Abstracts - Julio 2003


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La cama, primera línea de defensa contra la mastitis

Cobre y el aumento de la resistencia a mastitis por E. coli

PCR múltiplex como método de monitorización de mastitis por Streptococcus agalactiae

Prevalencia de infecciones intramamarias por patógenos primarios en el momento del parto tras tratamiento intramuscular de secado

Streptococcus. uberis: ¿agente contagioso o ambiental?

Calidad de la leche y ordeño automático: factores influyentes y riesgos

Tratamiento preparto de las mastitis en novillas

Método de secado de vacas

Manejo de muestras de leche antes de su cultivo

La edad, determinante en la resistencia a los antibióticos en ganado lechero



La cama, primera línea de defensa contra la mastitis

    Una cama limpia y seca conlleva una menor exposición de las puntas de los pezones a bacterias y otros microorganismos causantes de mastitis. Aumentar el volumen de la cama es una buena estrategia para lograr un aislamiento entre las puntas de los pezones y la parte inferior de la cama, donde hay mayor concentración de microorganismos.

    Las bacterias dependen de tres factores para sobrevivir: temperatura tibia, presencia de nutrientes y humedad elevada. Por tanto, si se elimina cualquiera de ellos se reducirá el riesgo para la salud de la ubre. De los tres, el de más fácil control es la humedad de la cama; en muchas zonas la temperatura depende de la estación del año, y el control de los nutrientes para las bacterias no es sencillo. El empleo de material de cama seco es un primer paso para reducir el número de bacterias a las que se ven expuestas las puntas de los pezones. Una barrera de material seco entre los pezones y la parte inferior de la cama, cargada de humedad, ayudará a prevenir las mastitis ambientales.

    Todos los materiales de cama deben mantenerse en condiciones secas y no dejar que se calienten o fermenten, ya que se favorecería el crecimiento de levaduras y mohos, que también pueden causar mastitis. La camas sucias o cargadas de humedad deben ser retiradas o cubiertas con sustrato seco cuando sea necesario.

    Los cubículos individuales deberán tener una longitud y anchura correctas para evitar que las vacas los ensucien en exceso. Las barras a la altura de la cabeza, los travesaños de retención a la altura del pecho y las cadenas o vallas para dirigir a las vacas pueden mantener más limpios los cubículos si se ajustan apropiadamente. En los corrales con áreas comunes de cama, deberá retirarse el estiércol y reponer el material de la cama con frecuencia.

    Dersam P. La cama es la primera línea de defensa contra las mastitis. Hoard¹s Dairyman en español, abril 2003

Cobre y el aumento de la resistencia a mastitis por E. coli

    Un estudio ha avalado el efecto del nivel de cobre sobre la respuesta inmune de novillas infectadas con E. coli.

    23 novillas fueron dividas en dos grupos a los que se suministró una de las siguientes dietas: basal (6,5 ppm de cobre) o suplementada con altos niveles de cobre (basal + 20 ppm de sulfato de cobre), entre los 60 días antes y 42 después del parto. Durante este período se monitorizó el nivel de cobre de los animales a través de biopsias de hígado y muestras de sangre. Después del parto se realizó una recogida de muestras de leche semanal para cultivo microbiológico y monitorización de la incidencia de casos de mastitis.

    Las novillas suplementadas presentaron niveles de cobre en el hígado unas 3 veces superiores a los animales con dieta basal, lo que demuestra efectos positivos de la suplementación de cobre sobre las reservas del animal. El día 34 depués del parto se seleccionó un cuarterón sano de todos los animales (con y sin suplementación de cobre) que fue infectado experimentalmente con E. coli. Tras la infusión fueron monitorizados en cada animal los signos clínicos de mastitis, producción de leche y niveles de cobre en sangre. Antes de la infección experimental, la produción de leche era igual para los dos grupos de animales. En el momento del parto, los animales suplementados con cobre presentaron una menor proporción de cuartos con infecciones intramamárias que los no suplementados, lo que sugiere una posible acción preventiva de la suplementación.
    Tras la infección experimental, los animales suplementados con cobre presentaron menores recuentos de E. coli y de células somáticas (CCS) en la leche a las 18 horas posinfección. Los síntomas clínicos de los casos de mastitis fueron más graves en el grupo no suplementado, especialmente en las primeras 36 horas tras la infección y volviendo a la normalidad a los 8 días. Se registró un aumento de las temperaturas rectales con un máximo a las 18 horas, presentando los animales suplementados las menores temperaturas. En lo referente a la producción de leche, ambos grupos presentaron de media una disminución del 12 al 17% en el día 1 posinfección, volviendo gradualmente a la normalidad después del 4º día.
    Los resultados de este estudio indican que la respuesta de las novillas infectadas con E. coli se ve afectada por los niveles de cobre de la dieta, teniendo en cuenta que los niveles basales parecen ser adecuados al crecimiento y producción de leche, pero se muestran insuficientes para optimizar la respuesta inmune a la mastitis. Las diferencias en relación con la respuesta a la mastitis en cuanto a recuento de E. coli, RCS, temperatura retal y gravedad de los síntomas está directamente relacionada con los niveles y la función del cobre sobre el sistema inmune, puesto que varias células de defensa (neutrófilos y macrófagos) utilizan el cobre en su metabolismo. Los efectos benéficos de la suplementación pueden explicarse por un auemto de la capacidad de eliminación de las células de defensa.

