Abstracts - Mayo 2002


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Normas de la AABP para el tratamiento de la mamitis clínica

Los PMN de la leche tienen una menor actividad bactericida frente a S. aureus en lactación temprana

Desarrollo de estrategias para combatir Mycoplasma

Susceptibilidad a los antibióticos de especies de Streptococcus aisladas de mamitis clínicas

Efecto de infusiones antibióticas en el canal y seno del pezón

Tratamiento efectivo de las mamitis clínicas por Streptococcus uberis para minimizar el uso de antibióticos

Cómo disminuir la contaminación bacteriana en las camas

El estrés por calor afecta negativamente a la producción lechera

Aplicación de la PCR para la determinación de las poblaciones de levaduras en leche cruda

Modelo para evaluar la resistencia a los antibióticos



Normas de la AABP para el tratamiento de la mamitis clínica

El objetivo principal del tratamiento es devolver el cuarterón afectado y la leche a la normalidad.
Los objetivos secundarios son eliminar los organismos causantes de mamitis, prevenir daños en el tejido glandular, ayudar a mantener la futura producción de la vaca y disminuir el recuento de células somáticas. Todo ello debe llevarse a la práctica de una forma económicamente viable, sin dejar residuos en leche o carne. El papel del veterinario consistirá en escoger protocolos de tratamiento adecuados para ayudar a la recuperación de las vacas, optimizar el beneficio neto del ganadero y proteger al consumidor de residuos no autorizados.

La mayoría de las mamitis clínicas (MC) serán tratadas por los ganaderos o sus empleados.
Los protocolos de tratamiento deben estar basados en productos etiquetados para el tratamiento de la mamitis. Los fármacos extra-label sólo deben recomendarse cuando no existan alternativas de fármacos específicos para la mamitis, o cuando el veterinario pueda demostrar que las sustancias disponibles son ineficaces.

El manejo de la mamitis debe centrarse en la prevención.
La terapia de las MC debe ser parte de un programa de salud de la ubre que incluya higiene en el ordeño, manejo del entorno de la vaca, verificación y mantenimiento del equipo de ordeño, valoración de la técnica de ordeño, vacunaciones apropiadas y un adecuado protocolo de eliminación de animales.

Las indicaciones del veterinario respecto al tratamiento deben estar basadas en el conocimiento de la etiología probable para cada rebaño, en función de los cultivos recientes.
La gravedad de los signos clínicos y la apariencia de la leche no son evidencias fiables de la etiología. La mamitis coliforme, por ejemplo, puede ser leve y crónica o sobreaguda y grave. El tratamiento de una vaca determinada comienza a menudo antes de que se conozcan los resultados de su cultivo. A pesar de esto, puede designarse un protocolo de tratamiento basado en el patrón de patógenos involucrados en la etiología de MC en la explotación. Esto puede hacerse mediante el cultivo de muestras de leche antes del tratamiento de vacas con MC o elevados RCS. La microbiología de la leche de tanque tiene valor cuando están presentes S. agalactiae, S. aureus o Mycoplasma, pero no para el diagnóstico de MC causadas por patógenos ambientales. Los antibiogramas no deben realizarse sobre leche de tanque o cisternas. No se ha podido establecer una relación entre la susceptibilidad a los antibióticos de los aislamientos de casos de MC y el tratamiento resultante.

Los buenos historiales son un prerrequisito para un programa de tratamiento de MC y necesarios para documentar los esfuerzos realizados en la prevención de residuos.
Son especialmente útiles para conocer el historial de mamitis de las vacas.

Los tratamientos sólo deben llevarse a cabo si tienen posibilidad de resultar económicamente rentables.
La rentabilidad del tratamiento depende de la naturaleza del agente etiológico, edad de la vaca, historial de mamitis, historial productivo, éxito de tratamientos pasados, fase de lactación, fase de gestación, valor de la vaca al sacrificio, precio y disponibilidad de animales de reposición, otros problemas médicos y objetivos del ganadero.

