Abstracts - Noviembre 2004
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Rebaños lecheros franceses (n= 534) fueron incluidos en el programa “Objetivo Zero Mastitis” para determinar las prácticas de manejo que caracterizan a los rebaños con recuentos celulares (RCS) muy bajos. Los rebaños se estratificaron en 2 grupos. El primer grupo (bajos) incluía rebaños dentro de los 5 primeros percentiles y el segundo (medio) dentro de los 50-55 percentiles. Las posible variables, recogidas a través de cuestionarios de vigilancia, fueron analizados usando modelos de regresión logística. En los modelos finales 26 fueron las variables significativas, de entre las cuáles 18 fueron consideradas factores primarios para RCS muy bajos. La probabilidad para un rebaño perteneciente al grupo Bajo se asoció con: - Uso regular de pulverizadores. - Personal adecuado. - Menos de 1 persona al año empleada en actividades diferentes a las del rebaño lechero. - Baño de pezones después de la infusión mamaria en el momento del secado. - Terneras mantenidas en un box de parto alrededor del momento del parto. - Vacas encerradas en habitáculos después del ordeño. - Restricción en la administración de Ca en el preparto. - Terneras en pastos no embarrados. - Vacas sacrificadas cuando al menos uno de los pezones se haya dañado. - Terneras en los pastos que no beben agua de río. - Desinfección de la punta de los pezones con alcohol antes de la infusión intramamaria en el momento del secado. La probabilidad del rebaño perteneciente al grupo Medio se asoció con: - Vacas lecheras alojadas en un patio de paja. - Controlar las terneras en busca de mastitis únicamente a las 2 semanas preparto. - No tratar las mastitis cuando se observa al menos un coágulo en leche en ordeños sucesivos. - Distancia entre las naves de los operarios y los establos superior a 300 m. - Únicamente lavado de pezone sucios antes del ordeño. - Acceso libre de las vacas desde el pasto a los establos durante el mal tiempo. - Más del 18% de partos primaverales.
En este trabajo se examinó la relación entre indicadores fisicoquímicos y recuento de células somáticas (RCS) en la leche de vacas en el transcurso de una mastitis inducida experimentalmente, así como su importancia como indicadores para controlar la salud de la ubre. El principal interés se centro en el efecto de la eyección alveolar de leche sobre la sensibilidad de estos indicadores. En el experimento 1, lipopolisacáridos de E. coli (E. coli LPS) fueron inyectados en el cuarterón trasero izquierdo con el objetivo de inducir una reacción inflamatoria en un cuarterón de un total de 6 vacas. En el cuarterón contralateral, utilizado como control, se inyectó una solución de NaCl (9 g/l). Se tomaron un total de 9 muetras de leche de ambos cuarterones hasta 60 horas previas a la inyección. En el experimento 2 se tomaron muestras repetidas de leche cada 20 s de uno de los cuarterones durante una estimulación del pezón de 120 s en un total de 20 vacas con diferentes recuentos celulares. Los cuarterones fueron agrupados en función de recuentos de células somáticas bajos (<5,0 log cél/ml), medios (5,0-5,7 log cél/ml) y altos (>5,7 log cél/ml) a t=0. Dichas muestras se analizaron además de para determinarse el contenido de células para establecerse la conductividad eléctrica (CE) y las concentraciones de Na+ y Cl-. Durante la inflamación experimental, el RCS, CE y los picos de Na+ y Cl- a las 12 horas de la administración de LPS y los valores en los cuarterones tratados (T) en este momento se elvaron a 7.900, 157, 501 y 169% de los valores recogidos en los cuarterones no tratados, repectivamente. En el segundo experimento, el RCS, CE, Na+ y Cl- en los cuaterones con RCS elevados fueron 2.250, 121, 283 y un 141% de los cuarterones con bajos RCS al cominzo de la estimulación (t= 0 s), respectivamente. Diferencias altamente significativas (P< 0,001) en CE, Na+ y Cl- entre ecuarterones con elevados y bajos RCS desaparecieron coincidiendo con el comienzo de eyección de leche alveolar 110 s después del primer contacto con el pezón. Como conclusión, el RCS en la leche de las vacas proporcionó la mayor amplitud en el caso de una inflamación intramamaria. La CE, Na+ y Cl- fueron herramientas útiles únicamente cuando las medidas se llevaron a cabo en leche de la cisterna antes del comienzo de la eyección de leche alveolar.
