Abstracts - Septiembre 2004


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Examen clínico sistemático como herramienta adicional para valorar el status sanitario de la ubre

Mastitis y fertilidad en vacas lecheras. Posible participación de la activación del sistema inmunitario en la mortalidad embrionaria

Papel de los leucocitos neutrófilos polimorfonucleares en el desarrollo de mastitis bovinas por coliformes

Mejorando la “salud de los huesos” para optimizar el metabolismo del calcio en vacas lecheras

Más espacio en los comederos implica menor agresividad y una mayor ingesta de alimento

Actividad acidificante relativa de las sales aniónicas utilizadas frecuentemente para prevenir al fiebre vitularia

Ingesta de proteínas: efecto sobre las producciones en vacas lecheras en climas calurosos

Parámetros de la composición de la leche bovina que afectan a la estabilidad del etanol

Anticuerpos en leche frente a Ostertagia ostertagi: relación con los niveles lácteos de IgG y los parámetros productivos

Presentación de nuevas infecciones intramamarias durante el periodo seco: factores asociados

Examen clínico sistemático como herramienta adicional para valorar el status sanitario de la ubre
    Se llevó a cabo un estudio para determinar la posible aplicación de los exámenes clínicos sistemáticos de las ubres de vacas lecheras como herramienta adicional para la evaluación de su estado sanitario. El estudio se llevó a cabo durante el año 2000 en un total de 16 explotaciones que fueron visitadas 5 veces a lo largo de la experimentación; en total se escogieron al azar 20 vacas por granja en cada visita las cuáles fueron examinadas inmediatamente después del ordeño. El examen clínico incluyó tanto variables patológicas como morfológicas. De esta manera, el número de animales examinado fue de 707. El análisis (PCA) se efectuó en 3 etapas: 1. Se analizaron 19 variables que caracterizan las ubres y los pezones (PCA 1); 2. Se incluyeron las variables número de parto y estado de lactación (PCA 2); Finalmente, como paso 3, se incluyeron las variables Recuento de Células Somáticas (RCS) y producción láctea (PCA 3). El PCA dio como resultado 4 componentes que explicaron el 30 % de la variación de los datos: 1. Ubre pequeña; 2. Ubre dolorosa; 3. Ubre mastítica y 4. Ubre sucia. Las variables con una alta correlación con “Ubre pequeña” fueron pezones pequeños y primer parto. Superficie irregular de los pezones, textura de la ubre dura y forma alargada de la ubre se relacionaron con “Ubre dolorosa”. La “Ubre mastítica” se asoció con las variables clínicas de asimetría entre cuarterones delanteros, asimetría entre cuarterones traseros y mastitis clínica aguda. Como era de esperar, altos RCS y bajas producciones lácteas se asociaron con “Ubres mastíticas”, mientras que bajos RCS se asociaron con “Ubres pequeñas”. La “Ubre dolorida” se asoció a lactación temprana. Los investigadores indican que la adición de esta información en la valoración de la salud de las ubres puede ser de gran valor para el análisis de datos en explotaciones en las que se sospecha que los casos reales de mastitis están subestimados.

    Klaas IC, et al. Systematic clinical examinations for identification of latent udder health types in dairy herds. J Dairy Sci. 2004 May;87(5):1217-28.

