Abstracts - Diciembre 2004
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Las vitaminas A y E, así como los elementos traza selenio (Se) y zinc (zn) resultan esenciales para la salud y productividad de las vacas lecheras. Sus concentraciones a menudo descienden alrededor del momento del parto de forma que con frecuencia se recomienda una suplementación extra de los mismos en dicho momento. No obstante, las necesidades varían en función, por ejemplo, de la cantidad y calidad de los piensos utilizados. El objetivo del presente estudio fue determinar las concentraciones en suero de vitamina A (S-vit A) y vitamina E (S- vit E), de selenio (P-Se) y zinc (S-Zn) en muestras de sangre recogidas antes y hasta un mes después del parto, determinando si una muestra de sangre recogida a mitad del periodo de secado puede predecir con exactitud las concentraciones sanguíneas en el momento del parto y en lactación temprana. Para ello se utilizaron vacas lecheras mantenidas con 3 regímenes alimentarios diferentes durante el periodo de secado. Se observó de esta manera un descenso significativo de las concentraciones de S-vit A, S-vit E y S-zn en el momento del parto; por su parte, el P-Se fue significativamente menor durante el periodo de secado y en el momento del parto, en comparación con la lactación temprana. Los datos indican que concentraciones a mitad del periodo de secado de o mayores a 5,4 mg/l de S-vit E, e iguales o mayores a 0,09 mg/l de P-Se indican un 90 % de posibilidades de que la vaca se encuentre por encima de los niveles marginales en el momento del parto, considerando que se está ofreciendo un alimento de la misma calidad.
Se evaluó un marcador de formación ósea que reconoce la osteocalcina y un marcador de reabsorción ósea que reconoce el C-telopéptido (Ctx) fragmentos de colágeno tipo I. los niveles de estos marcadores en el plasma de las vacas lecheras se recogieron durante un periodo de 12 meses postparto, incluyendo una lactación completa y un periodo de secado. La concentración plasmática de Ctx fue la mayor durante la primera semana tras el parto. A partir de ese momento experimentó un descenso a lo largo de las siguientes 33 semanas, permaneciendo baja hasta el siguiente parto. Las concentraciones de osteocalcina resultaron las más bajas alrededor del momento del parto, estabilizándose en una meseta a mitad de lactación y cayendo posteriormente. Se constató una amplia variación en el metabolismo óseo durante la lactación, que no se relacionó directamente con la producción de leche. Estos resultados pueden ser utilizados para facilitar el ajuste preciso de las concentraciones de calcio y fósforo en la dieta, reflejando las necesidades específicas de cada estado del ciclo reproductivo.
Las vacas lecheras pueden servir como portadores asintomáticos de Salmonella spp. Las posibilidades de que un rebaño actúe como portador se incrementan con su tamaño, y la eliminación del agente microbiano puede verse desencadenada por situaciones de estrés. El objetivo del presente estudio fue determinar los efectos que el momento de lactación en que se encuentran los animales puede tener sobre la diversidad genotípica de los serotipos eliminados. Para ello se tomaron muestras fecales en dos momentos concretos a partir de 60 vacas Holstein en lactación y otras 60 no lactantes. No se observó la prevalencia de ningún serotipo entre las muestras recogidas, con independencia del momento de recogida; si bien es cierto que los más numerosos en las muestras fueron: Salmonella albany, Salmonella anatum, Salmonella newport y Salmonella senftenberg. En la primera tanda de recogida se detectaron 23 genotipos diferentes, y 27 en el segundo. La mayor diversidad genotípica se encontró entre Salmonella newport y Salmonella senftenberg, con 5 y 9 serotipos respectivamente. La presencia de múltiples serotipos y genotipos en el rebaño sugiere varias fuentes de contaminación. No obstante, no se observó un efecto concluyente del estado de lactación de las vacas sobre el genotipo de Salmonella eliminado.
Con el objetivo de estudiar las interacciones entre el patógeno y el hospedador durante un episodio de mastitis por E. coli se determinó, en primer lugar, si la infección por este microorganismo produciría un cambio en la quimioluminiscencia (CL) y viabilidad de los neutrófilos polimorfonucleares en la leche y en la sangre. Posteriormente se enunció la hipótesis de que cuando E. coli invade la glándula mamaria los PMN de la leche fagocitarían eficientemente y destruirían al microorganismo antes del establecimiento de la infección. Se observó de esta manera que las fagocitosis dependientes e independientes de la CL se encontraban íntimamente relacionadas con la viabilidad de los PMN y que resultaban cruciales para el desarrollo de mastitis. La máxima llegada de PMN y unidades formadoras de colonias en los cuarterones infectados se produce a las 6-24 horas postinfección (PIH). La supervivencia de los PMN en los cuarterones infectados por E. coli era muy superior a la determinada en los cuarterones no infectados. La actividad quimioluminiscente de los PMN a partir de los cuarterones infectados se incrementaba significativamente a partir de una infección por E. coli, incluso excediendo la de la sangre a PIH 6, 12 y de 18 a 24; no se apreció este incremento en los cuarterones no infectados, lo que sugiere que las diversas respuestas de los PMN de la leche a los estímulos es el resultado en gran medida de la viabilidad de los PMN. La mayor intensidad CL, así como la durabilidad, se observó en los PMN de la leche de cuarterones infectados a PIH 12. Mientras que la viabilidad incrementada de los PMN en los cuarterones no infectados únicamente resultó significativa a PIH 6, la viabilidad de los PMN en los cuarterones infectados fue de mayor duración y significativamente más alta entre PIH 6 y 72. Es de destacar el hecho de que una mayor viabilidad de los PMN de la leche en la preinfección está correlacionada con la eliminación bacteriana, la cual se acompañaba de una recuperación más rápida. Según los científicos, este estudio apunta hacia la hipótesis de que estimular la viabilidad de los PMN de la leche podría utilizarse como estrategia para prevenir o reducir la severidad de las mastitis por coliformes en las vacas lecheras. Esta estrategia podría ser alcanzada potenciando la funcionalidad de la médula ósea.