Se ha sugerido que el intervalo entre parto y primera actividad luteal (CLA) resulta una imparcial, y por lo tanto, seleccionable medida para la selección de la fertilidad en las hembras de ganado vacuno. Sin embargo, la determinación de este intervalo no resulta mensurable en vacas por razones de coste y de mano de obra asociada a la necesidad de realizar mediciones frecuentes de la progesterona (leche). El objetivo de este estudio fue poner a prueba la hipótesis según la cual los perfiles de progesterona de los sementales basados en las mediciones individuales de la progesterona de las hijas entre las 3 y 6 semanas de intervalo tiene un valor prospectivo como medida de la fertilidad de la hembra cuando se seleccionan sementales en un esquema de testado de la progenie. En este estudio, las concentraciones de progesterona se determinaron en muestras de leche recogidas de forma rutinaria durante los primeros 100 días de lactación de hijas de 20 sementales. De esta manera se demostró que: a) Los perfiles de progesterona se pueden utilizar para calcular los estadios de lactación más tempranos a los que al menos un 50% de las hijas de un toro testado tienen unos niveles de progesterona > 3 ng/ml (lo que indica actividad luteal), y b) Este estadio, en el que un 50% de las hijas de un semental tienen un cuerpo lúteo activo (CLA50%) varía enormemente entre los sementales testados. Los autores concluyen que la selección de sementales en función del CLA50% de las hijas puede mejorar la fertilidad de las hembras.
En este trabajo se evaluaron los efectos de la fermentabilidad del almidón de la dieta sobre los metabolitos plasmáticos y las hormonas, producción de leche y perfil de ácidos grasos lácteos. Para ello se utilizaron un total de 32 vacas Holstein multíparas (121 ± 48 días en lactación; 41 ± 9 kg / d; 3,5% leche corregida en materia grasa [FCM]; promedio ± SD) que fueron asignadas al azar a una secuencia de tratamiento y alimentadas con una dieta intermediaria a los tratamientos durante un periodo inicial de 21 días. Los tratamientos fueron grano de maíz seco (DG) y maíz con un elevado contendio en humedad (HM) cosechado del mismo campo. Los periodos de tratamiento fueron 14 días, usándose los 4 días finales para recogida de datos y muestras. Las dietas incluían ensilado de maíz y heno de alfalfa a un ratio de 2:1 conteniendo un 26% de fibra neutro detergente, 16,5% de proteína cruda, 32% de almidón y 3,5% de ácidos grasos. El maíz con un elevado contendio en humedad incrementa los niveles plasmáticos de glucosa, de ácidos grasos noesterificados y las concestraciones de triglicéridos, aunque el tratamiento no tuvo un efecto significativo sobre la producción de leche o el FCM. El HM incrementa las concentraciones de C(18:1) trans a un índice incrementado mientras la producción disminuye. También resultó evidente la disminución de grasa de la leche por debajo aproximadamente de 40 kg/d FCM producida. Por el contrario, el nivel de producción tubo escasa influencia en las concentraciones trans C(18:1) de la leche en el caso del DG. Las concentraciones trans C(18:1) de la leche se correlacionaron de forma negativa con la concentración de grasa, como lo fue trans-9 (18:1), trans-10 C(18:1), y cis-9, trans 11 C(18:2). La concentración de trans-10, cis-12 C(18:2) no se correlacionó con la concentración en grasa de la leche. El nivel de producción puede influir sobre los patrones de biohidrogenación y la producción de trans C(18:1) debido a diferencias en el medio ruminal; el pH del rumen y ratios de dilución pueden alterar el metabolismo y las poblaciones ruminales microbianas: las dietas con fuentes de almidón altamente fermentable y sin dietas suplementadas con ácidos grasos poliinsaturados pueden producir una disminución del contenido graso de la leche en vacas de baja producción, probablemente debido al aumento de la producción de ácidos grasos trans C(18:1).