Mastitis y fertilidad en vacas lecheras. Posible participación de la activación del sistema inmunitario en la mortalidad embrionaria
    Las causas que ocasionan pérdidas de embriones antes de que se produzca la implantación (cifra que puede superar en ocasiones el 50 % de los embriones fertilizados) son múltiples y han sido poco estudiadas. Los trabajos realizados utilizando como modelo casos de mastitis indican entre las causas de muerte embrionaria temprana se encuentran las enfermedades infecciosas y la activación del sistema inmunitario fuera del tracto reproductor. Las infecciones de la glándula mamaria en el vacuno lechero se asocian a una reducción de los índices de preñez (entendida como la proporción del número de vacas inseminadas que quedan preñadas) y a un aumento del número de inseminaciones requeridas para conseguir que los animales queden gestantes. Igualmente, se ha comprobado como el desafío sanguíneo con peptidoglicanos y polisacáridos entre 3 y 5 días tras el cruzamiento reduce el índice de preñez en ovejas que habían sido previamente inmunizadas frente a dichos componentes. El mecanismo mediante el cual la activación extrauterina del sistema inmunitario e inflamatorio conlleva dichas pérdidas embrionarias todavía no está claro, aunque se sospecha que las citoquinas desempeñan un importante papel. La acción podría ser ejercida a nivel del eje hipotálamo-pituitaria, ovarios, tracto reprodctor o embrión. El interferón (IFN)-alfa, por ejemplo, que puede reducir en el ganado vacuno el índice de preñez cuando se inyecta entre 13 y 19 días tras el cruzamiento, incrementa la temperatura corporal, inhibe la secreción de hormona luteinizante y reduce las concentraciones de progesterona circulante. Otras citoquinas, o productos derivados de la activación de las citoquinas, podrían originar igualmente pérdidas embrionarias al causar hipertermia (la temperatura bloquea la función del oocito, así como el desarrollo embrionario), ejercicendo efectos tóxicos sobre el cuerpo lúteo estimulando la síntesis endometrial de prostaglandinas, reduciendo la proliferación celular a este nivel e interfiriendo con la maduración del oocito y el desarrollo del embrión.

    Hansen PJ, et al. Mastitis and fertility in cattle - possible involvement of inflammation or immune activation in embryonic mortality. Am J Reprod Immunol. 2004 Apr;51(4):294-301.

Papel de los leucocitos neutrófilos polimorfonucleares en el desarrollo de mastitis bovinas por coliformes
    Esta revisión recopila los principales hallazgos relacionados con la reacción inflamatoria de la glándula mamaria en vacas lecheras dentro del contexto fisiológico del ciclo de lactación. Se describe el doble papel que desempeñan los leucocitos polimorfonucleares en la defensa y deterioro tisular durante el desarrollo de mastitis por coliformes inducidas experimentalmente, especialmente entorno al parto y durante la lactación temprana. Esta enfermedad afecta a muchos animales de alta producción en rebaños lecheros y puede dar lugar a numerosas muertes a lo largo del año. Muchos de los investigadores aceptan hoy en día que los PMN desempeñan un papel primordial en la defensa de las vacas frente a las infecciones intramamarias por E. coli. Durante el proceso de diapédesis de los PMN en el interior de la glándula mamaria se activan importantes receptores lo que determina una fagocitosis y destrucción más eficiente de los microorganismos invasores. Cuando los PMN están destruyendo los patógenos liberan mediadores químicos que provocan la inflamación del epitelio secretor, afectando a las células secretoras que disminuyen su actividad. Estos procesos conllevan una disminución de la secreción láctea. Podría decirse que los PMN actúan al tiempo como “amigos” y “enemigos” constituyendo importantes elementos en el balance existente entre defensa y daño mamario. La glándula mamaria es un complejo sistema abierto autorregulado con un continuo flujo de materia, energía e información. Desde un punto de vista metabólico presenta una prioridad muy superior a la de otros tejidos, si exceptuamos el cerebro. En los mecanismos de regulación citados anteriormente no resulta sorprendente que la fisiología no se encuentre lejos de la patología. Las mastitis por E.coli durante el inicio de la lactación pueden ser un problema muy grave mientras que se autocuran completamente después del pico de lactación (8 semanas). La defensa de la glándula mamaria se caracteriza por su complejidad y los estudios llevados a cabo durante los últimos años muestran que existe una conexión estrecha con las células mononucleares del tejido mamario. Hoy en día se sabe que las células T desempeñan un papel proimoridal en el desarrollo de la respuesta inmunitaria.

    Burvenich C, et al. Role of neutrophil polymorphonuclear leukocytes during bovine coliform mastitis: physiology or pathology? Verh K Acad Geneeskd Belg. 2004;66(2):97-150; discussion 150-3.