Los casos sin posibilidades no deben tratarse.
Las mamitis producidas por Mycoplasma, Serratia, Pseudomonas, Arcanobacterium, Nocardia, Prototheca, Mycobacterium, levaduras, hongos y otros patógenos menos habituales son refractarias a todos los tratamientos conocidos. La mamitis por S. aureus es refractaria al tratamiento en la mayoría de los animales.

Es necesario establecer un protocolo para vacas que padezcan MC repetidamente.
Los tratamientos que se han mostrado inefectivos no deben repetirse. Después de tres o cuatro episodios, debe dejarse a las vacas recuperarse por sí solas, venderlas o secar el cuarterón afectado. En muchos rebaños, una gran proporción de la leche desechada procede de unos pocos animales afectados de forma repetida.

No deben formularse combinaciones de productos extra-label no probadas.
No existe evidencia científica de su eficacia, seguridad y tiempos de retirada. Nunca deben utilizarse envases multidosis debido al riesgo de contaminación con organismos resistentes como Mycoplasma y levaduras.

Los antibióticos no suelen ser útiles en MC producidas por organismos gram-negativos.
Un riguroso vaciado de la ubre con tratamiento de apoyo, incluyendo antiinflamatorios, debe ser la base del tratamiento. Puede aplicarse antibioterapia sistémica a las vacas gravemente enfermas.

Las mamitis clínicas deben clasificarse de acuerdo con su gravedad.
Las mamitis graves, en las que la vaca esté deprimida y no coma, deben ser tratadas con terapia de apoyo para contrarrestar los efectos de las endotoxinas mediante el uso de fluidoterapia, calcio, solución salina hipertónica, antiinflamatorios y un vaciado completo y frecuente de los cuarterones afectados. Los estudios han demostrado que los antibióticos influyen poco sobre el resultado de las mamitis coliformes graves. Los antibióticos intramamarios se distribuyen mal en una glándula gravemente inflamada. El tratamiento efectivo de estas vacas puede requerir intervención veterinaria y debe al menos seguir un protocolo establecido por el facultativo.

Las MC producidas por S. agalactiae deben ser tratadas con antibióticos intramamarios apropiados. Las MC producidas por S. aureus pueden ser tratadas con antibióticos intramamarios para reducir los signos clínicos, pero pocas vacas podrán curarse durante la lactación.

La MC en rebaños sin historial de mamitis por S. agalactiae pueden recuperarse sin tratamiento, confiando sólo en el vaciado completo, con la ayuda de inyecciones de oxitocina en caso necesario.

Los casos de gravedad media producidos por organismos gram-positivos pueden ser tratados con antibióticos intramamarios y sistémicos. Los antibióticos aprobados para uso sistémico en vacas el lactación no deben traspasar la barrera hematoláctea a concentraciones terapéuticas. La terapia antiinflamatoria puede usarse para reducir la inflamación de la ubre y para mejorar el estado general de las vacas.

Incluso sin disponer de datos definitivos respecto a la eficacia de los tratamientos de la mamitis clínica, los veterinarios deben ayudar a sus clientes diseñando protocolos racionales que limiten el uso de los antibióticos a los casos en los que puedan ser útiles.

American Association of Bovine Practitioners: Guidelines for the therapy of clinical mastitin in lactating dairy cows

Los PMN de la leche tienen una menor actividad bactericida frente a S. aureus en lactación temprana

Un equipo de investigadores franceses y belgas ha comparado la actividad fagocítica y bactericida de neutrófilos polimorfonucleares (PMN) aislados de sangre y leche frente a Staphylococcus aureus. El experimento se ha realizado estudiando grupos de seis vacas sanas en lactación temprana, media y tardía mediante un ensayo bacteriológico.

