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El papel del ordeño en la prevención de la mastitis
La influencia de la máquina de ordeño sobre la salud de la glándula mamaria se puede resumir en los siguientes puntos:
1. Transmisión de patógenos de un cuarterón infectado a otro sano de la misma ubre.
2. Causa de lesiones en el esfínter del pezón.
3. Introducción de microorganismos ambientales por el esfínter del pezón.
4. Alteraciones del estado fisiológico del pezón.
Los puntos 1 y 3 pueden ser eficazmente prevenidos y controlados mediante la higiene, la aplicación de una correcta fase de preparación del animal y la adecuada colocación de la unidad de ordeño.
En lo que respecta a los puntos 2 y 4 se debe tratar de reducir el tiempo de ordeño, alcanzando el equilibrio entre la extracción de toda la leche posible aplicando la unidad de ordeño el menor tiempo posible. Cuatro modos de lograr este resultado son:
a) Aumentar el vacío. Acorta el ordeño alrededor de 30 segundos, pero puede tener graves consecuencias sobre el estado de salud del pezón.
b) Variar la tasa de pulsaciones a favor del vacío (por ejemplo, de 60:40 a 70:30). Tiene las mismas ventajas e inconvenientes que el apartado a).
c) Esperar un intervalo oportuno entre la preparación de la mama y la colocación de la unidad de ordeño. Si se calculan 15-30 segundos para la preparación de la mama y otros 45-50 segundos de espera, se obtiene un tiempo que varía entre un minuto y minuto y medio. El tiempo de espera se recupera porque la vaca completa el ordeño más rápidamente, con la ventaja de que la unidad está colocada un minuto menos.
d) Anticipar (razonablemente) la retirada de la unidad para evitar el ordeño en vacío, que aumenta notablemente el riesgo de reflujo de gérmenes y provoca la formación de callosidades en la punta del pezón.
Il ruolo della mungitura nella prevenzione delle mastiti bovine. La Settimana Veterinaria, nº 371, enero 2003.
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¿Tiene curación la mastitis por Staphylococcus aureus?
Las mastitis por Staphylococcus aureus son de complicada curación debido a la formación de tejido cicatricial en la glándula mamaria, a que el microorganismo se refugia en pequeños abscesos (lo que le convierte inalcanzable con la terapia convencional) y a que además puede acantonarse en los glóbulos blancos. Otro problema es su resistencia a los antibióticos, por lo que es indispensable conocer sus patrones de sensibilidad. Sin embargo, aun habiendo dado con un antibiótico eficaz, es probable que la bacteria ya se haya refugiado en el tejido cicatricial al iniciar el tratamiento, por lo que no se logrará una curación.
El éxito del tratamiento radica en la detección temprana de las infecciones, antes de la formación de tejido cicatricial, esto es, durante el primer mes de la infección. La detección temprana de las mastitis por S. aureus es complicada, pues los signos clínicos no suelen ser evidentes hasta transcurrido el primer año de enfermedad. Cuando se aprecia leche anormal o dureza en la glándula, probablemente la enfermedad lleve presente más de un año y se haya diseminado a otros cuarterones.
En novillas las infecciones por S. aureus se comportan como infecciones nuevas, por lo que es posible que en el momento de su detección no hayan desarrollado tejido cicatricial (una posible explicación es que el microorganismo se encontrase en la punta o canal del pezón y ascendiese hacia la glándula en torno al momento del parto), lo que crea una oportunidad única de tratamiento. Por ello, el cultivo rutinario de todas las novillas recién paridas es la mejor técnica para la detección temprana de mastitis por S. aureus. La tasa de curación es alta, alcanzando hasta el 85%. Una vez eliminada la infección, las novillas podrán producir leche de calidad sin padecer infecciones recidivantes.
Sin embargo, la prevención siempre deberá ser prioritaria respecto al tratamiento, y la aplicación de medidas preventivas resultará mucho más eficaz y rentable que la terapia. La higiene en el ordeño, el tratamiento rutinario al secado y la segregación de animales infectados serán fundamentales.
Britten AM. Hoard¹s Dairyman en español, diciembre 2002.
