Abstracts - Abril 2004


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Investigaciones en animales transgénicos para luchar frente a las mastitis en ganado vacuno

Actividad leucocitaria en la leche en respuesta a una mastitis subclínica por Mycobacterium phlei

Valoración de la actividad y de la producción como indicadores de posibles desórdenes en vacas lecheras

Influencia de las dietas de transición en la presentación de laminitis subclínicas en vacas lecheras Holstein

¿Influye el contenido en fósforo (P) de la dieta en la producción de leche o en la salud de la vaca?

Prevalencia y resistencia de Campylobacter spp en granjas orgánicas en comparación con explotaciones convencionales

Organigrama diagnóstico de la EEB en vacas sospechosas

Manejo del fotoperiodo en vacuno lechero para mejorar la producción y el estado sanitario

Comparación entre diferentes técnicas de obtención del pH ruminal

Adaptación de las vacas al sistema de ordeño automático ¿condicionantes individuales?

Investigaciones en animales transgénicos para luchar frente a las mastitis en ganado vacuno

    A diario se producen importantes avances en el campo de la obtención de
    animales transgénicos. Uno de los objetivos perseguidos con estas
    investigaciones es el desarrollo de resistencias frente a las mastitis en
    ganado vacuno lechero, potenciando la capacidad de las células de la ubre
    para secretar proteínas con efecto antibacteriano. Este concepto ya se ha
    puesto en práctica en animales de experimentación, en concreto en ratones.

    En uno de estos estudios se desarrollaron 3 líneas de ratones, cada una de las cuáles producía diferentes niveles de lisostafina en leche. La lisostafina esuna proteína con una importante actividad frente a estafilococos, de modo que su presencia en la leche confiere a la glándula mamaria una resistencia
    añadida frente a infecciones causadas por Staphylococcus aureus, uno de los
    principales patógenos causantes de mastitis en el vacuno lechero. Las
    proteínas con actividad antimicrobiana, como es el caso de la lisostafina, no
    se usan generalmente por vía oral ni inyectable debido a que son destruidas
    en el proceso de la digestión o por el sistema inmune, respectivamente. En
    este sentido, uno de los beneficios de esta tecnología radica en el hecho de
    que el sistema inmunitario de los animales no considera la proteína
    transgénica como extraña a su organismo, y por lo tanto no la ataca.
    Igualmente, en un estadío más avanzado de las investigaciones, se están
    haciendo experimentos para restringir la producción de la lisostafina a los
    momentos en que están actuando los elementos promotores de las mastitis.

    Kerr D.E. et al. Mammary expresión of new genes to combat mastitis. J Anim
    Sci. 2003;81 Suppl 3:38-47.

Actividad leucocitaria en la leche en respuesta a una mastitis subclínica por Mycobacterium phlei

    En este estudio se valoró el efecto de la fracción soluble en agua (WSF) de
    una cepa no patógena de Mycobacterium phlei sobre las mastitis bovinas
    subclínicas (SCM) mediante la determinación de los niveles de las enzimas
    mieloperoxidasa y fosfatasa ácida en los leucocitos presentes en la leche.
    Para ello se repartieron 45 vacas en tres grupos homogéneos. El grupo I
    estaba formado por 15 animales considerados sanos, utilizados como control; cada uno de los grupos II y III estaba formado por 15 vacas afectadas de mastitis subclínicas diagnosticadas mediante el test de California (CMT).

    Los ejemplares del grupo II recibieron una única administración de 100
    microgramos de WSF en 5 ml de suero salino estéril fosfato-tamponado (PBS) con un pH de 7,4. Por su parte, las vacas del grupo III recibieron 5 ml de
    PBS estéril a diario durante 7 días. En ambos casos la vía de administración
    fue la intramamaria. Las observaciones se realizaron durante un periodo de 30 días después del tratamiento (AT). El CMT de los animales control resultó
    negativo (0), mientras que se le asignó una puntuación de entre 1 y 2 en los
    animales con SCM. El recuento de células somáticas (RCS) se incrementó
    significativamente (p< 0,05) el día 3, después cayó de forma progresiva hasta
    el día 30 AT en los animales del grupo II. También se apreció una disminución
    constante en el recuento bacteriano total (TBC) en el grupo “tratado” con
    WSF, aunque dichos recuentos se mantuvieron altos en los animales a los que se administró PBS. El nivel de fosfatasa ácida se incrementó en un 119% el día 3 AT en el grupo II, y sólo en un 18,7% en las vacas del grupo III. En lo
    que respecta a la mieloperoxidasa, los niveles se incrementaron en un 100% en las vacas del grupo II y únicamente en un 18% en las del grupo III, el día 3
    AT. Según los investigadores, la reducción significativa de la carga
    bacteriana en las vacas infectadas por la infusión intramamaria de WSF puedeser debida a la activación de la función bactericida de los neutrófilos,
    aunque este punto requiere un mayor estudio.