Lograron aislar PMN de la sangre con un elevado grado de pureza, pero las muestras de leche estaban contaminadas con diferentes cantidades de macrófagos y linfocitos. Por ello, los resultados fueron calculados utilizando únicamente el porcentaje de PMN con el fin de determinar la fagocitosis y la destrucción bacteriana sólo por estas células. Los PMN de sangre fagocitaron el 82% de S. aureus de media, y los PMN de leche el 43%. No se observaron diferencias significativas entre los diferentes estadios de lactación. La actividad bactericida de los PMN sanguíneos frente a S. aureus fue del 36±8% en lactación temprana, 64±10% en lactación media y 53±6% en lactación tardía. La proporción de la actividad bactericida de la leche respecto a los PMN de la sangre fue de 0,08, 0,43 y 0,22 en lactación temprana, media y tardía, respectivamente. Además de tener una funcionalidad disminuida, el número de células somáticas en leche resultó también un 60% menor en lactación temprana que en vacas en lactación media.

Los resultados sugieren una descoordinación entre la actividad de los PMN sanguíneos y de la leche frente a S. aureus, y ponen en evidencia la presencia de un número disminuido de PMN de la leche en vacas al inicio de la lactación.

Dosogne H. et al. Decreased number and bactericidal activity against Staphylococcus aureus of the resident cells in milk of dairy cows during early lactation. Journal of Dairy Research (2001), 68:539-549

Desarrollo de estrategias para combatir Mycoplasma

A pesar de ser un proceso incurable y muy contagioso, si se aplican unas correctas prácticas de manejo, la micoplasmosis puede sobrellevarse en una explotación. En caso de detectar Mycoplasma en un cultivo de leche del tanque se debe:

1. Identificar los animales infectados
Fundamental. En algunos casos, una vaca con mamitis clínica se identificada de inmediato, se confirma el positivo y se elimina. Sin embargo, en casos subclínicos puede ser necesario tomar muestras de grupos de vacas para poder identificar a los portadores. Cuando se observe un crecimiento de Mycoplasma en tanque muy elevado puede ser recomendable el cultivo individual de todas las vacas del rebaño.

2. Si es posible, eliminar las vacas infectadas
La mejor forma de erradicar Mycoplasma del rebaño es eliminar todas las vacas infectadas, especialmente cuando se trata sólo de una o dos. Sin embargo, algunas veces esto no es posible debido a condicionantes económicos. En esas situaciones, se puede optar por eliminar aquellas vacas con otros problemas adicionales (cojas, con un segundo cuarterón infectado, con la ubre descolgada, etc.).

3. Habilitar una cuadra de cuarentena
Otra opción es alojar a las vacas en una cuadra de cuarentena, pero sólo si el personal y las instalaciones están capacitados para aislar de forma efectiva a un grupo de vacas con Mycoplasma. Estas vacas serán las últimas en ordeñarse en cada turno. Para evitar la contaminación por medio de las copas de sellado de pezones, puede aplicarse el desinfectante por aspersión. Adicionalmente, se desinfectará completamente el sistema de ordeño con una solución ácida-alcalina al finalizar el proceso.
La cuadra de cuarentena permite a la explotación salvar parte de la producción de las vacas infectadas. Esta medida de aislamiento, que funciona en algunas explotaciones, puede acompañarse de otras:
- Identificar perfectamente las vacas positivas a Mycoplasma para quede lugar a dudas.
- Asegurarse de que todo el personal conozca el estado de esos animales y cómo se deben manejar; candar su cuadra para evitar mezclados accidentales con el resto del rebaño.
- Ordeñar la cuadra de cuarentena con una secuencia determinada respecto al horario de ordeño de la explotación y desinfectar completamente el equipo al finalizar, incluyendo la parte interna y externa de las copas.
- No permitir nunca la entrada a la enfermería de las vacas infectadas, ya que pueden contagiar a animales sanos. Eliminar las vacas infectadas que enfermen.