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Replanteamiento de la terapia de la mastitis clínica
Tras someter a sus 3.200 vacas a un estudio clínico, una gran explotación lechera de 3.200 cabezas en Michigan (EE. UU.) ha implementado un nuevo protocolo de tratamiento de las mastitis clínicas dirigido a disminuir el número de días de producción perdidos reduciendo la cantidad de antibióticos empleados.
El ensayo comenzó con la toma de muestras de leche de cuarterones con mastitis clínica para determinar el agente etiológico del proceso. Cuando se identificaba Escherichia coli o Klebsiella el cuarterón no se trataba, aunque sí se monitorizaba. Si se determinaba la presencia de Streptococcus agalactiae o Staphylococcus aureus se procedía al tratamiento antibiótico con amoxicilina intramamaria dos veces al día durante tres días.
La mayoría de mamitis clínicas se detectaban en los primeros 100 días de lactación, con máximos a los 25 y 75 días para las infecciones por bacterias gram-negativas (E. coli y Klebsiella). El mayor número (28%) de infecciones por gram-positivos (Streptococcus y S. aureus) se producía en los primeros 25 días, y el resto a lo largo de la lactación. Cuatro meses tras el inicio del estudio se decidió restringir el tratamiento únicamente a vacas con cultivos positivos a bacterias gram-positivas, reduciéndose el número de animales que precisaron antibiótico intramamario en un 80% (55% correspondiente a cuarterones clínicos sin crecimiento en cultivo y 25% a casos por bacterias gram-positivas). Muy pocas vacas con mastitis clínica se encontraban enfermas o presentaban fiebre que requiriese atención inmediata; si además el tratamiento se dejaba pendiente durante 24 horas a la espera de los resultados de los cultivos, la mayoría de signos clínicos se resolvían y los cuarterones infectados con gram-negativos o sin crecimiento no precisaban tratamiento. Las vacas tratadas que presentaban cultivos sin crecimiento no volvieron a dar leche normal antes que el resto de animales y tampoco perdieron menos cuarterones productivos.
Resumiendo, las vacas con mastitis clínica y cultivos positivos a E. coli o sin crecimiento no se beneficiaron del tratamiento con antibióticos intramamarios y su leche hubo de ser retirada durante el correspondiente periodo de supresión debido a los fármacos empleados. En la actualidad, las vacas de la explotación con este tipo de mastitis clínica no reciben tratamiento y se reincorporan al rebaño productor tan pronto como la leche se observa normal. Sólo los animales con infecciones intramamarias por estrepto y estafilococos se tratan con antibióticos.
Hess J, Neuder L, Sears P. Rethinking clinical mastitis therapy. Michigan Dairy Review, enero 2003.
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Cómo afecta el ordeño preparto en primíparas a la salud de la glándula mamaria
Un trabajo de la Universidad de California (EE. UU.) ha estudiado el efecto del ordeño preparto en novillas (primíparas) sobre la incidencia de mastitis y otros parámetros en la lactación siguiente de estos animales.
En el estudio se utilizaron 267 novillas primíparas, que fueron divididas en dos grupos: a) ordeño tres veces al día comenzando 15 días antes de la fecha prevista del parto; b) grupo control, no sometido a ordeños antes del parto. Se realizó un seguimiento a todos los animales durante los primeros 135 días de lactación, periodo en el cual se analizaron la incidencia de mastitis, grado de edema de ubre, producción lechera, perfil metabólico de los animales e incidencia de problemas de salud.
Las novillas sometidas al régimen de ordeños preparto presentaron una reducción del grado de edema de ubre en relación a los animales del grupo control, y también una reducción del recuento de células somáticas (2,39 frente a 3,23; P < 0,001) y mayores cantidades de proteína y grasa.
Estos resultados son interesantes en la medida en que sugieren los efectos positivos del ordeño preparto de las novillas sobre la salud de la glándula mamaria y la producción lechera. Sin embargo, es una nueva área de trabajo que debe ser estudiada en mayor profundidad.
Anais del 2º Congresso Panamericano de Calidad del Leche y Controle de Mastitis, 2002.