    Mukherjee R. et al. The activity of milk leukocytes in response to a
    water-soluble fraction of Mycobacterium phlei in bovinhe subclinical
    mastitis. Vet Res Común. 2004 Jan;28(1):47-54.

Valoración de la actividad y de la producción como indicadores de posibles desórdenes en vacas lecheras

    El objetivo del presente estudio fue determinar si la actividad diaria de los
    animales, así como la producción de leche, podía utilizarse como indicador de
    posibles desórdenes metabólicos y digestivos en lactación temprana. El
    trabajo se realizó a partir de los datos recopilados entre 1996 y 1999 en
    1.445 vacas lecheras provenientes de rebaños ubicados en Florida (EE.. UU.).
    La actividad, producción lechera y otras valoraciones se almacenaron en un
    sistema computerizado de manejo. Se definió como “sano” aquel animal sin
    ningún tipo de trastorno metabólico o digestivo antes del cruzamiento, y como
    “enfermo” el aquejado de algún proceso metabólico (cetosis, retención de la
    placenta y fiebre de la leche) o digestivo (desplazamiento de abomaso,
    indigestión, ingestión de pienso reducida, gastritis traumática y acidosis).

    Aunque por lo general la actividad resultó menor entre las vacas enfermas,
    los animales con cetosis, desplazamiento del abomaso hacia la izquierda y
    desórdenes digestivos tuvieron una puntuación media de actividad superior
    antes de la presentación de los procesos. La producción de leche en estos
    animales fue como promedio 15 kg/día inferior a la registrada en los animales
    sanos. Las producciones lecheras comenzaron a disminuir los días 6, 7 y 5
    respectivamente antes de que se diagnosticara la cetosis, el desplazamiento
    de abomaso y los desórdenes digestivos respectivamente.

    Edwards J.L. et al. Using activity milk yield as predictors of fresh cow
    disorders. J. Dairy Sci. 2004 Feb;87(2):524-31.

Influencia de las dietas de transición en la presentación de laminitis subclínicas en vacas lecheras Holstein

    Diversas dietas pre y postparto, con un contenido diferente en energía y
    fibra, fueron estudiadas para determinar sus posibles efectos sobre la
    presentación de laminitis subclínicas en vacas Holstein. También se evaluó la
    acidosis ruminal y su influencia sobre la presentación de hemorragias en los
    cascos y úlceras en las pezuñas. Un grupo de vacas (n= 98) fueron asignadas a un protocolo de tratamiento (administración de dietas) del tipo 2 x 2
    factorial. Se utilizaron dos tipos de dietas, la primera con una elevada
    energía neta de lactación y baja en fibra (elevada NE(L)), y otra con una
    baja energía neta de lactación y un elevado contenido en fibra (baja NE(L)).
    Dos de las dietas se administraron durante 3 semanas antes del parto y otras
    dos durante 3 semanas en el postparto, el resultado es una combinación de 4
    tratamientos: elevada NE(L), baja NE(L); elevada NE(L), elevada NE(L); baja
    NE(L), baja NE(L) y baja NE(L), elevada NE(L). Los niveles de NE(L) (Mcal/kg
    materia seca), el porcentaje de fibra ácido detergente y el porcentaje de
    fibra neutra detergente para las dietas preparto baja NE(L) vs. elevada NE(L)
    fueron respectivamente 1,51; 30,2; 47,2 vs. 1,65; 23,4 y 39,8; y en las
    dietas de lactación de 1,70; 22,4 y 36,8 vs. 1,77; 17,5 y 31,4 para baja
    NE(L) vs. elevada NE(L). Se administró una dieta única después de 21 días de
    lactación (DIM). La valoración de la decoloración de las pezuñas, presencia
    de hemorragias y/o formación de úlceras se realizaron a los 45 días antes del
    parto, y hacia los 28 y 70 DIM. Así mismo, se llevó a cabo una rumenocentesis
    el día 14 antes del parto y a los 8, 22 y 70 DIM. Las puntuaciones de la
    pezuña entre tratamientos fueron similares a los obtenidos a los 28 DIM. El
    grupo con baja NE(L), elevada NE(L) obtuvo puntuaciones peores que las de los grupos elevada NE(L), elevada NE(L) y baja NE(L), baja NE(L), desde los 55 hasta los 75 días DIM. El pH ruminal no difirió entre tratamientos antes del
    parto. El pH ruminal en el postparto fue significativamente menor y los
    índices de acidosis ruminal (pH <= 5,8) los días 8 y 22 DIM fueron superiores
    en los grupos alimentados con elevadas NE(L) después del parto. No se apreció ninguna relación directa entre pH bajo en el postparto y las puntuaciones de las pezuñas en vacas individuales. Dietas con baja NE(L) antes del parto y elevada NE(L) justo después pueden incrementar el riesgo de laminitis si no se manejan adecuadamente.