    Scaletti RW et al. Role of Dietary Copper in Enhancing Resistance to Escherichia coli Mastitis J. Dairy Sci. 86:1240-1249, 2003.

PCR múltiplex como método de monitorización de mastitis por Streptococcus agalactiae

    Investigadores australianos han demostrado que el análisis regular de la leche de tanque mediante PCR múltiplex puede ser una herramienta útil para monitorizar el estado del rebaño lechero respecto a S. agalactiae.

    En estudios preliminares para determinar su aplicabilidad utilizaron una técnica PCR múltiplex para la detección simultánea de Staphylococcus aureus, Streptococcus agalactiae, Streptococcus dysgalactiae y Streptococcus uberis, como método alternativo para monitorizar las mastitis causadas por estos microorganismos en el rebaño. La PCR se utilizó para detectar la presencia de estos gérmenes en muestras de leche de tanque. Se evaluaron un total de 176 muestras, obtenidas en 42 rebaños a intervalos de más o menos 10 días. S. uberis fue el organismo más frecuentemente detectado. No se encontró ninguna relación entre la presencia de S. aureus, S. dysgalactiae o S. uberis y recuento de células somáticas, recuentos de bacterias totales o recuento de bacterias termorresistentes. Sin embargo, la presencia de S. agalactiae se asoció con elevados recuentos de células somáticas y de bacterias totales.

    Phuektes P, Browning GF, Anderson G, Mansell PD. Multiplex polymerase chain reaction as a mastitis screening test for Staphylococcus aureus, Streptococcus agalactiae, Streptococcus dysgalactiae and Streptococcus uberis in bulk milk samples. Journal of Dairy Research (2003), 70:149-155

Prevalencia de infecciones intramamarias por patógenos primarios en el momento del parto tras tratamiento intramuscular de secado

    En la terapia de vaca seca, los antibióticos se inyectan por lo general directamente en la glándula mamaria después del último ordeño de la lactación. La mayoría de los productos están diseñados para eliminar las infecciones intramamarias existentes causadas por Staphylococcus aureus y Streptococcus agalactiae, y para prevenir el establecimiento de nuevas infecciones por patógenos primarios al principio del periodo seco.

    Se ha intentado emplear la terapia sistémica como vía para mejorar las tasas de curación de los tratamientos intramamarios de las mastitis clínicas y subclínicas durante la lactación. Para que la terapia sistémica sea efectiva es necesario lograr el paso del fármaco de la sangre a los focos de infección. Que pueda mantenerse una concentración antibacteriana efectiva en la ubre depende de las propiedades fisicoquímicas del fármaco, la dosis, la biodisponibilidad de la fórmula inyectada y la sensibilidad del patógeno. Se han documentado las bases teóricas farmacocinéticas y farmacodinámicas para el tratamiento de vaca seca por vía sistémica. La inyección subcutánea de tilmicosina al secado, empleada en un intento de mejorar las tasas de curación de infecciones intramamarias, ha resultado inefectiva frente a S. aureus (Nickerson et al. 1999), y el tratamiento de secado con inyección intramuscular de oxitetraciclina, en combinación con cefapirina intramamaria, no mejoró la tasa de curación de las mastitis por S. aureus (Soback et al. 1990; Erskine et al. 1994). Sin embargo, el tratamiento intramuscular con tilosina dos semanas antes del día previsto del parto disminuyó las infecciones intramamarias tras el parto (Zecconi et al. 1999), y la aplicación subcutánea de nicotinato de norfloxacina al cesar el ordeño se mostró útil en el control de las infecciones por S. aureus (Soback et al. 1990a). Además, la incidencia de este patógeno tras el tratamiento sistémico de vaca seca puede ser significativamente menor en comparación con los grupos control no tratados (Soback et al. 1990).