El objetivo del presente estudio fue determinar los efectos de diferentes haplotipos de los genes de la caseína sobre los rasgos de la producción láctea en vacas lecheras; los rasgos de interés analizados fueron: producción de leche, grasa y proteínas, así como el porcentaje de grasa y proteína en la leche. Los datos incluyeron 728 registros de 347 vacas Holstein y 773 registros de 298 pardas suizas. Los resultados se preajustaron en función de la edad y el número de parto, estación del parto y región, siendo expresados como desviaciones de los promedios. Las probabilidades de los haplotipos se determinaron para cada animal. De esta manera se observaron 9 haplotipos en las vacas Holstein, mientras que 17 fueron identificados entre las pardas suizas. En el caso de las primeras, se observaron efectos significativos para porcentaje de proteínas, con alguna indicación de un efecto para porcentaje de grasa. En el caso de las pardas suizas, el efecto de los haplotipos resultó significativo para producción de leche y porcentaje de proteínas. Los efectos fueron más significativos para porcentaje de proteínas. Los resultados parecen indicar que los mismos haplotipos presentan los mismos efectos estimados en las dos razas. Aunque los datos resultaron limitados (< 350 vacas en cada estudio) parecen sugerir que los genes del complejo caseína son los responsables de los efectos observados, en lugar de los loci que se encuentran físicamente unidos a cada lado del cluster para la ceseína.
El conocimiento del genoma de esta bacteria ha permitido comprender porqué no es patógena para el hombre como otros estreptococos, así como sus interacciones con la otra bacteria que interviene en la fermentación del yogur, Lactobacillus bulgaricus. La fermentación de la leche como proceso realizado intencionadamente por el hombre se estima que comenzó hace 7.000 años y durante este tiempo la evolución de los estreptococos lácticos y patógenos ha discurrido por caminos bien diferenciados, adaptándose a hábitats diferentes. Según parece, Streptococcus thermophilus tiene los genes que confieren virulencia a otras bacterias como S. pneumoniae (neumonía) o S. pyogenes, pero éstos no son funcionales a causa de una serie de mutaciones. Por otra parte, la bacteria láctica tiene genes que permiten la fermentación de la leche que no están presentes en los estreptococos patógenos.
El objetivo del presente estudio fue determinar el efecto de las cojeras sobre la vida útil de las vacas lecheras. Para ello se utilizaron modelos de regresión proporcional de Cox aplicados a los datos de una única lactación de 2.520 vacas en dos rebaños lecheros de New York (EE. UU.). En los modelos se controlaron los efectos tiempo-independientes correspondientes al nº de parto, producción láctea esperada y estación de parto; así como los tiempo-dependientes correspondientes a cojeras y sacrificios. La vida útil se determinó como el periodo que va desde el nacimiento hasta la muerte o venta del animal. Las vacas fueron eliminadas si alcanzaban el comienzo de la siguiente lactación o llegaban al final del periodo de estudio, lo que ocurriese antes. Todos los modelos se estratificaron según rebaño. Se pudo comprobar de esta manera que la supervivencia de los animales disminuía en el caso de las vacas que presentaban cojeras durante la primera mitad de la lactación, con un riesgo hasta dos veces superior al de las vacas sin cojeras. El diagnóstico de podedumbre de las pezuñas durante el segundo o tercer mes de lactación hizo diminuir la supervivencia de los animales durante el mismo periodo (ratio de riesgo= 5,1; 95 % intervalo de confianza= 1,6 hasta 16,29). Las úlceras de la suela diagnosticadas durante los 4 primeros meses de la lactación hizo disminuir la supervivencia en los periodos subsiguientes en los que la asociación más estrecha se observó entre diagnóstico durante el 3 y 4 mes de lactación y salida del rebaño durante el mismo periodo (ratio de riesgo= 2,7; 95 % intervalo de confianza= 1,3 a 6,0). Nunca se asoció padecimiento de cojera con aumento de la vida útil en ninguno de los modelos.