    Donovan G.A et al. Influence of transition diets on occurrence of subclinical
    laminitis in Hosltein dairy cows. J Dairy Sci. 2004 Jan;87(1):73-84.

¿Influye el contenido en fósforo (P) de la dieta en la producción de leche o en la salud de la vaca?

    El objetivo del presente estudio fue determinar la respuesta de un grupo de
    vacas Holstein a dos concentraciones de fósforo (P) en la dieta, una próxima
    a la recomendada recientemente por el National Research Council (NRC) y la
    otra bastante por encima de estas indicaciones. Se administró a los animales
    dietas conteniendo un 0,37 o un 0,57% de fósforo (P) durante los primeros 165 días de lactación, y en ocasiones por un espacio superior de tiempo, hasta que se confirmó que las vacas se encontraban preñadas, aproximadamente 60 días tras la inseminación. En el momento del parto los animales se asignaron al azar a una de las dos dietas objeto de estudio. El número de vacas que completó un mínimo de 165 días de lactación fue de 123, en el caso de la dieta con un 0,37% de P, y de 124 para el grupo con el 0,57%. Los animales fueron alimentados con una o dos dietas de transición, cada una formulada de modo que contuvieran exactamente uno de los porcentajes de P determinado anteriormente durante las 3 primeras semanas de lactación. La producción de leche, la cantidad de grasa en la misma y el promedio de contenido de proteína fue de 35,1 kg/día, 3,92% y 2,90% para la dieta con un 0,37% de (P), y 34,9 kg/día, 3,98% y 2,91% en el caso de los animales alimentados con una dieta del 0,57%. Las concentraciones de P en suero los días 50 y 100 de lactación fueron como promedio de 6,1 y 6,2 mg/dl en el caso de la dieta con un 0,37% de P, y de 6,8 y 6,9 mg/dl para la dieta con un 0,57%. No se observaron diferencias en función de la producción de leche, la salud de la vaca y la puntuación de la condición corporal.

    Lopez H. et al. Effect of dietary phosphorus on performance of lactating
    dairy cows: milk production and cow health. J Dairy Sci. 2004
    Jan;87(1):139-145.

Prevalencia y resistencia de Campylobacter spp en granjas orgánicas en comparación con explotaciones convencionales

    La prevalencia y la susceptibilidad antimicrobiana de aislamientos de
    Campylobacter spp. obtenidos de muestras fecales de ganado bovino fueron
    determinadas para rebaños lecheros orgánicos y convencionales.. Para ello se compararon 30 rebaños lecheros orgánicos, en donde los antibióticos raramente se utilizan en terneros y jamás en vacas, con otras 30 explotaciones de las proximidades en las que sí se utilizan este tipo de preparados. A partir de las muestras fecales provenientes de 10 vacas y 10 terneros se obtuvieron 332 aislamientos de Campylobacter spp. La prevalencia de este microorganismo en las explotaciones orgánicas y en las convencionales fue del 26,7 y 29,1%, respectivamente, siendo por lo tanto la diferencia estadísticamente no significativa. Se pudo observar que la prevalencia resultó muy superior en el mes de marzo en relación con el de septiembre; también fue mayor en terneros que en vacas, así como en las pequeñas explotaciones en comparación con las de mayores dimensiones.