Mejorando la “salud de los huesos” para optimizar el metabolismo del calcio en vacas lecheras
    La paresia postparto o fiebre de la leche en vacas lecheras es un trastorno que se presenta cuando los mecanismos de homeostasis del calcio (Ca) son incapaces de reponer las pérdidas de este mineral al inicio de la lactación. El Ca perdido debe ser reemplazado por una mayor ingesta y también a partir de los mecanismos de degradación del tejido óseo. La mayoría de los trabajos actuales en este sentido, se basan en la utilización de suplementos aniónicos para alterar la diferencia catión-anión de la dieta (DCAD), que a su vez altera el status metabólico del animal que promueve la degradación ósea. El objetivo del presente estudio fue valorar la posibilidad de que manipulando la dieta mediante la adición de potasio (K) en lactación tardía se alterase el DCAD previniéndose por lo tanto las pérdidas óseas, lo que igualmente podría resultar útil de cara a aumentar la densidad ósea en los animales más viejos, Para ello se utilizaron un total de 24 vacas Holstein Frisonas de 3 o más partos en fase de gestación de 6 meses. Dichos animales se distribuyeron al azar en dos grupos alimentados con un concentrado conteniendo un 1,25 o un 2,55 % de K como materia seca (MS). En el grupo de tratamiento el contenido en K de la dieta se incrementó mediante la adición de carbonato potásico (400 g/día/vaca). Este régimen alimentario se siguió desde el inicio del sexto mes de gestación hasta 2 semanas antes del parto. Posteriormente, todos los animales fueron devueltos a sus rebaños y alimentados con su dieta comercial normal durante las 6 semanas que siguieron al parto. Durante el transcurso del experimento se tomaron biopsias óseas, así como muestras de sangre y de orina. Los resultados pusieron de manifiesto que los animales ganaron peso de forma satisfactoria durante el periodo de secado, sin que el mismo se viera afectado por la suplementación con carbonato potásico. Tampoco se apreciaron cambios en lo relativo a la producción diaria de leche durante las 6 semanas postparto. No obstante, el pH urinario fue significativamente más elevado en el grupo de vacas suplementadas con K, en comparación con el grupo control. Los investigadores concluyen afirmando que las variaciones detectadas en el pH urinario ponen claramente en evidencia un cambio en el status ácido-básico del animal, que posiblemente beneficiaría al status mineral óseo. Esto quedará o no confirmado con los resultados de las biopsias realizadas.

    Bhanugopan MS, et al. Improving bone health to optimise calcium metabolism in the dairy cow. Asia Pac J Clin Nutr. 2004;13(Suppl):S54.

Más espacio en los comederos implica menor agresividad y una mayor ingesta de alimento
    El objetivo del presente estudio fue determinar si el hecho de duplicar el espacio disponible por vaca en los comederos –pasando de 0,5 a 1 m- implica una disminución en las interacciones agresivas entre los animales, incrementándose la ingesta de alimento. En el estudio se incluyeron un total de 24 vacas Holstein en lactación que fueron monitorizadas utilizando, entre otros, un sistema de video. Se pudo comprobar de esta manera, que cuando el espacio disponible para cada animal era de 1 metro se producía un 57 % menos de comportamientos agresivos; también se observó que la ingesta de alimento, especialmente durante los 90 minutos que seguían a la administración de comida fresca, se incrementaba hasta en un 24 % (este aumento fue especialmente significativo en el caso de las vacas de menor jerarquia).

    DeVries TJ, et al. Effect of feeding space on the inter-cow distance, aggression, and feeding behavior of free-stall housed lactating dairy cows. J Dairy Sci. 2004 May;87(5):1432-8.