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Ideas para mejorar la calidad del ordeño y el beneficio obtenido
Leche de calidad: una prioridad. Todo el personal de la explotación debe ser consciente de la importancia de la producción de leche de calidad. El propietario debe dar ejemplo a los operarios si realmente desea que se planteen seriamente este problema.
Involucrar a los ordeñadores en los procedimientos del ordeño. Los ordeñadores deben sentirse comprometidos con las estrategias que vayan a establecerse para producir leche de calidad. De esta forma los propietarios de la explotación se ganarán además la confianza de sus trabajadores.
Formar a los responsables del ordeño. Disponer de personal no formado correctamente será motivo de reiterados casos de mastitis y baja calidad de leche. Los veterinarios pueden ofrecer sesiones de formación en el ordeño.
Las tareas de cada uno, por escrito. De esta forma se asegura que cada cual conozca exactamente de lo que es responsable y sus tareas diarias. Cada tarea debe relacionarse claramente con la forma en la que afecta a la calidad de la leche. Esto también permite identificar qué es lo que falla cuándo no se alcanzan los objetivos planteados.
Establecer objetivos para calidad de la leche. Propietario y empleados deben establecer juntos objetivos realistas para los distintos parámetros de calidad de leche. También debe hacerse partícipes a los operarios encargados de sustituir las camas y de la limpieza, ya que su esfuerzo revertirá en la disminución de las mastitis ambientales. Una vez establecidos los objetivos deberá realizarse un seguimiento mensual de los mismos. Cuando no se cumplan, propietario y empleados deberán investigar las causas del fracaso.
Desarrollar un protocolo de tratamiento por escrito. Permitirá reducir los costes del tratamiento de mastitis, el número de casos de mastitis crónica y la cantidad de leche eliminada a causa de las mastitis y de los residuos antibióticos.
Desarrollar un programa de monitorización de casos de mastitis específico para la explotación. Debe incluir la recogida de muestras de leche para cultivo, casos clínicos, recuentos celulares elevados, animales de nueva incorporación, etc., para prevenir brotes de mastitis por Staphylococcus aureus o Mycoplasma. Los resultados del programa de monitorización deben comunicarse a los ordeñadores y al resto de personal de la explotación.
Respetar escrupulosamente las medidas de control precisas para garantizar una buena higiene del ordeño. Entre ellas se incluyen el despunte, prebaño y posbaño, terapia de vaca seca, separación de los animales con casos clínicos, camas adecuadas y en buen estado, correcta nutrición y programa de vacunación apropiado. Por supuesto, es imprescindible que el equipo de ordeño se encuentre en perfecto estado de funcionamiento, al igual que el tanque de almacenamiento de leche.
Kirk JH. Improving milking quality and profit. Improving Milking Quality and Profit. UCDavis, Veterinary Medicine Extension. Fact sheets and information dairy cattle, mayo de 2002.
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Efecto de la mastitis sobre la calidad de la leche - parte 2
Impacto de la mastitis sobre la actividad proteolítica de la leche
La actividad proteolítica de la leche puede tener su origen en enzimas endógenas (plasmina) o en las proteasas de los leucocitos presentes en la leche. Cuando el recuento bacteriano de la leche es elevado, los microorganismos psicrotróficos liberan proteasas que contribuyen significativamente a la degradación proteica. El aumento de la actividad proteolítica resulta en la producción de pequeños péptidos que pueden provocar sabores amargos en la leche. El principal sustrato que sufre proteolisis es la caseína, debido a su alta concentración y susceptibilidad, mientras que las proteínas séricas son más resistentes.
En la leche normal la plasmina se encuentra junto con su precursor inactivo, el plasminógeno. Cuando el RCS es elevado la actividad proteolítica de origen leucocitario aumenta significativamente. Su contribución proteolítica es significativa cuando el RCS sobrepasa el millón de células/ml. En general, con elevados RCS se produce el aumento de la actividad proteolítica de origen celular somático por liberación de proteasas activas.