    Los índices de retención de placenta, neumonía, mastitis y aborto se encontraban correlacionados con el contenido del microorganismo en las muestras fecales. Se utilizó el método del gradiente de difusión en disco MIC para determinar la susceptibilidad de cuatro agentes antimicrobianos: ciprofloxacino, gentamicina, eritromicina y tetraciclina.

    Dos de las muestras resultaron resistentes al ciprofloxacino y en ninguna se
    observaron resistencias frente a la gentamicina o la eritromicina. La
    resistencia a la tetraciclina fue del 45% (148 de 332 aislados). Las
    resistencias a esa molécula en concreto fueron más frecuentes en terneros que en vacas (P= 0,042), aunque en este aspecto, no se observaron diferencias significativas entre granjas orgánicas y convencionales.

    Sato K. et al. Comparison of prevalence and antimicrobial susceptibilities of
    Campylobacter spp. isolates from organic and conventional dairy herds in
    Wisconsisn. Appl Environ Microbiol. 2004 Mar;70(3):1442-7.

Organigrama diagnóstico de la EEB en vacas sospechosas

    La apreciación de signos clínicos es, con frecuencia, el método más común
    para la detección de casos de Encefalitis Espongiforme Bovina (EEB). Desde
    este punto de vista resulta crucial el perfeccionamiento de los métodos
    diagnósticos clínicos, así como de los organigramas de toma de decisiones. En este estudio se realizó una comparativa entre los patrones clínicos,
    consistentes en 25 signos, de los 30 casos de EEB detectados en Bélgica antes de octubre de 2002 y 272 casos sospechosos pero descartados en base a las pruebas histológicas e inmunohistoquímicas. En primer lugar, se apreció una cierta estacionalidad, puesto que un número mayor de casos sospechosos se detectaron durante el invierno, cuando los animales se mantienen en el establo. La duración media de la enfermedad fue de 30 días.

    Los 10 síntomas más relevantes de EEB fueron coces en el cubículo de ordeñar, hipersensibilidad al tacto y/o al sonido, sacudidas de cabeza, actitudes de pánico, resistencia a entrar en el cubículo de ordeño, movimientos anormales de las orejas, comportamiento de alerta exagerado, producción de leche reducida, rechinar de dientes y cambios en la temperatura corporal. No se apreció ataxia o ésta no fue considerada un signo específico de EEB. Se elaboró un organigrama de clasificación y regresión en base a 4 elementos: edad del animal, año de nacimiento, número de signos relevantes de EEB observados y número de signos clínicos típicos de listeriosis. El modelo resultante tuvo una sensibilidad del 100% y una especificidad del 85%. Este elemento permite el uso de una herramienta interactiva de toma de decisiones estadísticamente independiente de la prevalencia de la enfermedad.

    Saegerman C et al. Decision support tools for clinical diagnosis of disease
    in cows with suspected bovine spongiforme encephalopathy. J Clin Microbiol.
    2004 Jan;42(1):172-8.

Manejo del fotoperiodo en vacuno lechero para mejorar la producción y el estado sanitario

    Las influencias del medio sobre la eficiencia en el periodo de lactación se
    encuentran asociadas frecuentemente con reducciones en la producción de
    leche. El estrés por calor, por ejemplo, conduce a una reducción en la
    ingesta de pienso y, consecuentemente, pérdidas de la producción. Por otro
    lado, el estrés por frío puede ser un limitante para la disponibilidad de
    nutrientes para la síntesis de leche. Afortunadamente, un factor ambiental,
    el fotoperiodo, puede ejercer un efecto positivo sobre las producciones
    lecheras cuando se maneja de forma adecuada. Los días con muchas horas de luz han demostrado de forma consistente mejorar la producción de leche durante el periodo de lactación. Además, el manejo del fotoperiodo puede utilizarse para mejorar el crecimiento de las terneras y maximizar el aumento del tejido graso, incluido el parénquima mamario. Existen sin embargo evidencias de efectos refractarios a la estimulación propia de un número de horas de luz elevado. Trabajos recientes se han centrado en el periodo de secado indicando que la manipulación del fotoperiodo puede influir sobre la producción lechera. En contraste con los animales en lactación, las vacas multíparas se benefician de la exposición a días cortos cuando el periodo de secado se sigue de días largos o de un fotoperiodo natural después del parto.