    Tarabla H, Canavesio V. Prevalence of intramammary infections by major pathogens at parturition in dairy cows after intramuscular antibiotic therapy at drying-off: a preliminary report. Journal of Dairy Research (2003), 70:233-235

Streptococcus. uberis: ¿agente contagioso o ambiental?

    Streptococcus uberis presenta numerosas cepas, y los estudios más recientes apuntan una dificultad de clasificación estricta de este agente como contagioso o ambiental.

    Cuando varias vacas dentro de un rebaño están infectadas con diferentes cepas de S. uberis, la transmisión no puede haberse producido de animal a animal, pues en este caso todas las cepas serían iguales. Diversos estudios que han hallado esta situación refuerzan la evidencia de que S. uberis se comporta como agente ambiental. Sin embargo, otros estudios han encontrado que una misma cepa de S. uberis puede infectar diferentes vacas y, en algunos casos, diferentes cuarterones de la misma vaca, por lo que también se puede producir transmisión entre animales. En un mismo rebaño pueden coexistir la transmisión ambiental y la contagiosa, en función de la cepa específica que predomine en cada caso. Las diferencias epidemiológicas entre distintas regiones del mundo pueden ser resultado de diferencias de manejo, resistencia de las vacas y el tipo de cepa encontrada. La mayoría de informaciones epidemiológicas obtenidas en distintos estudios confirman que las infecciones por S. uberis tienen como origen el ambiente. Como ejemplo, este agente fue aislado a partir de diversos orígenes ambientales (estiércol, cama), causando infecciones en vacas secas y novillas (lo que apunta a una transmisión ambiental), puesto que estos animales no son ordeñados.

    Las medidas empleadas tradicionalmente para el control de mastitis contagiosas no tienen éxito completo en el control de las cepas problemáticas de S. uberis; sin embargo, ayudan a reducir la transmisión en vacas en lactación (utilización de desinfectantes de pezones, terapia de vaca seca). En cuanto al manejo, el control de S. uberis debe incluir tanto medidas para su reducción en novillas y vacas secas (adecuada nutrición y control ambiental) como para prevenir la transmisión entre animales (desinfección de pezones, tratamiento, segregación y manejo de ordeño adecuado).

    Zadocks y Schukken. NMC Annual Meeting, 2003.

Calidad de la leche y ordeño automático: factores influyentes y riesgos

    Según un estudio-encuesta realizado por personal del Animal Sciences Group de Wageningen (Holanda) para determinar las relaciones entre los sistemas de ordeño automático (OA) y la calidad de la leche, casi todos los ganaderos que instalan un sistema de OA se familiarizan con su empleo en los primeros seis meses, y la mayoría de las vacas se acostumbran a los dos meses. También se ha constatado que muchos granjeros dedican una considerable cantidad de tiempo a la inspección diaria de las vacas (pezones, condición, etc.). La mayor parte de los granjeros están satisfechos con la adquisición del sistema de OA, y parecen ser capaces de manejarlo correctamente.

    La mayoría de las granjas tienen una frecuencia media de 2,5 ordeños diarios. La medición de la conductividad, característica específica del sistema de OA, no parece ser apreciada por los ganaderos, aunque la usan con frecuencia. En cuanto a las averías, en la mayoría de las granjas son escasas, aproximadamente una al mes, muchas de las cuales pueden ser reparadas por los propios ganaderos.

    Cuando se instala un sistema de OA, los recuentos bacterianos totales, RCS, ácidos grasos libres y punto de congelación aumentan ligeramente respecto a antes de la introducción de los equipos. Sin embargo, en ciertas granjas estos parámetros de calidad mejoran tras la instalación del sistema. Normalmente los aumentos son menores si los valores ya eran elevados antes de la introducción. Las granjas que anteriormente tenían recuentos bacterianos totales relativamente bajos presentaron un mayor riesgo de incremento tras la introducción del OA que las que tenían recuentos relativamente elevados. Los recuentos bacterianos totales y RCS antes de la introducción estaban correlacionados positivamente con los valores registrados tras la introducción, lo que indica que los mismos factores que actúan sobre estos parámetros en el ordeño convencional son también importantes en el OA. El manejo es, por tanto, un importante factor a tener en cuenta.