Periodos de secado de entre 40 y 60 días han sido tomados como estándar en la industria debido a que periodos de secado inferiores a 40 días han resultado en una reducción de las producciones de leche en la lactación subsiguiente de entre un 10 y un 30%. No obstante, en investigaciones recientes no se han constatado pérdidas productivas en vacas con 30 días de periodo seco. El siguiente estudio evalúa los efectos sobre las producciones de leche con periodos secos reducidos u omitidos en vacas con una producción madura equivalente >12.000 kg de leche y tratadas con somatotropina bovina (bST). En el estudio se utilizaron dos lecherías comerciales y una lechería instalada en una universisdad e incluyó 4 tratamientos. Cinco vacas multíparas y 5 primíparas de cada granja fueron asignadas a cada tratamiento: 1- Periodo seco de 60 días, uso de bST (60DD). 2- Periodo seco de 30 días, uso de bST (30DD). 3- Ordeño continuo, uso de bST (CMLST). 4- Ordeño continuo con empleo continuo de bST (CMCST). El empleo de bST se inició desde los 57 hasta los 70 días de lactación y finalizaron 14 días antes del secado (60DD y 30DD) o la fecha esperada de parto (CMLST). En vacas primíparas, las producciones promedio de leche durante las primeras 17 semanas fueron reducidas en vacas con tratamientos 30DD, CMLST y CMCST vs. el tratamiento 60DD (38,3; 35,1 y 37,5 vs. 44,1 +/- 1.3 kg/d, respectivamente). En vacas multíparas, las producciones respectivas de leche no difirieron (46,6; 43,4; 46,5 y 47,7 +/- 2,1 kg/d). Periodos de secado más cortos u omitidos pueden impedir el desarrollo mamario en vacas primíparas, lo que implica una reducción de la producción de leche en la siguiente lactación. Por el contrario, un periodo seco más corto u omitido con cualquiera de los protocolos de bST no alteró la producción en vacas multíparas tratadas con bST. Aspectos cualitativos de la leche preparto y del calostro requieren una caracterización adicional. A las 17 semanas de la lactación siguiente, estimaciones de los márgenes netos acumulados de las vacas multíparas con el tratamiento 30DD y con los tratamiento de ordeño continuado excedieron a los de las vacas del grupo 60DD entre 40 y 60 USA$ por vaca.
Estudios recientes sugieren que en el ganado vacuno, el fotoperiodo puede influir sobre la función inmunitaria. El objetivo de este estudio fue determinar si someter a las vacas a fotoperiodos cortos (SDPP): 8 horas de luz y 16 de oscuridad durante el periodo seco afecta a la función inmunitaria, en relación con aquellos animales sujetos a fotoperiodos de días largos (LDPP): 16 horas de luz y 8 de oscuridad. Las vacas Holstein multíparas (n= 39) se secaron a los 62 días antes del parto y fueron expuestas a un tratamiento de fotoperiodo hasta el parto; posteriormente se les expuso a un fotoperiodo normal. El estado de salud se monitorizó semanalmente durante el periodo seco y la función inmunitaria celular se examinó mensualmente durante el periodo seco y en el momento del parto. Las concentraciones de prolactina y cortisol se midieron desde el día 10 antes del parto hasta el día 2 postparto. Los niveles plasmáticos de prolactina en el periparto fueron mayores en las vacas LDPP (54,6 ng/ml) que en las SDPP (22,4 ng/ml). En relación con las vacas LDPP; la quimiotaxis de los neutrófilos y la proliferación linfocitaria se vieron aumentadas en las vacas SDPP durante el periodo seco. El promedio de quimiotaxis de los neutrófilos fue de 142,5 y 178,8 células durante el periodo seco para las vacas LDPP y SDPP, respectivamente. La proliferación de linfocitos durante el periodo seco fue por término medio de 197,6 y 326,5% en el caso de las vacas LDPP y SDPP, respectivamente. Las características fisiológicas de las vacas no se vieron afectadas por el tratamiento durante el periodo seco. No obstante, se observaron diferencias entre tratamientos en los 2 días posteriores al parto. Los investigadores concluyen que se necesitan más estudios sobre el manejo del fotoperiodo sobre la salud de las vacas y el bienestar de los animales.