    De forma similar los animales primíparos también responden positivamente a días cortos al final del periodo de gestación cuando son expuestos posteriormente a días largos durante la lactación. Por otra parte, nuevas evidencias sugieren que los días cortos tienen una influencia positiva sobre la función inmunitaria en el ganado vacuno. Parece ser que la prolactina está relacionada con los efectos sobre la producción lechera observada, pero también sobre la función inmunitaria, mediante la sensibilidad alterada de los receptores a este compuesto en los diversos tejidos. En este estudio se desarrollan una serie de recomendaciones para optimizar las producciones de las vacas lecheras a lo largo del total de su vida productiva.

    Dahl G.E. et al. Management of photoperiod in the dairy herd for improved
    production and health. J Anim Sci. 2003;81Suppl 3:11-7.

Comparación entre diferentes técnicas de obtención del pH ruminal

    La acidosis ruminal subaguda es una situación considerada frecuente en el
    ganado vacuno lechero al principio de la lactación, sin embargo su
    diagnóstico es difícil. Normalmente se utilizan únicamente dos técnicas para
    determinar el pH ruminal bajo condiciones de campo: la ruminocentesis y la
    sonda estomacal. Para la realización de este trabajo se obtuvieron muestras a
    partir de dieceséis vacas con fístulas a nivel ruminal (en concreto se
    obtuvieron muestras de la zona cráneo-ventral, caudo-ventral, central y
    cráneo-dorsal) por medio de una cánula. Los resultados se compararon con los obtenidos al mismo tiempo mediante ruminocentesis y de forma oro-ruminal. El fluido ruminal se obtuvo entre las 6 y las 12 semanas de lactación.

    En las muestras se analizó el pH, los niveles de lactato, bicarbonato, sodio,
    potasio y cloruro. Los resultados ponen de manifiesto cómo las muestras
    oro-ruminales presentaban los pH más elevados, así como las mayores
    concentraciones de bicarbonato. Por el contrario, las muestras obtenidas a
    partir de ruminocentesis tenían los pH más bajos y las menores
    concentraciones de bicarbonato. También se apreciaron pequeñas diferencias en las concentraciones de electrolitos entre las muestras obtenidas a partir de diferentes localizaciones ruminales. Los valores de pH más similares se obtuvieron entre las muestras obtenidas mediante rumenocentesis y canulación (cráneo-ventral). La ruminocentesis resultó ser más sensitiva que la obtención oro-ruminal en lo que a medición de bajos pH se refiere; ambas técnicas resultaron moderadamente específicas. La técnica de campo más precisa resultó ser la ruminocentesis.

    Duffield T et al. Comparison of techniques for measurement of rumen pH in
    lactating dairy cows. J Dairy Sci. 2004 Jan;87(1):59-66.

Adaptación de las vacas al sistema de ordeño automático ¿condicionantes individuales?

    En los sistemas tradicionales de ordeño, las vacas son conducidas a los
    emplazamientos de ordeño entre 2 y 3 veces al día. Mientras que en los
    sistemas automáticos, los animales entran de forma voluntaria. En el presente trabajo se utilizaron métodos no invasivos para analizar el comportamiento de 17 vacas al cambio que supone la transición de un sistema a otro. En el mismo se analizó la producción y la composición de la leche en ambas situaciones.

    Así mismo, se registró el ritmo cardíaco de forma continuada, y se tomaron
    muestras de heces dos veces al día para determinar los metabolitos del
    cortisol (11, 17-diooxoandrostanos) durante un periodo de 2 semanas. Durante la primera visita al sistema automático (sin ordeño), el ritmo cardiaco se elevó en 35 ± 3 latidos por minuto (lpm) en comparación con el ritmo basal
    (p< 0,05). El ritmo cardíaco durante la primera visita con ordeño al sistema
    automático (octava visita) fue similar al registrado en la sala tradicional
    de ordeño, es decir de 18,1 ± 2,2. No se apreciaron cambios significativos en
    el contenido de metabolitos del cortisol durante el periodo de transición. Un
    descenso (p < 0,05) en la producción de leche del 68 ± 7% se registró en la
    mayoría de los animales. Los autores concluyen el trabajo comentando que, en cualquier caso, los cambios observados varían ampliamente en función de los animales y que la adaptación al sistema automático resultó más fácil en
    aquellos ejemplares con una elevada sensibilidad de la corteza adrenal a la
    ACTH.

    Weiss D. et al. Coping capacity of dairy cows during the change from
    conventional to automatic milking. J Anim Sci. 2004 Feb;82(2):563-70


© Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria Modificado el: 2-Feb-2004