Actividad acidificante relativa de las sales aniónicas utilizadas frecuentemente para prevenir al fiebre vitularia
    Las dietas con un alto contenido en cationes causan fiebre de la leche en vacas lecheras puesto que inducen una alcalosis metabólica reduciendo la capacidad de las vacas para mantener la homeostasis del calcio al inicio de la lactación. La adición de aniones puede contribuir a solventar este efecto mediante la inducción de una acidosis metabólica. La diferencia en mEq de los cationes y aniones presentes en la dieta (DCAD) se expresa más a menudo como (Na(+) + K+) - (Cl- + S(--)). Esta ecuación implica que los mEq de cloruro y los del azufre son equipotentes en cuanto a su capacidad de alterar el balance ácido-básico de la vaca. Se llevó a cabo un experimento para determinar la actividad acidificante relativa de varias fuentes de aniones cloruro y azufre en vacas Jersey no preñadas ni lactantes. A lo largo del trabajo, el cloruro demostró tener una actividad acidificante 1,6 veces superior al azufre. El calcio y el magnesio, ignorados en la equación DCAD, tuvieron una pequeña aunque significativa actividad alcalinizante cuando se administraban junto con el cloruro o el azufre. Como fuentes de aniones más potentes en cuanto acidificación de la orina se encuentran el ácido clorhídrico, el cloruro cálcico, el sulfato de calcio y el sulfato de magnesio. Los investigadores concluyen diciendo que estos datos podrían ayudar a predecir con más exactitud la respuesta de vacas en gestación tardía a las manipulaciones de la dieta en cuanto a su contenido en cationes y aniones.

    Goff JP, et al. Relative acidifying activity of anionic salts commonly used to prevent milk fever. J Dairy Sci. 2004 May;87(5):1245-55.

Ingesta de proteínas: efecto sobre las producciones en vacas lecheras en climas calurosos
    Se llevaron a cabo dos estudios con vacas en mitad de lactación para evaluar los efectos de la concentración de proteína cruda (PC) en la dieta sobre la producción láctea y la composición en climas cálidos. En el primer estudio, en el que participaron dos rebaños, las vacas fueron alimentadas en grupo, mientras que en el segundo lo fueron individualmente. Las respectivas temperaturas, humedades relativas e índices temperatura-humedad (THI) promedio fueron de 31 ºC, 45 % y 78 % en el experimento 1, y de 27 ºC, 70 % y 76 % en el segundo. Los animales fueron enfriados mediante sistemas de evaporación forzada 6 veces al día en el primer experimento y sólamante 3 veces al día en el segundo. La PC fue del 15,3 o del 17,3 % de MS en el ensayo 1 y del 15,1 o del 16,7 % en el 2. Los respectivos ratios de materia orgánica rumen-degradable (RDOM) y proteína rumen-degradable fueron del 5,3 y 4,8 para las dietas con bajo (LP) y alto (HP) CP. Los promedios de ingesta de materia seca (MS), producción láctea y concentraciones de grasa y proteína fueron de 22 y 23 kg/d, 34 y 35 kg/d, 3,1 y 3,4 % y 3,2 y 3,1 % en los ensayos 1 y 2 respectivamente. Los incrementos de peso corporal fueron mayores en el ensayo 1, y tendieron a ser mayores en el ensayo 2, con las dietas LP. En cuanto a las puntuaciones de condición corporal tendieron a ser mayores en ambos estudios cuando se administraron las dietas LP. Los autores concluyen que una dieta con un 15,3 % de CP es adecuada para mantener las producciones en vacas lecheras expuestas a ambientes calurosos produciendo 35 kg de leche /día, siempre y cuando los sistemas de enfriamiento ‘por evaporación y el ratio RDOM-proteína rumen degradable sean los adecuados.

    Arieli A, et al. The effect of protein intake on performance of cows in hot environmental temperatures. J Dairy Sci. 2004 Mar;87(3):620-9.