En este experimento se utilizaron un total de 825 vacas lecheras procedentes de explotaciones comerciales del centro de California para evaluar los efectos de la administración mediante inyección de una o dos dosis de un suplemento mineral conteniendo 20 mg/ml de zinc, 20 mg/ml de manganeso, 5 mg/ml de selenio y 10 mg/ml de cobre sobre la tasa de concepción al primere servicio. Los animales fueron distribuidos entre el grupo de control o los de tratamiento: inyección de una sola dosis del suplemento mineral (experimento 1) o de dos dosis (experimento 2). La asignación se basó en los días de lactación, en el caso del primer experimento, y en la duración de los periodos de gestación en el 2. En el experimento 1, un total de 38 vacas de 45 días en lactación (n= 190) recivieron una dosis única de 5 ml del suplemento. Se utilizaron vacas similares como control (n= 227). En el experimento 2, vacas y terneras preñadas recivieron una inyección inicial de 5 ml del suplemento mineral entre las 2 y las 3 semanas antes del parto (n= 186). Se repitió la dosis entre los 38 y 45 días de lactación. Un grupo similar de vacas y terneras gestantes se utilizó como control para el experimento 2 (n= 222). Se tomó nota de la salud de los animales y de los eventos reproductivos acontecidos tras el parto. En el experimento 1, las posibilidades de concepción en el primer servicio no variaron significativamente entre las vacas que recivieron una inyección de suplemento, en comparación con las que se utilizaron como control; las tasas de concepción fueron de 26,8 y 27,5% en el experimento 1 y grupo control, repectivamente. En el experimento 1, las probabilidades de concepción al primer servicio fueron significativamente más bajas (ratio de probabilidad= 0,66) para el caso de vacas y terneras a las que se administaron 2 dosis de minerales, en comparación con las del grupo control; las tasas de concepción fueron 21,5 y 31,5% para el grupo 2 y control respectivamente.
Se supone que las características anatómicas y funcionales del pezón tienen una influencia considerable sobre el rendimiento del flujo de leche. En el presente estudio, se analizaron diversas características del pezón y de la producción de leche en 148 cuarterones de 38 vacas analizadas a través de 3 métodos diferentes. La longitud del canal, el espesor de la pared del pezón y el diámetro del pezón se midieron mediante ultrasonidos. Además, se determinó el vacío necesario para abrir el canal del pezón (VO) y se midieron los flujos de leche en cada cuarterón por separado. Los pezones traseros eran más cortos y gruesos que los delanteros; mientras que la longitud del canal del pezón y el grosor de la pared no difirieron en función de la posición del cuarterón. La producción de leche y el ratio del pico de flujo (PFR) fueron superiores en los pezones traseros que en los delanteros. La longitd del canal y el VO se correlacionaron negativamente con el PFR y el AFR, aunque no se observó correlación entre la aptitud lechera y caracteríticas medibles externas de los pezones, como la longitud del pezón o su diámetro. La aptitud lechera es una característica que viene determinada por la aptitud lechera a nivel del cuarterón y la distribución de las producciones de leche por cuarterón. Las características funcionales y anatómicas de los pezones pueden explicar parcialmente las características del flujo de leche de cuarterones individuales.