    Concretamente, la sustitución de las gomas de las pezoneras y la higiene de éstas han demostrado ser determinantes en cuanto a los recuentos de bacterias totales (en menor medida cuando se instala el OA en explotaciones de nueva construcción que en las ya existentes). La sustitución de las gomas también influye en los RCS, y se asociada a flujos de leche no elevados. El aumento del tiempo de ordeño que se produce con el OA y la limpieza de los equipos también parecen afectar a los ácidos grasos libres. La única relación encontrada entre las instalaciones y la calidad de la leche ha sido el mayor punto de congelación que se obtiene con el ordeño automático, relacionado con la frecuencia de aclarado y otros aspectos de la limpieza.

    Van der Vorst Y, Ouweltjes W. Milk Quality and Automatic Milking; a risk inventory. Animal Sciences Group Wageningen UR, Practical Scientific Report 28 (2003)

Tratamiento preparto de las mastitis en novillas

    Varios patógenos causantes de mastitis, tanto contagiosos como ambientales, se han aislado en el momento del parto en novillas: Staphylococcus aureus, Streptococcus agalactiae, S. dysgalactiae, S. uberis o Mycoplasma. En función del patógeno implicado en las infecciones, las mastitis pueden persistir en la ubre durante la lactación, provocando un descenso de la producción, mala calidad de la leche y elevados RCS. Un estudio reciente (Oliver SP et al. Journal of Dairy Science 86, 2003) exponía los beneficios del tratamiento antibiótico por infusión intramamaria de las novillas antes del parto para mejorar su rendimiento lactacional. En el 76% de las muestras de cuarterones de las novillas control no tratadas se encontraron patógenos causantes de mastitis 7 días antes de la fecha prevista de parto. Tres días tras el parto el 47% de los animales control seguían infectados, y a los 10 días el 29%. A los 240 días de lactación el 30% de los cuarterones presentaban infección. En el grupo de novillas tratadas con antibióticos antes del parto, el 70% estaban infectadas 7 días antes del tratamiento (21 días antes de la fecha prevista de parto). Sin embargo, sólo en el 8% de los cuarterones se encontraron patógenos 3 días tras el parto y en el 4% a los 10 días. Los gérmenes más frecuentemente aislados fueron SCN, S. uberis y S. dysgalactiae.
    Investigadores californianos hallaron similares resultados en varios rebaños en los que trataron novillas antes del parto con infusión antibiótica intramamaria para vacas lactantes. La tasa de infecciones se redujo en el momento del parto para todos los patógenos, y permaneció baja durante los primeros 120 días de lactación. La producción media de las novillas tratadas resultó significativamente superior respecto a las no tratadas (531 kg más por lactación), y los RCS significativamente más bajos.
    Cuando se tratan novillas antes del parto con infusión antibiótica debe prestarse especial atención para prevenir la entrada accidental de patógenos en la glándula. Las puntas de los pezones deberán limpiarse a conciencia y desinfectarse con alcohol. Los tubos de infusión se introducirán sólo parcialmente, y posteriormente los pezones deberán cubrirse por completo con una solución posordeño.
    Según estos resultados, el tratamiento antibiótico por infusión antes del parto en novillas es un método efectivo de reducir las infecciones que se producen durante la gestación, y también la prevalencia de mastitis en los animales de primer parto, durante y después de la lactación temprana. El momento más eficaz para el tratamiento parece situarse en los 7-14 días antes de la fecha prevista de parto. Los tratamientos más precoces pueden permitir que se produzcan nuevas infecciones intramamarias antes del parto.

    Kirk JH. Pre-partum Mastitis Treatment of Dairy Heifers. UC Davis, Veterinary Medicine Extension, mayo 2003

Método de secado de vacas

    Las vacas deben secarse por los siguientes motivos: el secado permite la regeneración de los tejidos secretores de leche, aumenta la producción de calostro para el ternero, evita el desgaste orgánico de una vaca en producción y gestación simultáneas y es interesante cuando la producción sea tan baja que no compense la mano de obra dedicada.

    Si el secado se realiza por la proximidad del parto, deberá hacerse 60 días antes de la fecha prevista de alumbramiento.

    El proceso de secado consiste en alterar los principales factores que influyen en la producción de leche (alimentación y estímulos hormonales).