También durante la mastitis se produce un aumento de la actividad proteolítica en la leche. Cuando el RCS supera las 600.000 células/ml la actividad proteolítica se triplica respecto al nivel normal. Igualmente las concentraciones de plasmina y plasminógeno aumentan durante la mastitis. Tras una infección mamaria disminuyen el RCS y la actividad proteolítica. Sin embargo, justo después del retorno del RCS a la normalidad, la actividad proteolítica de la leche aumenta respecto a los niveles normales, manteniendo temporalmente los efectos negativos de la mastitis sobre la calidad de la leche.
Se ha constatado una correlación negativa entre la actividad proteolítica de la leche y el sabor de la leche pasteurizada, resultando en una menor aceptación por parte de los consumidores.
Impacto de la mastitis sobre la actividad lipolítica de la leche
La actividad lipolítica en la leche se produce principalmente por la acción de la lipasa lipoproteica (LLP), así como por lipasas de origen celular somático, microorganismos y otras esterasas. Mientras la concentración de LLP en la leche no sea elevada, los triglicéridos de la leche estarán protegidos del ataque enzimático por la membrana de los glóbulos grasos. Además, la lipólisis puede ser inhibida por la presencia de inhibidores de la actividad lipolítica.
La fagocitosis de glóbulos grasos por leucocitos durante la respuesta a una infección puede producir daños a la membrana y exponer los triglicéridos a la LLP. Los macrófagos, a diferencia de neutrófilos y linfocitos, secretan enzimas lipolíticas, que pueden actuar sobre la membrana de los glóbulos grasos y aumentar la disponibilidad de grasa para el ataque enzimático por la LLP, principalmente en infecciones subclínicas prolongadas.
Debido al uso extendido de la refrigeración de la leche en las explotaciones, la actividad lipolítica de origen microbiano se debe principalmente a bacterias psicrotróficas. Las lipasas secretadas por estos microorganismos gram-negativos actúan principalmente sobre los triglicéridos. Bajo condiciones higiénicas satisfactorias el efecto lipolítico de las lipasas bacterianas no es importante antes de la pasteurización. Sin embargo, puesto que estas enzimas resisten la pasteurización, su actividad pasa a ser importante cuando su recuento supera las 106-107 ufc/ml. Por ello, cuando el recuento de psicrotróficos es bajo, la actividad lipolítica en la leche suele ser de origen endógeno al animal.
De los Santos, MV. Anais do 2º Congresso Panamericano de Calidad do Leche y Controle de Mastitis, 2002.
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Concentración bacteriana en camas de arena
Muchos estudios han demostrado que la tasa de mastitis clínicas causadas por patógenos ambientales está relacionada con la concentración bacteriana de la cama. Cuando esta concentración supera 1.000.000 de gérmenes por gramo es previsible un aumento de la tasa de infecciones.
En un estudio realizado en Florida (EE. UU.) se compararon las concentraciones bacterianas de dos tipos de camas de arena: fresca y reciclada (obtenida por desecación tras la limpieza de las camas).
La concentración de materia seca en la arena fresca y en la reciclada fue similar. La arena reciclada contenía mayor cantidad de materia orgánica y tenía una concentración de ciertas bacterias (Bacillus cereus, B. subtilis, bacilos gram-negativos, bacterias gram positivas y Klebsiella) superior a la fresca. Las concentraciones de coliformes y de la mayoría de bacterias fueron superiores en la arena reciclada respecto a la fresca, aunque siempre inferiores a 100.000 bacterias por gramo, muy por debajo del valor asociado con un aumento de la tasa de mastitis clínica (1.000.000).
Estos resultados indican que puede utilizarse arena reciclada desecada como cama sin que aumente de forma significativa la exposición de los pezones a patógenos potenciales.
Bernard JK, Bray DR, West JW. Bacterial concentrations and sand usage in free stalls bedded with fresh and recycled sand. Proceedings 42 nd National Mastitis Council Meeting. Fort Worth, TX. Jan 26, 2003.
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A la caza de bacterias al mínimo coste
La mayoría de las mamitis están causadas por patógenos mayores. La revista francesa Activéto, en su número de enero de 2003, recoge un protocolo sencillo y de coste moderado que permite determinar rápidamente si el microorganismo implicado en el proceso es uno de estos patógenos mayores o un germen ambiental.