Se llevaron a cabo dos experimentos para testar los efectos del tamaño de las partículas de alfalfa y la gravedad específica funcional (FSG) sobre la actividad de masticar, la digestibilidad, la cinética ruminal y la producción de vacas lecheras en lactación alimentadas con raciones basadas en ensilado de maíz. En el experimento 1, la capacidad de almacenar agua (WHC), materia seca insoluble, el ratio de hidratación y los cambios del FSG se determinaron en heno de alfalfa (con un tamaño de partícula variable) y ensilado de maíz. La reducción del tamaño de la partícula incrementó la densidad de la masa, el FSG y el ratio de hidratación, y disminuyó el WHC de la alfalfa. En el ensayo 2, 9 vacas lecheras Holstein a mitad de lactación se alimentaron con raciones mixtas conteniendo 3 tamaños de heno del alfalfa (con un promedio geométrico de 7,83 y 4,4 y 1,14 mm): las dietas contenían 20; 20; 35; 7; 7,5; 10; 0,3; 0,1 y un 0,1% de materia seca de alfalfa, ensilado de maíz, cebada, soja, pulpa de remolacha, cáscara de trigo, fosfato dicálcico, mezca de vitaminas y sal, respectivamente. El promedio geométrico de las raciones fue de 3,34, 2,47 y 1,66 mm en los tratamientos con alfalfa gruesa, media y fina, respectivamente. La reducción del tamaño de la partícula incrementó la ingesta diaria de NDF (kg), pero decreció la proporción de factor físico efectivo (pef) y NDF efectiva físicamente en las raciones ingeridas. La reducción del tamaño de las partículas incrementó el FSG de las raciones, así como la ingesta de DM pero redujo la digestibilidad de la NDF y de las cenizas. La reducción del tamaño de la partícula disminuyo el promedio del tiempo de retención ruminal (RMRT), pero aumentó el índice de paso ruminal de partículas. La producción de leche y de FCM no se vió afectada por los tratamientos. El pH ruminal, la actividad total de masticación, la rumia, el tiempo de ingesta y el contenido graso de la leche se redujo a medida que disminuyó el tamaño de la partícula, aunque aumentó el contenido protéico de la leche. Este estudio demuestra que la reducción del tamaño de las partículas del forraje incrementa la FSG y el índice de hidratación de la alfalfa, siendo además el factor más influyente sobre el DMI, la composición de la leche y el comportamiento de masticación. La reducción del tamaño de la partícula tuvo un impacto mínimo sobre la digestibilidad y la producción de leche.
El desplazamiento hacia la izquierda del abomaso (LDA) y el vólvulo abomasal (VA) ocurren con más frecuencia en vacas lecheras postparto. La principal hipótesis de este estudio era que la endotoxemia ocurría más frecuentemente en la sangre periférica de vacas con LDA o VA que en vacas sanas debido a que el incremento de la presión en el lumen en el caso de producirse AV o LDA, o de presencia de una obstrucción hemorrágica estrangulante en el caso de AV, puede haber lesionado la mucosa abomasal, facilitando por lo tanto la translocación de las endotoxinas luminales a la circulación. Por lo tanto, el principal objetivo fue comparar la prevalencia y magnitud de la endotoxemia en vacas sanas postparto con la prevalencia y magnitud de la endotoxemia en vacas con VA y LDA. Para ello se examinaron 60 vacas lecheras adultas en lactación temprana a las que se diagnosticó un AV (n=15) o un LDA (n= 15) o que resultaron sanas en el examen físico (grupo control, n= 30). La sangre jugular venosa se obtuvo de vacas pertenecientes a los 3 grupos, y se obtuvo sangre venosa gastroepiploica durante la corrección quirúrgica del AV y del LDA inmediatamente después de la reposición del abomaso. Se detectó la presencia de endotoxinas en plasma jugular venoso en el 50% (15/30) de las vacas control; sin embargo, la prevalencia de la endotoxemia fue significativamente menor (P< 0,05) en vacas con un AV (7%, 1/15) o con un LDA (20%, 3/15). Se detectó endotoxina simultáneamente en plasma de la vena gastroepiploica derecha y jugular en únicamente 1 vaca con LDA y en 0 vacas con AV. Contrariamente a la hipótesis inicialmente planteada, se cncluye que la endotoxemia se encuentra presente infrecuentemente en vacas lecheras con AV o LDA durante el postparto. |
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| © Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria | Modificado el: 2-Feb-2004 |