Recientes estudios sugieren que la exposición del ganado vacuno al fotoperiodo puede tener influencias sobre su sistema inmunitario. El objetivo del presente estudio fue determinar si el someter a las vacas a un fotoperiodo corto (SDPP: 8 h de luz y 16 h de oscuridad) durante el periodo de secado puede alterar la función inmunitaria, en comparación con vacas sometidas a fotoperiodos largos (LDPP: 16 h de luz y 8 h de oscuridad). Para ello se procedió al secado de 39 vacas Holstein multíparas 62 días antes del parto siendo expuestas a un tratamiento de fotoperiodo hasta el momento del parto; a partir de entonces los animales se sometieron a un fotoperiodo natural. El estado de salud se monitorizó semanalmente durante el periodo de secado y la función inmunitaria celular mesulamente durante el periodo de secado y en el momento del parto. Se midieron las concentraciones de prolactina y cortisol desde 10 días antes del parto hasta 2 días después. Los niveles plasmáticos de prolactina fueron mayores en las vacas LDPP (54,6 ng / ml) que en las SDPP (22,4 ng / ml). En comparación con las vacas LDPP, la quimiotaxis de los neutrófilos y la proliferación linfocítica se incrementó en las vacas SDPP durante el periodo seco. La quimiotáxis promedio de los neutrófilos fue de 142,5 y 178,8 células durante el periodo de secado en los animales LDPP y SDPP, respectivamente. La proliferación linfocitaria durante el periodo de secado promedio fue de 197,6 y 326,5 % en los animales LDPP y SDPP respectivamente. Las características fisiológicas de las vacas no se vieron afectadas por el tratamiento durante el periodo de secado. No obstante, se apreciaron diferencias entre tratamientos en los 2 días alrededor del parto. Las implicaciones potenciales del empleo del fotoperiodo en la salud de los animales y su bienestar merecen más estudios.
Un total de 232 vacas primíparas y multíparas fueron asignadas a un estudio para determinar el efecto de no suplementar o añadir 6,25 mg / día de cromo (Cr) sobre la lactación y los rendimientos reproductivos. Las vacas recivieron tratamiento desde 6 semanas antes del parto hasta 21 semanas postparto. En el preparto, los tratamientos se administraron incorporados en una mezcla de grano administrada al grupo. Durante el postparto la administración se efectuó individualmente por vía oral una vez al día antes de proceder al ordeño matutino. Se recogió una muestra de sangre de un determinado grupo de vacas antes e inmediatamente después del parto. En 4 ocasionaes a lo largo del periodo de tratamiento se anotó la producción de leche y se tomaron muestras para determinar su composición. De esta manera se pudo comprobar cómo la suplementación con Cr no tuvo efecto sobre la producción láctea ni la composición de la leche. La administración de un suplemento de Cr hizo disminuir sin embargo los ácidos grasos no-esterificados séricos (NEFA): 0,60 vs. 0,68 mmol / l; el mayor impacto sobre este parámetro se alcanzó 1 semana antes del parto. Se observó por parte del personal que un gran porcentaje de vacas suplementadas con Cr estaban en anestro (45,5 vs. 32,0%). No obstante, la suplementación con Cr tendió a incrementar el porcentaje de animales preñados en los primeros 28 días de la estación de monta (50,0 vs. 39,2%).
En este estudio, un total de 38 vacas Holstein (26 multíparas y 12 primíparas), con un promedio de 105 días postparto al comienzo del mismo fueron utilizadas para evaluar el efecto de administrar un cultivo de levaduras (60 g / vaca de Diamond V PX diariamente) sobre la eficiencia productiva durante el verano. Desde comienzos de junio hasta principios de septiembre, los animales fueron alimentados con una dieta control conteniendo o no el cultivo de levaduras. La temperatura más alta promedio durante el periodo que duró el experimento fue de 33 ºC. las dietas consistían en ensilado de maíz (28 %), heno de alfalfa (21 %) y una mezcla de concentrado (51 %) con o sin la adición de la levadura. La producción de leche fue de 34,9 y 35,4 kg / día para las vacas control y las tratadas respectivamente; la leche con grasa-corregida 4% (31,2 y 32,0 kg/día), energía corregida (ECM: 33,4 y 34,2 kg / día) y la ingesta de DM (23,1 y 22,1 kg/día) fueron similares para las vacas control que para las del grupo tratamiento. Los porcentajes de grasa (3,34 y 3,41) y de proteína verdadera (2,85 y 2,87) fueron similares para ambas dietas. La eficiencia alimenticia definida como kilogramo de ECM / kilogramo de DM ingerida se incrementó en un 7 % en las vacas alimentadas con el cultivo de levadura. Los pesos corporales y las puntuaciones de condición corporal fueron similares en ambos grupos. Estos resultados sugieren que la adición de cultivos de levadura pueden incrementar la eficiencia alimentaria en vacas lecheras estresadas por el calor en mitad de lactación. |
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| © Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria | Modificado el: 2-Feb-2004 |