4. No alimentar a los terneros con leche positiva a Mycoplasma, ni siquiera tras pasteurizar la leche. El riesgo de un error en el procedimiento y la infección consecuente es muy elevado. Además, alimentar con leche procedente de vacas positivas puede causar infecciones del oído interno, inflamación de las articulaciones y septicemia, y ser causa de mamitis clínica cuando las novillas comiencen a producir leche.

5. No bajar la guardia.
La mejor defensa es la prevención continua y una buena monitorización. Todas las reglas de prevención para el resto de organismos causantes de mamitis son aplicables para Mycoplasma. Respetar escrupulosamente las medidas de bioseguridad, especialmente si se van a introducir animales nuevos. Si es posible, analizar cada uno de los nuevos ingresos al rebaño.

La mamitis por Mycoplasma puede contagiar literalmente a toda la explotación en tan sólo unas semanas. Los animales con mayor riesgo de padecer y diseminar la enfermedad dentro de un rebaño son:
1. novillas nuevas de primer parto,
2. otros animales de nuevo ingreso,
3. vacas recién paridas,
4. vacas enfermas que han estado mucho tiempo en la enfermería.

La transmisión más habitual entre animales ocurre durante el ordeño o por medio de tratamientos de mamitis poco higiénicos con cánulas.

Adaptado de: Hanson, M. Desarrolle un plan para combatir Micoplasma Dairyherd Management, Marzo 2002

Susceptibilidad a los antibióticos de especies de Streptococcus aisladas de mamitis clínicas

Se determinó la susceptibilidad a los antibióticos de 50 cepas de Streptococcus uberis, 42 de S. dysgalactiae subsp. dysgalactiae y ocho de S. agalactiae aisladas de mamitis bovina. Sólo el 27% de las cepas resultaron susceptibles a todos los compuestos antimicrobianos testados. La resistencia a las tetraciclinas resultó la más habitual (especialmente para las cepas de S. dysgalactiae), seguida de resistencia a macrólidos y lincomicina. Se detectaron igualmente elevados grados de resistencia a estreptomicina y kanamicina. Todas las cepas de S. dysgalactiae y S. agalactiae resultaron susceptibles a los beta lactámicos, pero un 44% de las cepas de S. uberis arrojaron una elevada concentración mínima inhibitoria para la penicilina G. Todas las cepas resultaron susceptibles al cloranfenicol y la rifampicina.

Guerin-Faublee V, Tardy F, Bouveron C, Carret G. Antimicrobial susceptibility of Streptococcus species isolated from clinical mastitis in dairy cows. Int J Antimicrob Agents 2002 Mar;19(3):219-26


Efecto de infusiones antibióticas en el canal y seno del pezón

Un experimento realizado sobre un total de 632 vacas pertenecientes a tres rebaños neozelandeses examinó el efecto de tratamientos profilácticos antibióticos localizados. El antibiótico se administró mediante infusión bien en el canal (22 g de formulación para vacas secas) o el seno (3,1 g de formulación para vacas lactantes) de pezones pertenecientes a cuarterones no infectados para eliminar cualquier bacteria presente en estos lugares en el último ordeño de la lactación. Estos tratamientos se compararon con un control negativo y positivo (infusión de 3,6 g de formulación para vacas secas). Todas las formulaciones de antibióticos utilizaron el mismo principio activo, cloxacilina sódica. No se observó ninguna reducción significativa en la incidencia de nuevas mamitis clínicas durante el periodo seco subsiguiente para los dos tratamientos localizados, mientras que el control positivo logró un 100% de reducción en los nuevos casos de mamitis clínica respecto al control negativo. Se asoció una reducción del 41% en nuevas infecciones por S. uberis con el tratamiento antibiótico en el canal del pezón (el control positivo logró una reducción del 82%). Ambos tratamientos localizados mostraron una incidencia reducida de nueva infecciones intramamarias a largo plazo y frente a diferentes patógenos. Los pezones que recibieron tratamiento localizado en el canal o una infusión completa de antibiótico de larga duración para vacas secas presentaron una menor incidencia de canales del pezón abiertos tres semanas tras el secado.