En primer lugar debe cultivarse la muestra en dos medios diferentes: 1. ágar-sangre adicionado con ácido nalidíxico y colimicina; 2. ágar-púrpura de bromocresol.
El ágar-púrpura de bromocresol permite identificar si hay enterobacterias implicadas, diferenciando entre E. coli (cuyas colonias son amarillas y lisas) y Klebsiella (colonias amarillas y de aspecto mucoso).
En ágar-sangre con nalidíxico y colimicina únicamente pueden crecer gérmenes gram-positivos. Si el crecimiento en este medio es positivo, se somete la muestra a otras dos pruebas: el test de la catalasa y el test de la esculina.
El test de la catalasa (realizado con agua oxigenada) permite diferenciar los estafilococos (catalasa positivos) de los estreptococos (catalasa negativos). El test de la esculina (producción de ácido sulfhídrico) permite la distinción entre Streptococcus dysgalactiae (esculina negativo) y Streptococcus agalactiae y S. uberis (esculina positivos).
Una vez identificado el germen, basta con emplear discos de antibiótico para determinar su sensibilidad.
A la recherche des bactéries au moindre coût. Activéto, nº16 enero 2003.
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¿Está justificado el corte de colas en vacas lecheras?
Una reciente revisión literaria sobre los trabajos publicados hasta la fecha sobre corte de colas en vacas concluye que las evidencias científicas actuales no han podido demostrar los beneficios de esta práctica.
Un reciente estudio examinó el efecto del corte de colas sobre la limpieza corporal y de las ubres de 400 vacas. No se observaron diferencias entre los animales con la cola amputada y con la cola intacta. En otros estudios similares realizados con menos animales se pudo constatar cierta mejoría en la limpieza corporal, pero no en las ubres. Otros estudios sugieren que la limpieza de ubre y pezones depende más de la suciedad depositada en las patas procedente de las instalaciones que de las colas.
Otro trabajo neozelandés estudió los contactos entre las colas y el cuerpo del personal encargado del ordeño en una sala de ordeño posterior. El contacto de las colas con los brazos de los operarios como consecuencia de las sacudidas producidas por las vacas se produjo con una frecuencia inferior a 1 de cada 10 ordeños. El contacto de las colas con el rostros del personal se produjo una vez de cada 1.000-1.500 ordeños.
Stull CL et al. Evaluation of the scientific justification for tail docking in dairy cattle. JAVMA 220(9); 1298-1303, 2002.
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Influencia de la tasa de pulsación sobre la salud de la ubre y cambios en el grosor del pezón en ovejas lecheras
En este trabajo español sobre ordeño mecánico en ovejas lecheras se compararon dos tasas de pulsación diferentes (120 y 180 ciclos por minuto, ratio de 50:50 y un nivel de vacío de 36 kPa) en cuanto a su efecto sobre las infecciones intramamarias, recuentos de células somáticas (RCS) y cambios en el grosor de la punta del pezón.
Se utilizaron dos grupos de 20 ovejas de la raza Manchega que fueron sometidas a periodos experimentales de 24 días a 120 y a 180 ciclos por minuto. Para aumentar la exposición bacteriana de los pezones se procedió a su inmersión en una suspensión de Staphylococcus simulans durante cuatro ordeños consecutivos en cada periodo.
En comparación con la tasa de pulsación de 120 ciclos por minuto, la de 180 ciclos no presentó efectos negativos en lo que respecta a nuevas infecciones intramamarias (16 y 11%, respectivamente) y RCS. No se observaron lesiones en la punta de los pezones en los animales ordeñados con los dos tipos de pulsaciones estudiadas. Igualmente, tampoco se observaron diferencias significativas en cuanto a cambios en el grosor de los pezones (-0,38 y 0,36 mm a 120 y 180 ciclos por minuto, respectivamente). Las tasas de pulsación estudiadas tampoco afectaron los RCS.
Peris C et al. Influence of Pulsation Rate on Udder Health and Teat Thickness Changes in Dairy Ewes. 2003 J. Dairy Sci. 86:530-537.
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