    Primero se debe verificar que en el momento de secado la vaca no padezca mastitis (si el diagnóstico es negativo, la vaca será apta para el secado; ei es positivo, deberá tratarse la mastitis).

    Se deberá ordeñar bien la ubre, y seguidamente administrar a cada cuarterón un antibiótico de larga duración adecuado para el periodo seco. No ordeñar más; el propio organismo del animal reabsorberá la producción residual de leche. Restringir el alimento de la vaca, pero poner a su disposición agua abundante. Vigilar la posible aparición de inflamaciones en la ubre, y tratar la mastitis en caso necesario. Dos semanas después la vaca dejará de producir leche y el secado habrá sido completo, por lo que podrá volver a alimentarse al animal de forma normal, con una dieta adecuada al periodo anterior al parto.

    De Cerqueira AC. Método de secagem de vacas.
    www.milkpoint.com.br, abril 2003

Manejo de muestras de leche antes de su cultivo

    Una vez las muestras de leche han sido tomadas, deben ser correctamente identificadas, manipuladas y almacenadas para preservar los microorganismos presentes en la leche. Las muestras deben ser recogidas en tubos con tapón y rápidamente colocadas en neveras con hielo triturado. Los tubos deben ser identificados con el número de la vaca con un rotulador indeleble.

    Tras tomar la muestra debe considerarse cuánto tiempo transcurrirá hasta que llegue al laboratorio de análisis microbiológico. Las muestras pueden almacenarse en hielo o en un refrigerador si van a enviarse al laboratorio en las 24 horas siguientes a la toma, que es el caso ideal. El máximo periodo de almacenamiento en refrigerador son 48 horas. Por encima de este tiempo, los organismos no causantes de mastitis proliferarán en detrimento de los patógenos, haciendo imposible determinar cuál ha sido la causa de la mastitis.

    Si no pueden remitirse en las 48 horas siguientes a la toma, las muestras deberán congelarse, y no descongelarse hasta su llegada al laboratorio. Se debe evitar mantener las muestras en congeladores domésticos, ya que suelen trabajar con ciclos de congelado-descongelado periódico, lo que puede dañarlas (en caso de que en un elevado número de muestras no se diagnostique ningún crecimiento, convendrá revisar los métodos de almacenamiento). En cualquier caso se pueden mantener las muestras en congelador durante una o dos semanas en la mayoría de las circunstancias.

    Un buen sistema de trabajo es el envío de muestras al laboratorio según un protocolo regular. En la práctica, sólo las muestras de casos clínicos de mastitis que no responden a los tratamientos normales precisan ser cultivadas; deben ser remitidas al laboratorio con frecuencia semanal.

    Cuando las muestras sean remitidas para una monitorización de rutina, como en el caso de vacas que hayan desarrollado elevados recuentos de células somáticas, deberán recogerse teniendo presente la fecha de remisión al laboratorio. Para unos mejores resultados, las muestras deberán tomarse y remitirse a principios de semana (lunes-miércoles) lo que permitirá unos óptimos análisis. Planear también cómo van a ser transportadas las muestras al laboratorio para evitar la congelación en la medida de lo posible. Tener en cuenta posibles vacaciones o llamar al laboratorio en caso de duda; la mayoría de laboratorios le indicarán los mejores momentos y métodos para el envío de muestras.

    Ninguna muestra será nunca tan buena como la recién recogida: cada día de retraso y cualquier mala manipulación reducirá su valor.

    Kirk JH. Use and Care of Milk Samples Prior to Culture. UC Davis, Veterinary Medicine Extension, febrero 2002

La edad, determinante en la resistencia a los antibióticos en ganado lechero

    Científicos de la Universidad de Illinois (EE. UU.) han detectado que el principal factor asociado con el incremento de la resistencia a los antibióticos en vacas lecheras es la edad de los animales, más incluso que la propia administración de los fármacos. Tras analizar 200 vacas comprobaron que, independientemente del historial de tratamiento, entre los seis y nueve meses de edad los individuos tenían bajos niveles de E. coli, y los resultados preliminares mostraron que los tratamientos antibióticos individuales no eran muy selectivos para fenotipos resistentes durante largos períodos de tiempo. Según los científicos, la resistencia en vacas lecheras está fuertemente asociada con factores diferentes al uso de antibióticos. La edad modula la flora tanto como la administración de antibióticos.

    103 Asamblea Anual de la Sociedad Americana de Microbiología, mayo 2003


© Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria Modificado el: 1-Jul-2003