Woolford M W, Williamson J H, Day T M, Lacy-Hulbert S J, Henderson H V. Effect of localised antibiotic infusions applied to the teat-canal and teat sinus at drying-off on mastitis in the dry-period and at calving. J Dairy Res 2001 Nov;68(4):551-8

Tratamiento efectivo de las mamitis clínicas por Streptococcus uberis para minimizar el uso de antibióticos

Investigadores del Institute for Animal Health de Compton (Reino Unido) evaluaron sobre 54 animales la efectividad de diferentes pautas de administración de antibiótico (parenteral a base de penicilina) y oxitocina para determinar su efectividad frente a una infección experimental por Streptococcus uberis. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

a) la ausencia de tratamiento produjo un deterioro de los cuarterones infectados, requiriendo intervención a las 48 horas por razones de salud de la vaca;
b) la administración intramamaria agresiva de antibiótico después de cada ordeño logró un 70% de curaciones clínicas en 3 días y un 100% de curación a los 6 días; la curación media total resultó del 80%;
c) el tratamiento únicamente parenteral precisó una cantidad de antibiótico 14 veces mayor para lograr un 18% de curación clínica en 3 días y un 91% en 6 días (80% de media);
d) la combinación del tratamiento intramamario agresivo y el parenteral logró un 61% de curación clínica en 3 días y 100% en 6 días (72% de media);
e) la administración de antibiótico por vía intramamaria a dosis indicadas en el prospecto (1 administración durante 3 días) logró un 27% de curación clínica en 3 días y un 91% en 6 días de tratamiento; la tasa de curación bacteriológica media fue del 64%; f) la utilización de oxitocina por separado durante 3 días no logró mejora clínica alguna, y se acompañó de un incremento en la gravedad de las mamitis;
g) la combinación de oxitocina con la utilización según prospecto de antibiótico por vía intramamaria no tuvo éxito: 0% de curaciones clínicas en 3 días y 10% en 6 días, valores significativamente inferiores a la administración intramamaria por separado.

La ampliación del periodo de tratamiento con antibiótico vía parenteral o intramamaria arrojó resultado positivo en los test de detección de inhibidores en leche hasta 8 días postratamiento. El tratamiento intramamario agresivo fue la opción más efectiva para lograr una rápida curación clínica y bacteriológica utilizando únicamente antibiótico.

Hillerton EJ, Kliem KE. Effective Treatment of Streptococcus uberis Clinical Mastitis to Minimize the Use of Antibiotics 2002 J. Dairy Sci. 85:1009-1014

Cómo disminuir la contaminación bacteriana en las camas

Independientemente del material utilizado, el objetivo es mantener las poblaciones bacterianas en las camas tan bajas como sea posible. Desde la Universidad de Minnesota sugieren reducirlas por debajo de 1 millón de UFC por cm3 donde la cama entra en contacto con la ubre. Las siguientes sugerencias pueden ayudar a lograr este fin:
1. Mantener los establos tan secos como sea posible, para limitar el crecimiento bacteriano.
2. Si se utiliza un material de cama orgánico, como paja o serrín, limpiar el tercio posterior del establo y añadir medio o un kg de cama fresca a diario.
3. Igualmente, para camas orgánicas, se debe limpiar el establo y sustituir el sustrato completamente cada semana. La frecuencia de la limpieza puede variar, en función del tiempo y la humedad relativa.
4. No remover las camas de arena. En lugar de eso, alisar la superficie y añadir arena fresca. Mantener la superficie de reposo justo por encima de la altura del bordillo.
5. En cuadras con suelo de arena, retirarla cuando se torne muy sucia de estiércol, orina o leche.
6. Mantener tanto estiércol como sea posible fuera de las cuadras.