Parámetros de la composición de la leche bovina que afectan a la estabilidad del etanol
    El objetivo del presente estudio fue identificar los parámetros de la leche cruda que afectan a la estabilidad del etanol a pH natural. La estabilidad térmica, cuantificada en función del tiempo de coagulación (TC) fue incluida en el análisis para verificar la relación con el test de alcohol. Se propusieron modelos estadísticos para las estabilidades alcohol y térmica. Las muestras de leche, con unas buenas características higiénicas, fueron agrupadas en dos grupos en función de su estabilidad alcohol. Las muestras inestables al etanol (72 % v/v) presentaban valores de pH inferiores, Recuentos de Células Somáticas (RCS), caseína y sólidos no grasos en relación con las muestras estables (etanol al 78 % v/v o superior). Además, el punto de congelación, las concentraciones de cloruro, sodio y potasio fueron superiores en el grupo inestable. Se aplicaron modelos de regresión logística y regresión múltiple para estudiar el alcohol y la estabilidad térmicas respectivamente. Los iones cloruro, potasio y calcio, así como el RCS fueron incluidos en el modelo de regresión alcohol; mientras que el calcio, fósforo, urea, pH y calcio iónico fueron parte del modelo TC. Como puede observarse, el ión calcio fue la única variable estudiada aplicada en ambos modelos. Se comprobó como la relación entre la fuerza iónica y la caseina contribuyó en el modelo alcohol, pero no así en el modelo TC. No obstante la interacción calcio más magnesio más fósforo y caseina contribuyó únicamente al modelo TC.

    Chavez MS, et al.Bovine milk composition parameters affecting the ethanol stability. J Dairy Res. 2004 May;71(2):201-6.

Anticuerpos en leche frente a Ostertagia ostertagi: relación con los niveles lácteos de IgG y los parámetros productivos
    El presente estudio se diseñó con el objetivo de evaluar la relación existente entre los ratios de densidad óptica de la leche (ODRs) a partir de un ELISA indirecto frente a Ostertagia ostertagi, los niveles totales de IgG y la producción de leche, y establecer entonces un factor de corrección para ajustar el ODR. En total se utilizaron 560 muestras de leche obtenidas desde junio hasta agosto de 2002 de 358 vacas de cuatro explotaciones. El ODR promedio fue de 0,34. Se observó la existencia de una correlación positiva entre ODR y los niveles de IgG en la leche, los días en lactación, la edad y el RCS; no obstante no se pudo relacionar con la producción. Los niveles de IgG y los valores ODR fueron constante desde el día 30 al 200 de lactación; sin embargo, estos últimos aumentaron desde el día 200 hasta el final de la lactación. Los resultados del presente estudio sugieren que los valores ODR no se ven influenciados en gran medida por factores de producción. Los niveles ODR siguen el mismo patrón que las variaciones de IgG a lo largo de la lactación y podrían ser ajustados para comparar los valores ODR obtenidos a partir de vacas de alta producción con aquéllos obtenidos a partir de animales de baja producción.

    Sanchez J, et al. Milk antibodies against Ostertagia ostertagi: relationships with milk IgG and production parameters in lactating dairy cattle. Vet Parasitol. 2004 Apr 15;120(4):319-30.

Presentación de nuevas infecciones intramamarias durante el periodo seco: factores asociados
    El objetivo del presente estudio fue determinar el impacto de determinados factores sobre la presentación de nuevas infecciones intramamarias (IMI) durante el periodo seco. Para ello se recogieron datos de 300 vacas provenientes de 5 rebaños, empezando 2 semanas antes del secado programado. Las variables de interés incluían la producción lechera diaria, la integridad de la punta de los pezones, formación de un tapón de queratina en el canal del pezón, y los resultados bacteriológicos de muestras de leche de los diferentes cuarterones. Como promedio, en un 11 % de los cuarterones se desarrolló una nueva IMI durante el periodo seco; esto varió en función del rebaño, número de parto y tiempo durante el que se llevó a cabo el estudio. la mayoría de las nuevas IMI fueron causadas por streptococos y coliformes (34 y 30 % respectivamente). Los cuarterones en los que los pezones presentaban daños presentaron una mayor probabilidad de desarrollar nuevas infecciones (15 y 10% respectivamente). Los cuarterones en los que se formaba un tapón de queratina de forma temprana durante el periodo seco presentaron una menor probabilidad de padecer IMI que los que no se cerraron (10 y 14 % respectivamente). Después de 6 semanas de secado, un 23% de los pezones todavía se encontraban abiertos.

    Dingwell RT, et al. Association of cow and quarter-level factors at drying-off with new intramammary infections during the dry period. Prev Vet Med. 2004 Apr 30;63(1-2):75-89.



© Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria Modificado el: 2-Feb-2004