pages 247-251. Se estudió principalmente la capacidad hidrofóbica de las 26 especies de bacterias más representativas de los principales géneros aislados de la goma del tubo de ordeñar, que es un constituyente de la máquina de ordeño. También se estudió esta característica en los materiales que forman la máquina de ordeño, como son la goma, el acero inoxidable (SS) 316, el acero inoxidable (SS) 304, el vidrio y el polimetilmetacrilato (PMMMA). En relación con la capacidad hidrofóbica de la bacteria, todas las cepas de Lactobacillus lactis lactis, así como Entorococcus faecalis son microorganismos hidrófobos. En cuanto a Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus sciuri, algunas de las cepas son hidrófobas y otras hidrófilas. Todos los materiales son hidrófobos, siendo la goma, SS 316 y SS 304 las superficies más hidrófobas, mientras que el vidrio es el menos hidrófobo.
Mehrzad J, Duchateau L, Burvenich C. Vet Res. 2005 January-February;36(1):101-116. La función de los neutrófilos polimorfonucleares (PMN) cambia durante un proceso de mastitis. Para estudiar la contribución de los PMN de la leche en la severidad de la mastitis producida por E. coli, la quimioluminiscencia (CL) de la sangre y los PMN de la leche y de su eficacia para destruir bacterias coliformes en la glándula mamaria, se desarrolló un estudio, provocando experimentalmente una mastitis por E. coli a vacas en lactación temprana. Para obtener una buena valoración y definición del grado de severidad de la mastitis, los animales se clasificaron como vacas con respuesta que variaba de moderada a severa, de acuerdo a la pérdida de producción de leche en los cuarterones no afectados, hora/postinfección (PIH). Se encontró una relación inversa entre la CL PMN de la leche preinfección y las unidades formadoras de colonias en PIH 6. En las vacas que presentaron una respuesta moderada, la CL PMN de la leche y de la sangre preinfección, presentó valores 2 veces más altos que en las vacas con una respuesta severa. La probabilidad de obtener una respuesta severa aumentó con el descenso de la CL PMN preinfección. Al comienzo de la infección, la CL PMN de la sangre y de la leche fue mayor, y la CL PMN de la leche aumentó más rápidamente tras la infección en las vacas con respuesta moderada. A PIH > 48 la CL PMN de la leche en vacas con respuesta severa excedió a aquéllas con respuesta moderada. El recuento de células somáticas (RCS) en vacas con respuesta moderada aumentó más rápidamente que las unidades formadoras de colonias, además en las vacas con respuesta severa, los resultados fueron opuestos. La cinética de la actividad en sangre y los PMN de la leche antes y durante la fase inicial de la infección, confirmó un empeoramiento en la actividad de la CL PMN en las vacas de respuesta severa. Una mayor CL PMN en sangre y leche preinfección, y un incremento medio de la CL PMN de la leche y del RCS post-infección limitó el crecimiento bacteriano, facilitando de este modo la recuperación de la mastitis producida por E. coli en las vacas con una respuesta moderada. Nuestro estudio refuerza la idea de que la preexistencia de los PMN en leche (parte estática de la defensa inmunitaria del pezón) funciona como un “antibiótico celular” antes y durante la infección, y se considera un factor de riesgo para la mastitis coliforme bovina un bajo nivel de CL PMN de la leche. Genetic and phenotypic relationships among milk yield and somatic cell count before and after clinical mastitis.
Valde JP, Osteras O, Simensen E J Dairy Sci. 2005 Jan;88(1):86-92. A partir de los datos del sistema noruego de registro de vacas lecheras, se evaluaron los criterios, a nivel de rebaño, que determinaron el estudio sanitario de la ubre. Todos los rebaños lecheros con al menos 10 vacas fueron incluidos en este estudio (n=12.780). La asociación existente entre recuento de células somáticas en tanque (BMRS) y el índice de presentación de mastitis clínicas (MC), fue poco significativa (r2= 0,002), lo que indica que los trabajos basados en el BMRSC proporcionan diferente información relativa al estado sanitario de las ubres, en comparación con aquéllos basados en las MC. Las correlaciones más significativas se encontraron en los promedios de RCS en leche y BMRSC, y los niveles porcentuales de las muestras de leche individualizadas de vacas con más de 200.000 cél/ml y las variables BMRSC y RSC. Una nueva variable denominada índice de nuevas inyecciones (NINF), basado en RCS individuales y presencia de MC también fue evaluada. El NINF se vió influenciado por la frecuencia en la toma de muestras individuales de leche, y para comparar rebaños, fue necesario ajustar dicha frecuencia a la de cada explotación. Se determinó de esta manera que el NINF resulta una herramienta útil para describir el estado sanitario de la ubre a nivel de explotación, puesto que combina los parámetros MC y RCS.