Reduce bacteria in bedding. Dairyherd Management, Abril 2002

El estrés por calor afecta negativamente a la producción lechera

Un estudio llevado a cabo en Canadá ha demostrado que el estrés producido por el aumento de temperatura en primavera y verano provoca una disminución significativa en la producción lechera.

En el experimento, ocho vacas fueron sometidas a un periodo de cinco días de estrés por calor, seguido de una fase termoneutral posterior de recuperación también de cinco días de duración. Durante el periodo de calor, tanto la temperatura vaginal como la frecuencia respiratoria aumentaron en 0,6 ± 0,04º C y 27 ± 1,3 respiraciones por minuto, respectivamente. La ingesta diaria de materia seca disminuyó en 1,4 ± 0,13 kg, mientras que la producción de leche y de sólidos no grasos decrecieron en 1,7 ± 0,32 kg y 0,07 ± 0,023%. Durante la fase de recuperación, la ingesta de materia seca permaneció deprimida, la producción de proteína disminuyó en 0,05 ± 0,020% y la producción diaria de leche mostró un descenso de 1,2 ± 0,32 kg. Se procedió a estudiar el efecto del momento de alimentación (amanecer/atardecer) con la esperanza de determinar si servía para aliviar las pérdidas productivas derivadas del estrés térmico, aunque sin resultado positivo.

Ominski, K.H. et al. Physiological and Production Responses to Feeding Schedule in Lactating Dairy Cows Exposed to Short-Term, Moderate Heat Stress J. Dairy Sci. 85:730-737

Aplicación de la PCR para la determinación de las poblaciones de levaduras en leche cruda

Investigadores de las universidades de Udine y Milán tomaron muestras de cuatro regiones del noreste de Italia con objeto de estudiar la biodiversidad de las levaduras en leche cruda. Las diferentes cepas fueron aisladas mediante técnicas tradicionales e identificadas por secuenciación del ARN ribosómico. Se hallaron doce especies diferentes de levaduras, seis de ellas pertenecientes al género Candida y dos al género Kluyveromyces. Posteriormente las cepas fueron empleadas para la puesta a punto de un método de monitorización directa de poblaciones de levaduras basado en la reacción en cadena de la polimerasa y electroforesis desnaturalizadora en gel. Una vez aplicada la técnica al ADN extraído directamente de muestras de leche cruda se pudieron apreciar nuevas bandas en la electroforesis, lo que permitió detectar una mayor biodiversidad respecto al método tradicional.

La técnica descrita es una herramienta potente y fiable, útil para monitorizar directamente la ecología de las levaduras en leche sin necesidad de aislamiento previo; puede ser utilizada fácilmente para estudiar poblaciones específicas y prevenir el deterioro o controlar la contaminación de los productos lácteos.


Cocolin L. et al. An application of PCR-DGGE analysis to profile the yeast populations in raw milk. International Dairy Journal , Vol. 12 (5) (2002) pp. 407-411

Modelo para evaluar la resistencia a los antibióticos

Científicos del Departamento de Medicina Preventiva y Epidemiología de la Universidad de Maryland (EE. UU.) han desarrollado un modelo matemático para evaluar los factores que actúan sobre la prevalencia de bacterias resistentes a los antibióticos.

El trabajo sugiere que el uso de antibióticos en producción animal, ya sean utilizados como promotores del crecimiento o como tratamiento, genera reservorios de bacterias resistentes que contaminan los productos de origen animal, acelerando la presencia de microorganismos resistentes en personas. Según se desprende del modelo, el mayor impacto se produce en los estadios más tempranos de la emergencia de la resistencia, cuando la presencia de bacterias resistentes se sitúa por debajo de los límites de detección de los métodos actuales.

Smith DL, et al. Proceedings of the National Academy of Sciences. 10.1073/pnas.082188899



© Boehringer Ingelheim España, S.A. Div. Veterinaria Modificado el: 06-May-2002