Eric Brouillette, Gilles Grondin, Brian G. Talbot and François Malouin, Veterinary Immunology and Immunopathology Article in Press, Corrected Proof Received 18 May 2004; revised 5 October 2004; accepted 5 November 2004. Available online 29 December 2004. La colonización intramamaria por S. aureus induce la migración de los neutrófilos polimorfonucleares (PMN) de forma similar a lo observado durante los episodios de mastitis bovina. En este trabajo se desarrolló un método combinado utilizando de naranja de acridina, microscopía fluorescente y análisis de imágenes asistido por ordenador, para cuantificar el nivel de infiltración de PMN en ratones con mastitis. Para ello se analizaron cortes histológicos fijados en parafina, observándose que el número de PMN se incrementaba con el número de bacterias presentes en los tejidos: en total se contabilizaron entre 400 y 1.100 veces más PMN en los tejidos mamarios transcurridas entre 12 y 24 horas postinfección (pi), respectivamente, en comparación con los presentes a las 6 horas pi. La utilización de cefarina a la dosis de 10-25 mg/kg redujo las infiltraciones de PMN entre un 71 y un 85%, respectivamente.
Caraviello DZ, Weigel KA, Shook GE, Ruegg PL J Dairy Sci. 2005 Feb;88(2):804-11. Se utilizó el análisis de supervivencia con un modelo de riesgos Weibull para evaluar el efecto que producían los valores del contaje de las células somáticas (RCS) en un sacrificio selectivo, de vacas Holstein US y Jersey con primeros partos entre los años 1990 y 2000. El total de los datos se obtuvo a partir de 978.043 vacas Holstein y 250.853 Jersey, y se dividieron en subgrupos (5 grupos de Holstein y 3 de Jersey), basándonos en los valores de RCS por rebaño durante el periodo de lactación. La longevidad funcional (también conocida como vida del rebaño o duración de la vida productiva) se definió como los días transcurridos desde el primer parto hasta el sacrificio selectivo. Nuestro modelo incluyó efectos dependientes del tiempo, rebaño-año-estación, partos por estadío de lactación y RSC en periodo de lactación (alrededor de 50.000 cél/ml). Además de efectos independientes del tiempo, como la edad al primer parto. Se estimaron en cada uno de los grupos, los parámetros de la distribución de Weibull, además de los componentes debidos a los efectos rebaño-año-estación. Se observó una relación no lineal entre RSC y la longevidad en todos los grupos. El riesgo del sacrificio selectivo para las vacas Holstein en lactación con RCS > 700.000 cel/ml fue de 3,4, 2,7 o 2,3 veces mayor, respectivamente, en comparación con las vacas Holstein, con un RCS de 200.000 a 250.000 cél/ml, en los rebaños con bajo, medio o alto nivel de RCS. El riesgo de sacrificio para las vacas Jersey en periodo de lactación y con un nivel de RCS> 700.000 cél/ml fue 4,0, 2,9 o 2,2 veces mayor, respectivamente, que para las vacas Jersey con un RCS de 200.000 a 250.000 cél/ml en rebaños con bajo, medio o alto RCS. Estos datos indicarían la necesidad de sacrificios más rigurosos de vacas con altos RCS en rebaños con pocos problemas de mastitis. Además, vacas en lactación con niveles de RCS < 100.000 cél/ml presentan un riesgo ligeramente mayor de ser sacrificadas que las vacas con un RCS de 100.000 a 200.000 cél/ml en ambas razas, particularmente con alto nivel de RCS, donde es más probable la exposición a los patógenos que producen mastitis.
Susana Manzano, Juan Antonio Ordóñez, Lorenzo de la Hoz and Manuela Fernández International Dairy Journal, volume 15, Issue 1 , January 2005, Pages 79-84. El propósito de este trabajo fue determinar la reducción en la ingesta de alimento y las pérdidas asociadas a la producción de leche, relacionadas con alteraciones de la salud en vacas lecheras. Se utilizaron para ello, los registros relativos a la ingesta de alimento, producción de leche y estado sanitario de animales mantenidos en una explotación experimental (en total se analizaron 107.328 registros diarios correspondientes a 1.050 lactaciones de 551 vacas Holstein con menos de 140 días de lactación). Las pérdidas en la producción láctea y la disminución de la ingesta, se estimaron para cada tipo de alteración en el estado de salud, desde 5 días antes hasta un máximo de 140 días tras su diagnóstico. El día que se realizó el diagnóstico, la presencia de diarrea, mastitis, cetosis y fiebre vitularia, se asoció con reducciones en la producción de leche (4,1-25,7 Kg) y de la ingesta (6,7-14,7 Kg) de materia seca. Los mayores descensos acumulados se dieron en la producción de leche (109-160 Kg), después de un proceso de mastitis, heridas de los pezones y partos gemelares. En cuanto a la ingesta, el mayor descenso se produjo después de padecer cetosis, mastitis y lesiones podales. Como promedio, los desordenes sanitarios ocasionaron unas pérdidas productivas de 1,94 Kg de leche por Kg de materia seca no ingerida. Estos datos sugieren que la evaluación económica de las acciones encaminadas al control sanitario deberían incluir descensos asociados en la ingesta de alimento. |
||||||||||||||||||||||
|
|
|
| © Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria | Modificado el: 31-Enero-2005 |